El miedo es una de las emociones que más angustia puede provocarnos. Cuando nos ataca, no nos permite pensar con claridad ni razonar: y lo que nos impulsa a hacer, siempre, es a evitar aquello a lo que le tenemos miedo. En lugar de a superar el miedo.

Hay pocas personas, yo diría que ninguna, que no tenga miedo absolutamente a nada. Pero es que sentir miedo cuando éste está justificado, es decir, cuando hay próximo un peligro real, es sano y es adaptativo; nos permite salvar la vida.

Cómo superar los miedos

Los efectos del Miedo

Ante un peligro inminente, nuestro cuerpo reacciona aumentando los niveles de adrenalina; y preparándonos para huír de este peligro, y de esta forma salvarnos.

Aparte de este tipo de miedo, sano y lógico, los seres humanos tenemos algunos miedos un poco menos concretos. Como podría ser el miedo a un futuro incierto, el miedo al fracaso; o quizás el miedo al rechazo. Son miedos bastante frecuentes, pero que por lo general, no nos condicionan la vida.

Pero, a lo que vamos en este artículo, es a esos miedos que son más concretos y que, al mismo tiempo, son miedos irracionales porque están provocados por un peligro que en realidad no existe.

Los miedos irracionales

Por poner algunos ejemplos: el miedo a caminar por la calle, miedo a viajar en un transporte público, o el miedo a ir de compras a un centro comercial. Son actividades muy cotidianas que hacemos la mayoría de la gente sin mayor problema; porque en realidad, no suponen ningún peligro.

Sin embargo, hay muchas personas que ante estas actividades, sienten un miedo tan intenso, que son absolutamente incapaces de hacerlas. Hacen lo imposible por evitarlas, con lo que, cada vez les produce más miedo. Si en algún momento lo intentan, o bien, no les queda más remedio, lo pasan realmente mal. Tan mal, que se les disparan las pulsaciones, pueden tener temblores, sudoración, náuseas, sensación de mareo y por supuesto, mucha angustia.

La buena noticia de esto, es que el miedo irracional puede superarse. Claro que si hubiera una mala noticia, sería que soló hay una manera de hacerlo: y esa manera es enfrentándote a él…o lo que es lo mismo, haciendo lo que te da miedo. Sí, ya sé que es un fastidio, pero no hay otra forma.

Causas de su aparición

Hay muchos factores que pueden hacer que se desarrolle uno de estos miedos o fobias. Pero, en general, hay dos causas principales.

Una de ellas es haber vivido una experiencia negativa e incluso traumática, en una situación o ante un estímulo concreto. Esto hará que se desarrolle el miedo a volver a sentir ese miedo tan angustiante.

Otra causa podría ser, escuchar la experiencia negativa que ha vivido otra persona; que puede hacer que quien lo escucha, desarrolle el miedo a esa situación o estímulo.

Hay que tener en cuenta que, cuando nos enfrentamos a esa situación que tememos, nuestro cerebro interpreta que hay un peligro, aunque no sea así, y nos prepara para huir de él. Cuando se ha repetido muchas veces esa conducta, terminamos pensando que huir es lo correcto porque nos pone a salvo.

Sin embargo, lo que conseguimos con la huida, es que aumente el miedo. Lo adecuado para superarlo, sería quedarse y comprobar que no ocurre nada malo; que no hay ningún peligro real.

Cómo se supera el miedo irracional

Como decía, hacer lo que te da miedo, es la forma de superarlo. Pero antes que eso, tendrías que aceptar que tienes ese miedo. A veces no es fácil admitir que se tiene un miedo que no es lógico; precisamente por eso, porque lo vemos como ilógico. Así que, admitir que se tiene y tener las ganas de superarlo, son el primer paso para conseguirlo.

A partir de ese momento, tendrías que empezar por no evitar eso que te da miedo, es decir, por no huir y enfrentarte a ello, eso sí, tendrías que hacerlo poco a poco y empezando por lo que menos miedo te dé, para ir aumentando en dificultad.

Para ello, se puede hacer una lista de situaciones que generan ansiedad; puntuándolas de cero a diez, y colocándolas luego de menos a más.

Tomando los ejemplos que puse más arriba, que no los he puesto por casualidad sino porque son miedos muy frecuentes: la idea sería que cada vez hagas un trayecto un poco más largo, o que vayas aumentando el tiempo que te expones a ese estímulo.

