A la mayoría de las personas no les desagrada demasiado que su pareja sea un poquito celosa, eso sí, que sea sólo un poquito.

Tenemos la creencia de que demostrar celos significa que se quiere mucho a esa persona. Sin embargo, si los celos son muy intensos, tanto que llegan a obsesionar a uno y a agobiar al otro, el que sea por amor no sólo no es verdad; sino que la persona que siente celos lo pasa realmente mal, y no disfruta de su relación.

Cúal es el comportamiento de una persona celosa

Spying

No vamos a negar que todos hemos sentido celos, más o menos intensos alguna vez. Los niños por ejemplo, pueden sentir celos de un hermano pequeño, e incluso de cualquier otro niño. Aunque, lo más habitual es relacionar los celos con una pareja, donde superar los celos es un proceso más complicado.

Cuando los celos son intensos, pueden llegar a ser muy negativos para la relación; ya no por el sentimiento en sí, sino por el comportamiento que tienen las personas celosas con su pareja. Casi nunca son conscientes de lo dañina que es su conducta; no saben pararla, y las parejas de las personas muy celosas terminan agotadas.

Diferencia entre los celos “normales” y los celos patológicos

Los celos son un sentimiento que aparecen con el miedo a perder a la persona que se quiere. Es un sentimiento bastante frecuente y normal en la gran mayoría de las parejas. No es más que la preocupación que se tiene de perder a la persona amada, y eso es lo normal. Pero, no es algo que se tiene en mente todo el tiempo, ni se intenta controlar a la pareja en todo momento.

Sin embargo, cuando esos celos son muy intensos, cuando aparecen de una forma recurrente y obsesiva, y además, no hay motivos para sentirlos, estaríamos ante unos celos patológicos. En estos casos, están más relacionados con la inseguridad y la necesidad de control, que con cualquier sentimiento de amor romántico.

Cómo se comporta una persona celosa

Como decía, sentir celos es algo que le produce mucho sufrimiento a la persona que los siente, pero, es su comportamiento el que llega a agobiar a su pareja y termina por minar la relación. Estas son las conductas más típicas.

Pretenden acaparar a su pareja y todo su tiempo

Los celos patológicos no son una demostración de amor como se piensa, por el contrario, lo que demuestran es una gran inseguridad de la persona que los siente. Por este motivo, intentan que su pareja sólo esté con ellas, sólo les preste atención a ellas.

La controlan en todo momento, queriendo saber dónde está y con quién está, hacen llamadas o envían mensajes constantemente, no pueden soportar que interactúe con nadie más. Por supuesto, esto termina por agobiar a la otra persona y por hacerle sentir la necesidad de tener un poco más de espacio. Esta conducta, alargada en el tiempo, puede provocar la ruptura.

Desconfían de la pareja

Constantemente buscan el mínimo detalle que confirme sus sospechas. La persona que es celosa, está absolutamente segura de que su pareja le engaña. Por tal motivo, se pasa la vida buscando indicios de que eso es así.

Vigila y controla todos los movimientos de su pareja, buscando confirmar sus sospechas. Claro que cualquier cosa que pueda encontrar, y que no tenga la mayor importancia, unido a su imaginación, hará que crea que lo ha confirmado. Esto desemboca en interrogatorios y reproches; que también terminan por agobiar a su pareja.

No suelen aceptar que tienen un problema

Son muy pocas las personas que llegan al punto de entender que el problema lo tienen ellos. La mayoría no lo acepta. Por una parte, la creencia de que se ponen celosos porque quieren mucho a su pareja. Por la otra, esperan que la pareja no haga absolutamente nada que les pueda hacer dudar.

Claro que, por muchas explicaciones convincentes que le dé su pareja, nunca se van a quedar tranquilos. Con estos dos ingredientes, pocas veces llegan a creer que el problema es suyo, y que son ellos los que han de solucionarlo. Y está claro, hasta que esto no se acepte, no se podrá solucionar.

Hacen muchas promesas de cambio

Ante un conflicto con su pareja a causa de los celos, es frecuente que le prometan que van a cambiar, que la próxima vez los van a controlar. Es evidente que la intención es buena, pero esto no resulta tan fácil, y al menor indicio o sospecha, vuelven a salir los celos y los conflictos.

¿Cuál es el efecto que tienen los celos?

Tener una relación de pareja que sea sana y equilibrada, no es exactamente controlar, vigilar y limitar a la persona que está con nosotros. Por el contrario, hacer esto hará que esa persona se aleje; o por lo menos que eso sea lo que quiera hacer.

