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  • Publicación de la entrada:4 abril, 2022
  • Categoría de la entrada:Vida Cotidiana

¡Estoy estresado! Cuántas veces habrás dicho esta frase. Seguro que muchas, ya fuera porque estabas en época de exámenes, por una temporada de exceso de trabajo, o porque las obligaciones diarias eran más de las que podías abarcar.

Pero también te has podido sentir estresado por alguna situación extraordinaria, a la que no te quedaba más remedio que adaptarte…como la llegada de un bebé, el tener que hacer una mudanza, tener problemas económicos, o por un ascenso en tu trabajo, para lo que tenías que utilizar más recursos de los habituales.

Pero además de los eventos extraordinarios, o situaciones más cotidianas, la exposición al ruido durante cierto tiempo también es otra fuente de estrés importante. 

En resumidas cuentas: que sentir estrés es algo bastante frecuente, pero que si tenemos algunas herramientas para gestionarlo, será más fácil de llevar. Es por eso que en esta ocasión quiero hablarte del estrés, de qué es exactamente y cómo puedes controlarlo. 

¿Qué es exactamente el estrés?

El estrés es una reacción natural de nuestro cuerpo, que tiene como objetivo adaptarse a las demandas que recibimos del exterior. Para que podamos enfrentarnos con éxito a esas demandas que nos hace el entorno, nuestro cuerpo pone en movimiento recursos mentales, físicos y conductuales, con los que podremos resolver la situación. 

Una vez que la situación está resuelta, nuestro cuerpo recupera su estado normal. Sin embargo, si esa reacción que es tan natural se alarga demasiado en el tiempo, porque la persona está con ese nivel de alerta más de lo que sería necesario, se puede convertir en algo patológico. Y es entonces cuando el estrés puede tener consecuencias negativas para nuestra salud, tanto física como psicológica. 

¿Cuáles son los síntomas del estrés?

Hay algunas señales que te pueden indicar que, realmente, tienes estrés. Esas señales son de tipo físico, psicológicos o conductuales. 

Entre los síntomas físicos, los más frecuentes son:

  • Dolores de cabeza y tensión muscular, sobre todo en la espalda y el cuello.
  • Subida de la tensión arterial.
  • Puedes sentirte cansado con frecuencia.
  • Podrías tener problemas digestivos como acidez de estómago, dolores o digestiones pesadas. 

A nivel psicológico los síntomas son:

  • Nerviosismo y estado ansioso.
  • Cambios en tu estado de ánimo, como sentirte triste.
  • Tener problemas para concentrarte o para memorizar.
  • Problemas para conciliar el sueño.
  • Estar más irritable de lo normal.
  • Sentirte cansado a nivel mental, o sentir embotamiento mental. 

Desde el punto de vista conductual:

  • Puede aumentar el consumo de tabaco o alcohol.
  • Alteraciones en el apetito, que puede ser comer más de la cuenta o no tener ganas de comer.
  • Aparición de tics nerviosos.
  • Morderse las uñas.  
  • Posponer las tareas a realizar, es decir, procrastinar. 

Todos estos, son síntomas que pueden aparecer cuando se sufre estrés, que como te decía al principio, puede deberse a diferentes situaciónes.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que, una misma situación, puede resultar estresante para una persona, pero no para otra. Esto va a depender de cómo afronte cada uno las diferentes situaciones que le toque vivir, de los recursos de los que disponga cada persona.  Una mudanza, por ejemplo, puede ser estresante para una persona,  y una simple molestia para otra. 

Cómo puedes controlar el estrés. 

Como te decía, hay algunas cosas que tú puedes hacer para reducir tus niveles de estrés, ya que mantenerlo por largo tiempo tiene unas consecuencias nefastas para tu salud. 

Para empezar, si sientes que tienes síntomas de estar estresado, tendrías que plantearte cuál es el motivo de ese estrés. Como te decía al principio, pueden ser muchos los motivos por los que nos sentimos estresados; y dependiendo de cuál sea, podremos utilizar unos recursos u otros. 

Establece prioridades y delega

Uno de los motivos más frecuentes del estrés es el exceso de demandas, dicho de otra forma, la gran cantidad de cosas que debemos hacer. En este caso, es buena idea establecer prioridades para hacerlas. Por lo tanto, haz un plan de qué es lo prioritario o urgente, qué es lo primero que tendrías que hacer y qué es lo que puede esperar. Acepta que no tienes superpoderes y que habrá cosas que tendrán que esperar, o bien, cosas que puedes delegar en otras personas. 

Haz ejercicio físico

Pero claro, muchas veces, por ejemplo en el trabajo, todo es importante y todo hay que hacerlo. En este caso, reservar un rato del día para hacer algo de ejercicio físico, te será muy útil para liberar toda esa tensión que se acumula durante el día. Pero es que además, hacer ejercicio te ayudará a desconectar de los problemas que te crearon ese estrés. 

Practica una afición favorita

Pero tal vez eres de las personas que, más que hacer ejercicio físico, prefieres hacer cualquier otra actividad de ocio, algo que te guste y te relaje. Ese ratito para ti, para hacer eso que tanto te gusta, también te puede ayudar a reducir el estrés. 

Relájate conscientemente

Y, algo tan sencillo como tumbarte unos minutos en un lugar cómodo, poner algo de música relajante y dejar que tu mente divague por donde quiera, intentando que no sea por los problemas que has de resolver, es una fantástica idea para reducir la sensación de estrés. 

Por otra parte, podrías también poner en práctica algún ejercicio de relajación muscular que suelen ser muy útiles. Pero incluso, ejercitar la respiración diafragmática, o practicar yoga, también reducen todo ese estrés. 

Podríamos decir que, en momentos de mucha demanda externa, es inevitable sentirse estresado. Sin embargo, la idea sería que ese estrés no se mantenga durante mucho tiempo, y que, tras ese periodo, vuelvas a tu estado de equilibrio. 

Rosa Armas 

Colegiada T-1670