Exponerse a los miedos

Incluso podrías empezar por hacerlo en compañía, para ir progresivamente enfrentándolo tu solo. Y todo esto, hay que hacerlo sin prisas; y no pasando a la situación siguiente hasta que la anterior esté superada, y ya no provoque ninguna ansiedad.

Comprueba que, mientras te expones a eso que tanto miedo te da, en realidad no te ocurre nada malo. Sí, estás con mucha ansiedad, tienes una serie de síntomas físicos, sientes miedo, pero todo eso, no son más que sensaciones. No te vas a morir por sentir miedo, nadie lo hace.

Teniendo en cuenta que, el miedo irracional, te limita la vida y no te deja hacer las cosas que quieres. Y teniendo en cuenta, además, que el miedo es solo una sensación por la que no te vas a morir: entiende ese miedo no como un enemigo contra el que no vas a poder ganar; sino como un reto que vas a poder superar, siempre que te lo propongas.

Cómo gestionar el miedo al fracaso y la frustración

Es evidente que, a todos nos gusta que nos salgan bien las cosas que hacemos. Todos preferimos tener éxito en nuestros proyectos por pequeños que sean a fracasar.

Lo que ocurre es que, en algunas ocasiones, no nos queda más remedio que aceptar que nos hemos equivocado, que hemos cometido algún error, y lo que habíamos planeado no salió o por lo menos, no como nosotros queríamos.

Aunque es cierto que no es nada agradable aceptar que hemos fracasado en una tarea, hay personas con un alto nivel de autoexigencia para las que, fracasar, es un verdadero drama. Pero, podría ser aún peor; podría ocurrir que el miedo al fracaso le impida a una persona realizar cualquier tarea. Y eso sí que es un drama, porque el que nunca se equivoca es porque nunca hace nada.

Miedo al fracaso y la frustración

Como digo, hay algunas personas que son totalmente intolerantes a cualquier error, por pequeño que sea. Estas personas viven como una auténtica catástrofe que las cosas no les salgan perfectas.

En general, son personas educadas en un ambiente familiar muy estricto y de perfeccionismo. Con lo cual, han desarrollado un alto nivel de autoexigencia. Se les ha inculcado que son perfectos; o mejor dicho, que tienen que serlo. Y por ello, tienen una autoestima distorsionadamente alta.

Esto puede parecer extraño; siempre hemos oído que debemos tener una autoestima alta. Pero,es tan malo tener una baja autoestima como una excesivamente alta. Ninguna de las dos cosas es sana y tampoco real. De la misma manera que una persona no puede ser mala en absolutamente todo; tampoco se puede ser bueno en absolutamente todo. Y esto no es que sea positivo o negativo; simplemente no es posible.

Lo ideal sería que, nuestra autoestima fuera realista e incondicional. Es decir: conocer, valorar y respetar nuestras capacidades, nuestras habilidades y nuestros conocimientos; pero también, conocer y aceptar nuestras limitaciones. Y no se trata de conformarnos y no intentar mejorar; se trata de aceptar lo que no podemos cambiar.

Consejos para evitar la frustración

En primer lugar, acepta que la perfección no existe. No somos seres perfectos por más que queramos, o por más que te lo hayan inculcado. Si hacemos cosas, existe la posibilidad de que nos equivoquemos. Y aceptar esto, ayuda a liberarnos de ese miedo a fracasar.

Habla bien de ti

Habla de ti mismo siempre con respeto, aunque hayas cometido un error o hayas recibido una crítica. Nada de expresiones del tipo, “soy un desastre”, “todo lo hago mal”,.. en su lugar, podrías decirte cosas como, “esta vez no ha salido bien, lo volveré a intentar en otro momento”  o “pensaré en qué he podido equivocarme para evitarlo en otra ocasión”. Puede ayudarte, pensar en qué le dirías a un amigo tuyo al que le hubiera pasado lo mismo que a ti. Lo más probable es que no le dijeras “eres un desastre”.

Ponte metas a corto plazo

Si estableces metas a corto plazo, que sean metas realistas y con una expectativa adecuada, es más probable que la consigas y que aumente tu sensación de éxito y seguridad. Muchas veces, nos planteamos objetivos que son a más largo plazo, en ese caso, no te centres en el objetivo final, sino en los pasos intermedios que has de dar para conseguirlo.

Ten en cuenta la oportunidad que puedes perder

Si eres de las personas que prefieren no arriesgarse por si fracasan, recuerda que, no intentarlo ya es un gran fracaso. Por supuesto, si no lo intentas no tendrás riesgos pero tampoco éxitos. Tú eliges si prefieres tener una vida con altos y bajos, o una vida plana.