En la mente de la persona que es celosa, existen una serie de ideas, creencias, sospechas e inseguridades que no le dejan vivir tranquilo. Porque cree a ciencia cierta que lo que piensa es verdad. Todo esto hará que controle, vigile y hasta acuse a su pareja. La pareja tendrá que defenderse, aunque no sepa muy bien de qué. El problema está en que, cualquier explicación que se le da a una persona celosa, servirá para crear nuevas dudas, y ninguna sirve para crearle confianza.

Todo esto se termina convirtiendo en una auténtica persecución a su pareja, que va minando la relación. Cuando la situación no se afronta y se alarga en el tiempo, la pareja podría llegar a dejar de hacer cualquier cosa, para evitar las discusiones en la relación. Y, aunque ya esto sería malo, puede ser aún peor, puede decidir romper con esa persona que,literalmente no le deja vivir.

¿Qué puedes hacer si sientes celos?

En primer lugar, plantéate si realmente tienes motivos para sentirlos. Si el miedo que tienes es el resultado de pruebas evidentes o es sólo producto de tu imaginación. Obviamente, si lo que tienes son pruebas, ya no estaríamos hablando de celos y tal vez habrías de plantearte qué hacer con esa relación.

Si por el contrario, es tu imaginación la que está volando demasiado alto, recuerda que tus pensamientos crean tus sentimientos, así que, cambia esos pensamientos por otros más realistas. Cuando sientas celos, analiza qué estás pensando y valora si ese pensamiento es racional o es producto de tu imaginación.

En segundo lugar, pregúntate si arreglas algo o consigues algo sintiendo celos, y me refiero a algo positivo porque, sufrir desde luego que sí lo conseguirás.

Haz lo posible por reforzar tu autoestima. Empieza a valorarte y a quererte, ya que, con toda probabilidad, tu pareja sí que lo hace, quien no lo hace eres tú. La imagen que tienes de ti, unido a las comparaciones que haces, consiguen que se disparen los sentimientos de celos. Piensa que si alguien está contigo lógicamente será porque quiere, no tendría ninguna obligación si no quisiera.

Habla con tu pareja sobre tus miedos y tus sentimientos. Hazle saber lo que sientes y el esfuerzo que haces para no sentirlo. Su comprensión y su apoyo pueden serte de gran utilidad.

Afrontar los celos

Todos estos consejos serían para que pudieras disipar tus dudas,  Si estos argumentos no te valen, entonces tendrías que intentar afrontar ese miedo. Me explico, la posibilidad de que tu pareja te engañe existe, no sé si es mucho o poco probable, desde luego lo que no es, es imposible. Bien pues, que te preocupes por ello y le vigiles no facilita que lo vaya a hacer pero, por supuesto, tampoco lo evita.

Teniendo esto en cuenta, date la oportunidad de vivir con tranquilidad, sabiendo que podría pasar pero sin preocuparte antes de que ocurra porque no depende de ti. De la misma manera que no tiene sentido preocuparnos por cualquier otra cosa que pueda pasarnos, por esto tampoco lo tiene.

Como dijo Jacinto Benavente, “El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve, con lo que se imagina basta”.

Los celos en los niños

Los celos en los niños son algo normal. Todos los niños, incluyendo a los más pequeños y que nos parece que no se dan cuenta de nada, sienten celos en alguna ocasión.

Con la llegada de un nuevo hermano, casi con toda seguridad; pero también pueden sentir celos hacia cualquier otro niño, amigo, o vecino al que sus padres presten algo de atención.

Además, hay otras situaciones que pueden despertar los celos de un niño; como puede ser el que su madre o su padre tengan una nueva pareja, por ejemplo.

Como es normal, los celos serán más intensos cuanto más intenso sea el amor que siente el niño hacia la persona de apego. Pero también, cuanto más intensa sea la sensación de abandono que pueda tener; y por supuesto, la sensación de estar siendo desplazado del lugar que ocupaba.

celos en los niños

La dependencia afectiva de los niños

Existe una dependencia afectiva de cualquier niño, hacia el adulto que le cuida, por lo general sus padres. Cuando el niño percibe que está recibiendo menos atención, menos cariño o menos tiempo del que antes se le daba, aparecen los celos, y con ellos, la sensación de que va a tener que competir con alguien, para volver a tener todo eso que antes tenía sin ningún esfuerzo.

La gran mayoría de las veces, los celos de un niño son provocados por un hermano pequeño. La expresión, «es que él es el mimado de la casa», no es nada extraño oírla.

Claro que no es la conducta de los padres hacia uno o el otro, lo que provoca los celos; ya que por lo general, los padres les tratan a todos por igual. Es la propia interpretación de los niños; unido a su miedo de ser desplazados, lo que hace que aparezcan los celos.

