Es una de las sensaciones más frecuentes y generalizadas que podemos tener. De hecho, todos la hemos sentido en algún momento. Pero, además de ser muy frecuente, es una de las emociones que más alteran nuestro bienestar. Por ello, no es extraño preguntarnos “cómo puedo eliminarla?”. Lo curioso de esto, es que no es aconsejable eliminarla del todo. Me refiero a la ansiedad.

controlar la ansiedad

Claro que, al oír hablar de ansiedad, podemos pensar que se hace referencia a un trastorno de esos que tratan los psicólogos, por lo grave que es. Y que no; que nosotros no hemos tenido ansiedad.

Sin embargo, momentos de ansiedad sí que hemos vivido todos, y, hay que decir que, no en todas las ocasiones es negativo tener esta sensación.

¿Qué es la ansiedad?

Antes que nada, vamos a definir qué es exactamente la ansiedad. Y, la ansiedad, es la inquietud y desasosiego que sentimos, cuando percibimos que una situación puede ser, en mayor o menor medida, peligrosa para nosotros. Es una función que tiene nuestro cuerpo, una función que es muy sana y adaptativa, porque nos permite huir de los peligros con los que nos encontramos.

Imagínate esta situación, aunque ya sé que es poco probable que se dé, pero que es un ejemplo muy gráfico para que entiendas lo saludable que puede ser la ansiedad en algunos momentos. Imagina que, de repente, te encuentras de frente con un león. En ese momento, tu ansiedad se dispara y, tu cuerpo reacciona. Suben tus pulsaciones, aumenta el ritmo de tu respiración, tus músculos se tensan,… Todo esto ocurre para que tu cuerpo esté preparado y en condiciones de escapar de ese peligro. Este es un ejemplo de ansiedad saludable.

Pero hay otras situaciones, de menor angustia, que también son buenas. Por ejemplo, tener un poco de miedo ante un examen, o cuando tienes que dar una charla en público, cuando acabas de conseguir un cargo de gran responsabilidad en tu trabajo,… Esa pequeña activación, te permite estar alerta; estar concentrado y hacer esa tarea lo mejor posible.

Sin embargo, hay situaciones en las que podemos sentir ansiedad, situaciones que, por una parte, no suponen absolutamente ningún peligro, y por la otra, tampoco requieren de nosotros un desempeño correcto. En estos casos, es nuestro miedo el que activa esa reacción. Y es en estos en los que esa sensación no es buena ni adaptativa, porque lo que hace es paralizarnos y crearnos malestar.

Esta ansiedad, cuando no se llega a controlar y se alarga demasiado en el tiempo, puede llegar a producir estrés, fobias específicas, obsesiones, además de problemas de pareja o problemas en las relaciones sociales.

Cómo puedes saber si tienes ansiedad

Hay algunos síntomas que pueden indicar que lo que te ocurre es que estás ansioso.

Además de los típicos de la ansiedad y que seguro que ya conoces, como son el aumento del ritmo cardíaco, los temblores, presión en el pecho, dolores de cabeza, mareos y algunos problemas gástricos. Hay otros como son:

  • Una preocupación excesiva, que no te es posible controlar, por alguna cosa que, si lo piensas bien, tampoco se merecería esa preocupación.
  • Una anticipación, casi siempre catastrófica, de cualquier situación que vayamos a vivir y que nos preocupa o nos da algo de miedo.
  • La tensión muscular es otro de los síntomas propios de la ansiedad.
  • Una irritabilidad más acentuada de lo que es normal en ti, además de problemas para dormir o para concentrarte, son algunos otros síntomas.

Cómo puedes controlar la ansiedad

Hay algunas formas en que se puede controlar la ansiedad, o al menos se puede intentar controlar. Esa ansiedad que, en realidad no nos libra de ningún peligro, porque no lo hay, ni tampoco nos ayuda en alguna tarea en concreto.

Practica alguna técnica de relajación

Para reducir esos síntomas físicos de los que te hablaba más arriba, como la tensión muscular, los dolores de cabeza. E incluso, para ayudarte a conciliar el sueño, puedes poner en práctica alguna técnica de relajación muscular.

El control de la respiración

Puesto que la frecuencia respiratoria es una de las primeras cosas que se activan cuando hay ansiedad, puedes aprender algún ejercicio de respiración, como la respiración abdominal, que ayuda a reducir también los niveles de ansiedad.

Haz algo de ejercicio físico

La práctica de ejercicio físico de manera regular, ayuda también a reducir la tensión que provoca la ansiedad que se mantiene durante cierto tiempo.

Reformula tus pensamientos

Esto en psicología se llama reestructuración cognitiva, y consiste en darle a aquello que te preocupa y te pone ansioso, una interpretación más realista. Es decir, menos catastrófica.

Hay algunas situaciones, como puede ser estar en un atasco de tráfico, por ejemplo, que pueden ser molestas e incómodas, pero no catastróficas.

Enfrenta las situaciones

Por último, si hay alguna situación concreta que te produce angustia, lo mejor es enfrentarte a ella y nunca evitarla. Por lo general, siempre es mucho peor pensarlo que hacerlo, por lo tanto, si te enfrentas a la situación, es posible que compruebes que, donde tú creías que había un fiero león, no había más que un gatito inofensivo.

En casos de ansiedad recurrente que no puedes controlar, siempre estaría bien, pedir ayuda a un psicólogo.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.