Valora qué es lo peor que puede pasar

Piensa en qué es lo peor que podría ocurrir si te lanzas a hacer lo que quieres. A lo mejor te das cuenta de que lo peor que pueda ocurrir (si es que ocurre) tampoco sería tan malo; comparado con lo que puedes ganar e incluyendo el aprendizaje.

Piensa en un “plan B»

Esto tiene que ver con el punto anterior. Si has valorado qué es lo peor que puede ocurrir, piensa entonces  en qué podrías hacer llegado ese caso. Tener en mente una alternativa por si ocurriera lo peor, te dará mucha tranquilidad a la hora de actuar.

Da el primer paso

Es sabido que la única forma de superar un miedo es hacer lo que nos da miedo. Así que da el primer paso; actúa y a medida que avances y vayas superando obstáculos,  ganarás en seguridad e irá desapareciendo el miedo.

Aprende de los errores

Por último, utiliza, o mejor dicho, aprovecha los errores para aprender de ellos. No olvides que los errores que cometemos tienen una función muy importante, y no es otra que la de aprender una lección, y eso, siempre será algo bueno.

Cómo superar el miedo a conducir

Es probable que conducir sea una actividad que haces a diario sin el mayor inconveniente. Sin embargo, a muchas personas, esta tarea tan cotidiana, no les resulta tan fácil de hacer, debido a que, por diferentes motivos, han desarrollado el miedo a conducir. Es lo que se llama amaxofobia.

Cómo superar el miedo a conducir

El miedo a conducir es bastante frecuente, sobre todo en conductores que están empezando o en aquellos que han tenido algún percance en la carretera.

En principio, este miedo no tiene por qué durar mucho tiempo. Pero, hay algunos casos en que una persona ha desarrollado un miedo intenso a conducir y, o bien ha dejado de hacerlo, o bien lo hace por obligación, pero pasándolo bastante mal. En estos casos, hablamos de fobia a conducir o amaxofobia.

Cuáles son los síntomas de la amaxofobia

Si eres de los o las que están sufriendo esta fobia, sin duda conoces los síntomas perfectamente. Son los siguientes.

  • Siempre que puede, la persona con amaxofobia evita ponerse al volante. Pero hay algunos casos en los que se deja de conducir.
  • Cuando no le queda más opción que hacerlo, siente un intenso malestar, y presenta los síntomas típicos de cualquier otra fobia. Es decir, aumenta su ritmo cardíaco, así como su frecuencia respiratoria, sudoración, tensión muscular,… Sus pensamientos están asociados a la posibilidad de que le ocurra algo en la carretera.
  • Por supuesto, esta fobia termina por limitar la vida de la persona que la sufre. Actividades tan cotidianas como pueden ser acudir al trabajo, llevar o recoger a los niños del colegio, o ir a hacer la compra, se vuelven imposibles de realizar.

Por qué se puede desarrollar el miedo a conducir

De nuevo nos encontramos con diferentes motivos que pueden hacer que una persona termine por sufrir una fobia a conducir. Los más frecuentes son los siguientes.

Una de las causas más frecuentes de la amaxofobia, es haber tenido algún accidente, que en absoluto tiene que haber sido grave. Pero incluso, haber pasado muy mal rato conduciendo, por mal tiempo, lluvia o niebla, pueden hacer también que se termine con esta fobia. Pero además, conocer alguna experiencia traumática, que haya tenido alguna persona cercana, puede ser otra de las causas.

Por otra parte, la amaxofobia suele ir también asociada a la agorafobia, y no porque sean la misma cosa, sino porque las personas con agorafobia, que sienten miedo de estar en cualquier lugar, que les pase algo y no puedan pedir ayuda, o a poder perder el control, tienen también el miedo de perder el control mientras están conduciendo y puedan tener un accidente por ello.

Como te decía antes, la persona que tiene fobia a conducir, intenta por todos los medios librarse de esa tarea, y cuando lo consigue, siente un gran alivio. Por otra parte, las personas cercanas a alguien con amaxofobia, terminan por encargarse ellas de conducir y así evitarle ese mal rato. Estas dos cosas, no hacen que se desarrolle la amaxofobia, pero sí consiguen que se mantenga durante más tiempo.

Qué consecuencias tiene para una persona la fobia a conducir

Como ya sabrás, hay muchos tipos de fobias específicas. En general, todas producen ciertas limitaciones en la vida de las personas que la sufren, pero hay algunas que son más limitantes que otras, y una de ellas es la fobia a conducir.