En términos generales, la relación entre hermanos es una relación única e incomparable con ninguna otra; que hace que se establezcan unos vínculos muy fuertes. Lo que ocurre es que cuando llega un hermano pequeño, se necesita un periodo de adaptación; ya que un niño no está dispuesto a compartir el cariño de sus padres con nadie; y menos con un intruso.

Cómo se manifiestan los celos en los niños

Si tienes niños pequeños, puedes identificar si está sintiendo celos a través de algunas conductas concretas.

Por una parte, suelen tener conductas agresivas: tales como pegar, morder o dar pellizcos. Estas conductas las puede dirigir a la persona de la que siente los celos, por ejemplo otros niños; o bien hacia las personas a las que quiere, como serían sus padres.

Por otra parte, pueden tener conductas que llamen la atención de sus padres. Conductas con las que saben perfectamente que van a molestar; como podrían ser dar golpes, dar gritos, o cualquier otra cosa que llame la atención de sus padres.

También se pueden volver desobedientes; desafiando a sus padres y a las normas que le ponen.

Algunos niños pueden manifestar los celos, volviendo a tener conductas de niño más pequeño; como volver a hacerse pis encima, o chuparse el dedo, por ejemplo.

Pero esto va a depender un poco de la edad que tenga el niño. En niños que son muy pequeños, alrededor de los dos años de edad, puede darse una conducta de obediencia extrema…de mucho cariño hacia sus padres, e incluso de sumisión; para evitar de esta forma, un posible abandono de las personas a las que quiere.

Los niños algo mayores, a partir de los seis o siete años, tienen ya un pensamiento más elaborado. Y podrían, en lugar de tener conductas agresivas, dejar de mostrarle afecto a las personas a las que quiere. Para indicarles de esa forma su molestia.

Qué hacer ante los celos de los niños

Primero que nada, hay que tener claro que los celos entre hermanos son una respuesta emocional normal. Y que lo frecuente es que desaparezcan con el paso del tiempo; así que no merecen excesiva preocupación.

Pero, alguna cosa si es necesario hacer para que esos celos no se conviertan en rencor. Como decía antes, los padres suelen tratar de igual manera a un hijo que a otro. Pero, si en algún momento y por el motivo que sea, se ha de tener un trato diferente con alguno de ellos, es conveniente explicárselo al otro.

Dependiendo de la edad que tenga, puede que lo entienda o puede que no del todo. Pero, darle una explicación y a la vez, avisarle de que él tendrá también su momento especial, es de gran ayuda para suavizar ese sentimiento.

Esos momentos especiales, es importante tenerlos de vez en cuando con los niños. Y, consiste, en hacer con ellos alguna actividad que no esté dentro de la rutina diaria: una merienda fuera de casa, o una tarde de cine, por ejemplo.

Otra cosa importante, que en este caso es algo que no se debe hacer, es comparar a uno con el otro; ni con ningún otro niño. Las comparaciones, además de que siempre son odiosas, pueden despertar los celos. Los niños deben sentir que se les quiere por ser como son; y no porque se parezcan a otro, que supuestamente es mejor.

Por último, si uno de tus hijos es el más celoso, no intentes evitarlo dedicándole a él más tiempo. Con esto puedes provocar, por una parte, los celos de los demás; y por la otra, reforzarle a él esas conductas celosas. Mejor trata a todos por igual, a cada uno con su espacio y su ratito especial.

Consejos cuando un hermanito viene en camino

En el caso de que tengas ya un niño y estés esperando otro, puedes evitarle los celos al mayor, teniendo en cuenta algunas cosas.

  • Hazle partícipe de todo lo relacionado con el niño que viene. Pídele su opinión en las cosas que hay que comprar para el pequeño; de qué color comprarle alguna de su ropa, por ejemplo.
  • Cuéntale todas las ventajas que tendrá para él tener un nuevo hermano.
  • Anticípale a los cambios que habrá en casa cuando llegue el bebé. Por ejemplo, que al principio tendrás que dedicarle mucho tiempo porque es muy pequeño: pero que después todo volverá a ser como siempre.
  • Y algo muy importante: si con la llegada del bebé, será necesario hacer algún cambio que le afecte al niño mayor, como podría ser cambiar de habitación o pasar algunas horas al día con sus abuelos, por ejemplo, es mejor que introduzcas el cambio antes de que nazca su hermano. Si lo haces justo con la llegada del pequeño, podrá interpretar que éste viene a quitarle su sitio y por supuesto, sentir celos.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.