En muchas ocasiones hemos dicho eso de que “nunca se llega a conocer a una persona del todo”. Lo podemos decir cuando alguien nos sorprende para bien, pero sobre todo, lo decimos cuando nos sorprenden para mal y nos decepcionamos.

En estos momentos, es cuando pensamos que no podemos predecir el comportamiento de una persona. Yo suelo decir mucho esto último, pero además añado que, ni siquiera somos capaces de predecir nuestro propio comportamiento. Pero la pregunta es, ¿es esto así, o se trata sólo de una expresión popular?

conocer a una persona

Es verdad que, a todos nos encantaría que se cumplieran nuestras expectativas. Es decir, que las personas a las que queremos y tenemos cerca, se comportaran en todo momento como nosotros esperamos que se comporten.

Que mi pareja, mi familia y mis amigos, sean como yo supongo que son, que me respondan en ciertas situaciones como yo espero que respondan; pero además, que esto sea así siempre y no me den sorpresas desagradables.

Pero claro, esto no sucede siempre de esta manera. Muchas veces, nos encontramos con reacciones o conductas que nos sorprenden, como decía antes, para mal. Y, cuando sucede así, sentimos que esa persona nos ha decepcionado.

Aunque, en realidad no nos decepciona una persona, nos decepciona la expectativa que nos habíamos creado de ella. Y entonces es cuando nos preguntamos si es que no la conocíamos del todo y es por eso por lo que nos llevamos ese chasco.

Pues, teniendo en cuenta que a todos nos ha pasado algo así, parece ser que no, que nunca terminamos de conocer a una persona del todo. Pero entonces, si podemos pasar diez, quince, veinte o más años con una pareja, si estamos toda la vida relacionándonos con los miembros de nuestra familia, si pasamos tanto tiempo con los amigos, ¿cómo es que no los llegamos a conocer bien?

Por qué no llegamos a conocer del todo a una persona cercana

Es cierto que podemos conocer a una persona bastante bien, que podemos predecir cómo va a reaccionar ante una situación determinada. Pero esto no se cumple en el cien por cien de las situaciones, y llegar a predecir con exactitud, es difícil; o mejor dicho, imposible. Y esto tiene algunos motivos que lo explican.

Las personas cambiamos

Hay quien dice eso de que “la gente no cambia”, pero no es cierto del todo. Nadie cambia cuando le obligan a cambiar. Pero si una persona tiene el deseo de cambiar algunas actitudes con las que ve que no le va bien, si tiene el deseo de mejorar en alguna circunstancia concreta, claro que puede cambiar.

Pero es que además, las experiencias que vamos viviendo a lo largo de la vida, sobre todo las más negativas, pueden hacer que cambiemos sin remedio y casi sin quererlo. Todos estos cambios, que como digo son posibles, pueden en un momento determinado, sorprender; y a veces hasta decepcionar a las personas que nos conocen.

Las emociones y los sentimientos a veces nos dominan

Este es otro de los motivos. Es posible que nos hayamos acostumbrado a la manera de reaccionar, de actuar o de funcionar, que tiene una persona que conocemos bien. Pero claro, todas esas conductas, las lleva a cabo, podríamos decir que en “circunstancias normales”.

Otra cosa muy diferente, es tener que actuar bajo presión, bajo un intenso estrés, con altos niveles de ansiedad, con rabia o frustración, etc. En estos casos y con estas emociones, el comportamiento de una persona puede variar y mucho. Y es en estas situaciones, en las que también podemos sentirnos decepcionados, porque puede haber reacciones o respuestas que no nos esperamos.

Nos creamos una serie de expectativas

Sí, este es otro de los motivos por los que nunca llegamos a conocer a alguien de verdad. En muchas ocasiones, o tal vez en todas, vemos de las personas aquello que nos interesa ver. Nos fijamos en lo que coincide con nuestras expectativas, pasando por alto todo lo que no coincide con ellas o lo que no nos interesa ver, por el motivo que sea.

Por esta razón, puede que veamos a los demás, más perfectos de lo que en realidad son. Y esto, claro está, nos puede llevar a sorpresas y decepciones en algunos momentos.

No lo contamos todo

Por último, otro de los motivos es este. Por lo general, no somos absolutamente sinceros con los demás. Por diferentes razones, que pueden ser por pudor o por prudencia, por ejemplo, no nos dejamos ver como somos en realidad.

Pero además, eso que llamamos en psicología, deseabilidad social, hace que nos comportemos en muchas ocasiones, no como somos y cómo nos gustaría comportarnos, sino como creemos que los demás esperan que nos comportemos.

Pero claro, en algún momento, saldrá nuestra verdadera forma de actuar, y eso puede sorprender y hasta decepcionar, a mucha de la gente que nos rodea.

Por lo tanto, eso de que no terminamos nunca de conocer a alguien de verdad, parece ser cierto. Las personas pueden cambiar, pueden estar influidas por sus emociones, o podemos habernos creado unas expectativas sobre ellas, que no son del todo reales.

Pero, ten en cuenta que esto no les ocurre sólo a los demás, también te ocurre a ti. Es decir, que tú también puedes sorprender y decepcionar a los que te rodean, sin quererlo y sin mala intención.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.