Ser capaces de mantener una relación saludable no es tan sencillo; o quizás lo que ocurre sea que la complicamos nosotros mismos. Porque en realidad no tendría por qué ser tan difícil.

Tal vez, a lo largo de nuestra vida, hemos ido acumulando experiencias negativas que no hemos resuelto, o creencias irracionales que no hemos trabajado. E incluso, podría ser que actuemos con nuestra pareja, en función de conductas que hemos aprendido de nuestros padres, por ejemplo. Y, todo eso puede hacer que se nos complique y mucho una relación de pareja; que puede terminar siendo poco saludable.

Al fin y al cabo, una pareja la forman dos personas, cada una con su forma de ver las cosas, con sus carencias, sus inseguridades, sus prejuicios, sus creencias, etc. Con lo que, si actuamos exclusivamente en función de todos estos factores; sin tener en cuenta ciertos aspectos que podrían propiciar una relación de pareja saludable, sin duda, la cosa se nos puede complicar mucho.

Cómo tener una relación de pareja saludable

Factores que ayudan a tener una relación de pareja saludable.

Hay una serie de aspectos que tendríamos que tener en cuenta si queremos tener una relación de pareja sana. Son cosas que en absoluto resultan complicadas de llevar a cabo; que las conocemos porque lo habremos oído o leído en multitud de ocasiones; y que sin embargo, muchas veces se nos olvida poner en práctica.

La comunicación

Lo sabemos, todos lo sabemos y hasta lo decimos; es imprescindible tener una buena comunicación con nuestra pareja.

Sentarnos y hablar con la pareja, nos sirve, entre otras cosas, para negociar y llegar a un acuerdo. Cuando cada uno tiene su forma de ver una situación concreta; y se hace necesario llegar a un término medio.

La comunicación en estos casos, es la mejor manera de resolver la discrepancia. Pero además, es la vía más cómoda para hacerle saber a la pareja que algo nos ha molestado; o que necesitamos que haga alguna cosa. O bien, cómo nos sentimos ante una situación en particular. Recuerda siempre que tu pareja, puede ser muy inteligente, pero no es adivino. Si tú no se lo dices, habrá cosas que no podrá saber.

Como te podrás imaginar, comunicarse con la pareja no significa necesariamente que haya que discutir y enfadarse. Para conseguir esto, controla tu tono de voz y utiliza un tono amable. Habla sin gritar; expresa cómo te sientes, sin lanzar acusaciones al otro. Dile lo que te gustaría que hiciera, evitando darle órdenes. No hagas reproches que no vienen a cuento.

Con todo esto, la comunicación podrá ser tranquila y constructiva.

Reserva tiempo para estar con tu pareja

También lo sabemos, y de sobra. Es cierto que tenemos muchas obligaciones, que cada vez tenemos menos tiempo libre. Pero ese ratito para pasarlo con tu pareja es fundamental. Y, no es necesario hacer cosas demasiado especiales. Es suficiente con esas pequeñas actividades que a los dos les gustan desde siempre.

Salir a cenar de vez en cuando, a ver una película, o simplemente a dar un largo paseo. Si no buscas ese tiempo para pasar juntos, y cada uno se dedica a lo suyo en todo momento, terminaréis siendo una pareja que solo vive en la misma casa.

Pero, al mismo tiempo que es importante pasar tiempo juntos, es saludable que cada uno tenga también su espacio; y tiempo para hacer sus cosas por separado de la pareja.

No te olvides nunca del respeto

De la misma forma que respetas a cualquier otra persona que conozcas, respeta también a tu pareja. Y, respetarla significa que puede tener una opinión diferente a la tuya; porque es una persona diferente a ti.

Por supuesto puede tener unos gustos diferentes, una forma de pensar, una manera de hacer ciertas cosas, etc, y todas estas diferencias, es mucho más fácil respetarlas que intentar que las cambie; solo porque no coincidan con las tuyas.

Como te decía antes, todos tenemos una experiencia vital, unas creencias, unos valores, una educación,… que no son ni mejores ni peores que las tuyas, simplemente son distintas. Por tanto, no puedes pretender que cambie su forma de ver la vida, y la vea igual que tú. Lo que sí puedes hacer cuando sea posible, es negociar un punto intermedio entre su opinión y la tuya.

Cuida de la relación.

En los primeros meses de tu relación de pareja, estabas todo el día pendiente de él, o de ella. Le enviabas mensajes cada poco tiempo, solo para decirle que le echabas de menos, o para recordarle cuánto le querías. Le decías lo guapo o guapa que estaba. Planificabas alguna sorpresa cuando podías. Todo esto lo afirmo, porque siempre ocurre al principio de una relación.

Con el paso del tiempo, estas atenciones van disminuyendo, y no es raro que lleguen a desaparecer del todo. Es como si pensáramos que el objetivo está alcanzado y ya no tenemos que hacer nada más, y no es así.

Si no dejas que desaparezcan, y las mantienes, si no dejas de coquetear con tu pareja, tu relación será más satisfactoria y más sana durante mucho más tiempo.

Propicia los momentos de risas.

Se sabe que, cuando utilizamos el sentido del humor y nos reímos mucho con alguien, se estrecha el vínculo afectivo con esa persona, y aumenta nuestra complicidad con ella.

