Cuando éramos niños y a pesar de todas las trastadas que podíamos hacer, nos fastidiaba mucho que nuestros padres se enfadaran con nosotros.

decepcionar a tus padres

Pero es que curiosamente, de adultos nos sigue ocurriendo. O por lo menos le ocurre a muchas personas.

Aunque pueda parecerte exagerado, el miedo a decepcionar a los padres, es uno de los motivos por los que muchas personas no llegan a alcanzar sus objetivos, o por lo que no llegan a cumplir muchos de sus sueños.

Las expectativas que tienen tus padres para tu vida, las que tú sabes que ellos tienen para ti, pueden hacer que dejes de perseguir lo que tú quieres. Y es que lo queramos o no, la opinión que tengan nuestros padres sobre nosotros y lo que hacemos, es muy importante para sentirnos bien y con una buena autoestima.

Por esta razón, podemos dejar a un lado lo que queremos: para atender a lo que quieren ellos, y así evitar un posible rechazo.

Esas expectativas de las que te hablo, podrían conseguir cosas como:

  • Que no dejes ese trabajo estable que tienes y que no te hace feliz, para ponerte a trabajar en algo que quizás no es tan estable, pero que es realmente tu pasión.
  • Pueden hacer que no dejes a esa pareja que tampoco te hace feliz, porque sabes que tus padres le tienen cariño y se llevarían un buen disgusto.
  • Pueden incluso, conseguir que no hagas eso que tanto te gusta, por no decepcionarles.

En definitiva, esas expectativas, que en realidad no son tuyas, pueden hacer que no vivas tu vida como querrías vivirla.

Todo esto, que puede parecer que no es tan importante, sí que puede tener en ti algunas consecuencias.

Es de esto de lo que quiero hablarte hoy, de por qué seguimos teniendo miedo a decepcionar a nuestros padres, y de qué podemos hacer para superar ese miedo , que tanto puede limitar nuestra vida y nuestra felicidad.

¿Por qué mantenemos el miedo a decepcionar a los padres aún de adultos?

Pues bien, como te decía antes, no toda pero sí gran parte de nuestra autoestima, se forma a partir de lo que opinen los demás de nosotros. Sobre todo de lo que piensan las personas a las que más queremos.

Por supuesto, no es el único factor que interviene en la autoestima. Pero es verdad que no es tan fácil pensar bien de ti mismo, cuando los que te rodean no lo hacen.

Esto puede terminar por convertirse en una necesidad, la necesidad de complacer a los más cercanos: para que tengan un buen concepto de ti. Eso sí, tendrás que pagar un precio muy alto.

Lo que ocurre con nuestros padres, es que suelen tener unas expectativas hacia nosotros, que tal vez no se correspondan con las que tenemos nosotros mismos. Y, ya sabemos que, tomar una decisión que vaya en contra de sus expectativas, puede, como mínimo, darles un disgusto.

Esas expectativas se las pudieron crear a partir de lo que creen que es mejor para ti: pero también, a partir de algo que ellos no pudieron hacer, y quieren que lo hagas tú.

Que les vamos a dar un disgusto, nadie nos lo ha dicho, pero lo sabemos. Y muchas veces, intentamos no dárselo, y podemos llegar a actuar como ellos esperan y no como queremos.

Darles ese disgusto, hará que se decepcionen con nosotros, y eso afectará a nuestra autoestima. Es curioso porque se supone que tus padres te van a querer hagas lo que hagas, y sin duda eso es así.

Pero todos sabemos que en muchas ocasiones, su manera de tratarnos nos indica que no están contentos con lo que hacemos.

Las consecuencias que puede tener el miedo a decepcionar a los padres, es, sin ninguna duda, que termines por hacer lo que ellos creen que es lo mejor para ti, en lugar de lo que realmente quieres. Dicho de otra manera: terminas viviendo su vida y no la tuya.

Cómo puedes superar el miedo a decepcionar a tus padres

Sólo hay una manera de superar los miedos, esos miedos que a veces tenemos a cosas que en realidad no son peligrosas. Y es haciendo precisamente eso que te da miedo.

En el caso que estamos tratando, el miedo a decepcionar, seguramente se superará decepcionando. Pero antes de hacerlo, quizás hay algunas cosas que podríamos reflexionar.

  • Una de las reflexiones que pueden ayudarte a superar ese miedo, es que, efectivamente, fastidia mucho decepcionar a las personas que quieres, sin duda. Pero, la otra opción, es decepcionarte a ti mismo.
  • Quedarte sin hacer lo que quieres hacer, sin vivir como quieres hacerlo, y vivir la vida que otras personas han decidido que vivas. Eso sí que fastidia. Quizás no tanto en el presente, pero desde luego sí dentro de unos años, cuando ya no pueda ser. De todas formas, también deberías analizar si tus expectativas son realistas, o son castillos en el aire.
  • Haz lo posible por apartar la culpa. Piénsalo así, no puedes sentirte culpable por hacer lo que tú quieres, porque, hacer lo que quieres no es ni más ni menos que hacer algo a lo que tienes derecho.
  • Por otra parte, piensa que tus padres opinan sobre tu vida, con la mejor intención seguro. Pero, una cosa es lo que ellos crean mejor para ti, y otra, tal vez muy diferente, lo que crees tú, que eres quien mejor te conoce.

Si al final te decides a hacer eso que tú quieres, sea lo que sea, es probable que en algún momento tengas que sentarte y hablar con tus padres sobre el tema. Recuerda que puedes tener respuestas pasivas, es decir, terminar callando y haciendo lo que ellos opinen que es lo mejor.

También puedes responder de manera agresiva, cosa que no es demasiado acertada. Por último, puedes utilizar la asertividad, usando expresiones como, “sé que me lo dices por mi bien, pero yo….”, “sé que quieres lo mejor para mi, pero….”, “te agradezco que me aconsejes pero yo…” Son las mejores respuestas para llevar una situación como esta.

Ten en cuenta que, tus padres se pueden llevar un disgusto en principio, pero eso no les durará para siempre, si terminan por verte feliz a ti, terminarán también por cambiar de opinión y se les olvidará ese mal rato.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670