Una de las claves para tener buena relación con otra persona, es sin duda, mantener una comunicación adecuada.

Esa comunicación adecuada, es importante con cualquier persona: con los amigos, con los compañeros de trabajo, o la familia. Pero sobre todo, es importante la comunicación con la pareja; ya que es la persona con la que vivimos y sin una buena comunicación, la convivencia sería insufrible.

comunicación con la pareja

En ninguna relación de pareja se va a estar siempre de acuerdo en todo; con lo que no se podrán resolver las diferencias, si no se es capaz de hablar de manera adecuada.

Es verdad que cada pareja es un mundo; pero la forma de comunicarse adecuadamente es siempre la misma, no depende de las características de cada pareja. Cuando hay que hablar de lo que ocurre en la relación, se hace necesario establecer una buena comunicación, para conseguir tener una relación lo más sana posible.

A grandes rasgos, una buena comunicación significa mantener un diálogo, poder expresar la opinión propia, a la vez que se es capaz de escuchar la del otro, sin que exista la necesidad de descalificarse mutuamente. Significa, no tener que quedarse callado por miedo a la reacción que pueda tener el otro, ni decir que se está de acuerdo, cuando en realidad no es así.

Está claro que, para el ser humano, es muy fácil comunicarse. Sin embargo, en ocasiones, no resulta tan sencillo hacerlo de manera correcta. Por eso y por lo importante que es, quiero contarte aquí, cuáles son las claves para mantener una comunicación eficaz.

Claves para comunicarte de manera adecuada

Como podrás ver a continuación, no son cosas tan complicadas de hacer, pero que muchas veces se nos olvidan.

Escucha

Esta es la primera gran clave para tener una comunicación eficaz. Ya hablamos hace un tiempo de cuál es la diferencia entre oír y escuchar, y es que no es lo mismo.

Si no escuchas lo que tiene que decirte la otra persona, si sólo estás pendiente de lo que tú quieres decir en cuanto se calle, nunca podrás establecer un diálogo. Y esto, es muy frecuente.

La otra persona da su punto de vista, e inmediatamente dejamos de escucharla para pensar en cómo le argumentamos que no tiene la razón.

Escucharle atentamente, te da la posibilidad de entender su punto de vista, antes de dar el tuyo y de contra argumentar, y a veces incluso, hasta de estar de acuerdo con ella.

Así que, empieza a ponerlo en práctica; escucha lo que te dice, con atención, ya luego pensarás en lo que vas a contestar tú, es la mejor manera de entenderse. Además, escuchar atentamente demuestra que lo que quieres es resolver el conflicto y no sólo tener la razón.

Elige bien el momento para hablar

No todos los momentos son buenos para hablar o discutir sobre un tema. El momento adecuado, es aquel en el que no estás enfadado y tienes tiempo para hablar tranquilamente.

Si estás enfadado, puedes decir cosas que hieran a la otra persona, cosas de las que después te arrepientas, y no podrás hablar sobre el tema en cuestión de manera objetiva. Pero ocurre lo mismo si la que está enfadada es la otra persona, en ese caso, es mejor que pares y lo dejéis para otro momento.

Evita las palabras muy tajantes y las generalizaciones

Lo que quiero decir con esto es que, cuando estés hablando con esa persona, no utilices hacia ella expresiones del tipo, “tú siempre…” o “es que tú nunca….”.

Si tienes que hacer alguna crítica, que sea por algo puntual y concreto, no generalices. Hacer esas generalizaciones, pueden hacer sentir muy mal a la otra persona, puede hacer que se enfade y surja una discusión. Pero es que además, las expresiones muy generales, casi nunca son ciertas.

No veas a tu pareja como tu enemigo

Cuando hay algo importante de lo que hablar con tu pareja, la idea final es llegar a un punto de acuerdo, para conseguir un objetivo común.

En ese sentido, es mejor que veas a tu pareja como parte de tu equipo y no como un enemigo al que tendrás que derrotar. Con esta visión, la comunicación será siempre diferente, que si interpretas que, a quien tienes delante es a tu enemigo mortal.

Procura no estar a la defensiva

Esto va en el mismo sentido que el punto anterior. Si no consideras a tu pareja como tu enemigo, y ella tampoco a ti, no tienes por qué estar a la defensiva.

Se supone que la comunicación será siempre para llegar a un acuerdo, o para resolver conflictos, y no para atacarse el uno al otro. Estar a la defensiva siempre hará que saltes a la primera y que la comunicación sea menos efectiva.

Tu pareja no es adivina

Pues no, no lo es ni esperes que lo sea. Por ese motivo, si hay algo que te ha molestado, si hay algo que no te parece bien, no esperes que lo adivine mostrándote enfadado, o dejando de hablarle. Lo mejor y más rápido será que lo hables y se lo digas. Será la mejor forma de que lo sepa.

Si te equivocas, háblalo

Somos humanos, por supuesto podemos meter la pata. Y, cuando metemos la pata, podemos quedarnos sintiendo culpa toda la vida, además del malestar que pueda sentir la otra persona. O bien podemos admitir nuestro error, hablarlo con la pareja y buscar la manera de enmendarlo, siempre de acuerdo con la otra parte.

No dejes de tener conversaciones

Cuando estamos empezando una relación, podemos pasarnos horas, hasta la madrugada si hace falta, hablando con esa persona. Con el paso del tiempo, las horas de conversación van disminuyendo. Es importante mantener esas conversaciones. En cualquier momento, a la hora de comer, antes de irse a dormir…

Claro que, muchas veces se habla, pero se habla de los problemas cotidianos, o de los problemas en el trabajo. Pero, alguna vez, sería bueno hablar de la relación, de los gustos o deseos del otro, de sus proyectos o de proyectos y sueños comunes. Todo esto, estrecha el vínculo entre ambos y mejora la convivencia.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.