Así que, si haces uso del sentido del humor con tu pareja, te vas a sentir más satisfecho con la relación. Pero además, usar el humor sirve también para que esos momentos de enfados que tenemos todos, duren menos tiempo. Cuando es necesario hablar de cosas serias, se habla en serio, pero si no hace falta, es mejor usar el humor.

Presta atención a las cualidades de tu pareja.

Esto es solo un pequeño cambio en tu foco de atención, pero que da buenos resultados. Consiste en no centrarte en los defectos que crees que tiene tu pareja, o en las cosas que hace mal, o no hace, y atender a lo que consideras una cualidad positiva y a lo que sí que hace.

Esto cambia radicalmente tu percepción de la relación, pero si además, le elogias por esas cualidades, los dos se van a sentir mucho mejor.

Todos estos consejos, no van a hacer magia; no harán que tu relación de pareja no tenga nunca ningún problema, que no haya nunca ninguna discusión por nada, eso no es posible. Lo que sí pueden, es ayudarte a tener una relación de pareja satisfactoria y saludable.

Los pilares de una relación de pareja

Al iniciar una relación de pareja, en principio todos pensamos o mejor dicho, deseamos que sea para toda la vida. Puede que así sea o, quizás no. Lo cierto es que el lograr una relación de pareja duradera no depende del azar o de recetas mágicas; en gran parte depende de nosotros, depende de la atención, el tiempo y el mimo que le dediquemos.

Estoy segura de que, los consejos que te pondré a continuación, los conoces y los tienes claros, pero, tal vez te has acomodado y no los pones en práctica. Pues bien, es hora de hacerlo.

En general, con el paso del tiempo, dejamos de hacer las cosas que hacíamos al principio, como, por ejemplo, arreglarnos todo lo posible para estar atractivos y gustar a esa persona tan importante.  No dejes que todo eso desaparezca y si ya lo ha hecho, retómalo.

Para que la relación se mantenga con buen estado de salud, no dejes de cuidar tu imagen para gustar a tu pareja. Desde luego no es el aspecto físico lo que más importa; pero sí que puede influir y de hecho lo hace en el deseo sexual, y ese es uno de los grandes pilares de una relación de pareja.

Otro de los pilares importantes es la comunicación y el respeto. Dedica tiempo para hablar con tu pareja, pero no de la carta que llegó del banco o de qué hizo el niño en el colegio. De esto también habrá que hablar, pero no me refiero a eso. Dedícale tiempo a hablar de vosotros, de cómo está, de cómo se siente…

Escúchale sin hacerle un juicio o hacer reproches. Si tiene algún problema, intenta ponerte en su lugar, esto hará que le comprendas mejor. Y, por supuesto, cuida las formas en el trato diario, se puede hablar sin levantar la voz y sin interrumpir a la otra persona cuando está hablando.

Los pilares de una relación de pareja

Redirige tu foco de atención

Si al principio de la relación le dabas más importancia a lo guapo o guapa que era que a el hecho de que llegara tarde, por ejemplo, ¿por qué ahora te importa más si deja pelos en el lavabo que lo guapo, interesante o divertido que es?

Ten en cuenta que, aunque todos vamos cambiando en algunos aspectos, tu pareja sigue siendo la misma persona fantástica y maravillosa de la que te enamoraste, por lo tanto, deja de hacer reproches y haz halagos, de la misma forma que lo hacías al principio. Recuérdale lo que te gusta de él o ella, no des por hecho que ya lo sabe.

Respeta el tiempo de la otra persona, pero también, comparte. Que tengas una pareja no quiere decir que a los dos les tengan que gustar las mismas cosas. Cada uno puede tener sus hobbies o actividades favoritas y tendrá que tener tiempo para poder llevarlas a cabo.

Pero también debéis buscar tiempo para hacer cosas juntos. Si cada uno tiene una vida totalmente separada de la del otro y no hay nada que compartir, eso, sin duda, termina poniendo distancia entre ambos.

Fomenta los momentos de humor y de diversión

Si haces un poquito de memoria, recordarás que, al empezar a salir con esa persona, todo eran risas, cualquier cosa te parecía divertido. Con el paso de los años, las responsabilidades, los problemas y los niños, apenas hay momento para reírse. Pues bien, puedes buscarlos tú. ¿Qué cosas os divertían? ¿Bailar? ¿Cantar en un karaoke? ¿Ir al cine a ver una película de humor?… Esos momentos de risas son muy importantes en una pareja.

No olvides esos detalles del inicio. Esas pequeñas cosas que hacemos todos al principio de una relación y que con el tiempo vamos dejando de hacer porque ahora nos parecen casi estúpidas, pues no… no lo son.

Envíale un mensaje, (aunque sea una carita con corazones), recuérdale cómo la/lo quieres, ten muestras de cariño, dale un beso, una caricia, llévale un regalo, aunque no sea su cumpleaños, (un detalle, un regalo no tiene por qué ser caro), una sorpresa de vez en cuando…

Por último, pero no menos importante, reparte con tu pareja las tareas del hogar. Si hacéis un reparto lo más justo posible, a los dos les quedará más tiempo para descansar, para dedicar tiempo a lo que le gusta a cada uno y, por supuesto, para realizar actividades juntos.

 

Rosa Armas.
Colegiada T-1670.