Este tipo de conflictos sigue existiendo aún hoy en numerosas parejas. Me refiero al conflicto acerca del reparto de las tareas domésticas. Sobre quién hace más o menos cosas o de cómo repartirlas para que sea una cosa equilibrada. De hecho, según el C.I.S., el reparto de las tareas del hogar es la principal causa de discusiones en la pareja.

Antes que nada, quiero aclarar que hablaré de lo que se da en este tema con mayor frecuencia, que es que la mujer se encarga de más tareas del hogar que el hombre. Pero, me consta que hay muchos señores que hacen tanto e incluso más en casa que sus mujeres. Y para ellos, mis respetos; pero sabemos que esto no es lo más frecuente.

repartir las tareas del hogar

La falta de colaboración en el hogar

“Ya que bajabas podías haber tirado la basura”, “podrías haber empezado a hacer la cena mientras yo llegaba”, o “podías haberte fijado en si hacía falta comprar algo”, pueden ser perfectamente el inicio de una discusión de pareja…por el eterno problema del reparto de las tareas del hogar.

Muchas mujeres se quejan de que sus parejas no colaboran lo suficiente en las tareas de la casa, y ellos, por lo general, suelen contestar eso de “no tengo problema en hacerlo, tú me dices lo que tengo que hacer y yo lo hago”.

Pero además de esas tareas que son las más típicas de la casa como poner lavadoras, hacer la comida, fregar los platos o fregar el suelo; están esas otras que son menos obvias pero que también forman parte de ellas, como por ejemplo: hacer la lista de la compra, ir al supermercado, saber cuándo el niño tiene médico, o cuándo necesita comprar algo para el cole. Y de esa parte también se suelen encargar mayoritariamente las mujeres. Pero además, tienen que decirle a su pareja lo que tiene que hacer para que él lo haga.

Cómo repartir el trabajo de la casa

Por todas partes se nos recomienda hacer un reparto de estas tareas, para que exista un equilibrio y para llevar una buena convivencia. Se nos dice que ese reparto debe hacerse en función del tiempo del que disponga cada uno, según su horario de trabajo fuera de casa. Además, se recomienda elegir las tareas en función de lo que prefiera, o no le importe hacer a cada uno.

Sin embargo, no sabemos por qué, pero al final, siempre hay algún conflicto por este tema. Así que, quizás cada uno, tendría que hacer algún que otro cambio, y eso es lo que quiero proponerte.

Qué puedes hacer si eres hombre

Si eres tú el hombre, no debes entender que hacer alguna tarea de la casa es ayudar a tu mujer. No, no se trata de ayudarla. Tú también vives en esa casa, por tanto, las cosas que hay que hacer son también responsabilidad tuya.

Te aseguro que, colaborar en la casa, no será perjudicial para tu salud. Una vez que asumas que la casa es también tu responsabilidad, podrás hacer otro cambio.

Y ese cambio consiste en, no preguntes qué puedes hacer. Si ves que hay algo por hacer, hazlo! No creas que a las mujeres, la naturaleza nos ha dado un poder especial que nos permite ver cosas allí donde tú no ves nada, no es así.

Si la cama está sin hacer, lo verás. Si la cena está por hacer, lo verás, si hay ropa tendida y está seca, también lo verás. Por tanto, no esperes recibir la orden, simplemente, ¡hazlo!

Si tienes hijos, tanto niños como niñas, dales el ejemplo. Que los niños crezcan viendo que no es nada extraño que los hombres hagan tareas en casa. Y, que las niñas crezcan viendo que lo extraño, es que las mujeres lo hagan todo y los hombres no hagan nada en casa.

Qué hacer si eres la mujer

Es cierto que, tradicionalmente, ha sido la mujer la que se ha puesto al mando de las tareas de la casa, casi siempre por propia iniciativa, porque así nos han educado. Pero, ahora que las cosas en este sentido han cambiado un poco, quizás tendríamos que hacer algo de autocrítica, e introducir algunos cambios como estos.

Aprende a delegar

Muchas veces pensamos que lo hacemos mejor que ellos, y nos cuesta dejar que ellos también participen en esas tareas. Por tanto, si tu pareja tiene la iniciativa de hacer algo en casa, déjale que lo haga, y no le digas eso de “ quita, ya lo hago yo”, que es la tendencia más frecuente entre las mujeres.

Ten un poco más de paciencia

Tal vez la disposición de tu pareja para colaborar en casa sea buena, pero quizás tú no tengas la paciencia suficiente para enseñarle, si es que no sabe hacerlo, y pienses que terminas antes haciéndolo tú. Pues no. Enseña a tu pareja si tienes que hacerlo, para que él pueda ocuparse de las mismas cosas que tú.

Respeta su forma de hacer las cosas

Ya sé que tú tienes tu forma de hacer las tareas de la casa, pero que tú las hagas así, no significa que tu pareja tenga que hacerlas igual. Deja que lo haga, como él quiera, eso es lo de menos. Recuerda que no hay una única manera de hacer la misma cosa, respeta la suya.

Deja de hacer críticas

Recuerda también, que por tradición, las mujeres nos hemos encargado durante más tiempo de estas tareas, con lo que tenemos más práctica. Por esa razón, no critiques cómo ha hecho alguna de ellas tu pareja. Lo habrá hecho como puede o como sabe. Si le criticas en exceso, le quitas las ganas de colaborar contigo en casa. Y, si lo hace mal, aplícate el punto anterior, enséñale, con paciencia y cariño.

Si tienes niños, enséñales por igual a ellos que a ellas. Harás que ambos sean adultos independientes y que no necesiten a nadie para hacerse algo de comer.

Por último, y además de todos estos consejos, pienso que tal vez, algo que podría evitar las discusiones por este tema, sería que, mientras tu pareja está haciendo alguna tarea de la casa, no te sientes a descansar o a ver televisión, mira a ver qué más queda por hacer, ¡y hazlo!

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.