En primer lugar, la persona con miedo a conducir deja de hacer muchas de las cosas que hacía antes. Aunque, puede pasar que las siga haciendo porque hay alguien cercano que es quien conduce, pero desde luego pierde su autonomía. Se puede ver afectada su vida personal y su vida social, pero sobre todo, puede verse afectada su vida laboral, y no digamos nada si su trabajo implica tener que conducir.

Por otra parte y debido a lo anterior, su autoestima se verá resentida, la inseguridad irá en aumento y su dependencia hacia otras personas también.

Algunos consejos

Si te pones un poco nervioso cuando tienes que conducir pero aún así lo haces, los siguientes consejos pueden ayudarte. Si por el contrario, tu malestar es muy intenso, o bien has dejado de conducir, es mejor que lo consultes con un psicólogo.

  • Haz lo posible por evitar los pensamientos catastrofistas. Adelantarte de manera catastrófica a lo que pueda ocurrir, hará que sientas aún más ansiedad y, en realidad, esas ideas están en tu cabeza y no son reales. Así que, procura apartarlas cuando las tengas.
  • Practica alguna técnica de relajación. Esto puede ayudarte en la situación de conducción, pero también en otros momentos en que sientas ansiedad.
  • Exponerte a la situación, es lo único que te ayudará a superar una fobia. Esto quiere decir que si sientes algo de miedo a conducir, y por ese motivo dejas de conducir, tu miedo será cada vez mayor. Por lo tanto, no dejes de hacerlo. Empieza por los lugares, horas o situaciones que te den menos miedo.
  • Cuando eso ya lo hagas con cierta tranquilidad, sigue por otros sitios u horas en las que te dé un poco más de miedo.

En definitiva; exponte a lo que te da miedo, de una manera progresiva, empezando por lo que te resulta más fácil, para ir poco a poco aumentando en dificultad.

Cómo perder el miedo a viajar en avión

¿Eres de esas personas que tienen miedo a viajar en avión y no se suben a uno ni atado?

Cómo perder el miedo a viajar en avión

Bueno, tal vez no sea para tanto y sí que te subes en un avión…eso sí, si no te queda otra opción, pendiente de todos los sonidos del aparato en cuestión y de la cara de las azafatas; intentando detectar en su expresión un posible problema. Por suerte, siempre las ves con cara tranquila y relajada, y eso te tranquiliza a ti, al menos un poco.

Si has entrado a leer esto, es posible que no tengas miedo a volar, y que, días antes de tener que hacerlo, estés pendiente de las previsiones del tiempo para ese día; además de estar algo inquieto y preocupado.

Durante el vuelo, no es que vayas muy contento precisamente, y estás pendiente de todo lo que te decía antes. Pero además, muchas de las personas con aerofobia presentan ansiedad, aumento del ritmo cardíaco y de la respiración y una alta tensión muscular. El miedo, por supuesto, es a un posible accidente.

Cuáles son las causas del miedo a viajar en avión

Personalmente no creo que el miedo a volar sea tan irracional como se dice. Ir de un sitio a otro a través del aire, es normal para las águilas, pero no para el ser humano.

Eso de ir encerrado en un aparato que va por el aire, yo diría que, hasta cierto punto, es normal que genere algo de ansiedad. Sin embargo, hay personas que viajan en avión tranquilamente, y otras que lo pasan mal…y los motivos suelen ser los siguientes.

Uno de los motivos más frecuentes por los que se desarrolla el miedo a viajar en avión, y es posible que a ti te haya pasado, es haber tenido una mala experiencia en algún vuelo anterior. Cuando se ha pasado mal en un viaje en avión, por mal tiempo, por ejemplo, es muy probable que después se agudice el miedo a volar.

Pero no sólo por una experiencia propia; sino también por el conocimiento de malas experiencias que hayan tenido personas cercanas.

Las personas a las que les gusta tenerlo todo controlado, suelen tener más tendencia a sentir miedo en un viaje en avión. Si tuviera que decir un lugar donde no puedes controlar nada, sin duda sería en el aire, y además, cuando el que conduce no eres tú.

Sin embargo, cuando conduces un coche, que parece un medio más seguro, tampoco depende al cien por ciento de ti que tengas un accidente, muchas veces, depende de los otros.

Cuáles son los síntomas del miedo a viajar en avión

Una cosa es que no te haga especial ilusión viajar en avión, pero que si no te queda otra lo haces, eso le ocurre a muchas personas, y otra es la aerofobia, que es la incapacidad total y absoluta de subirse a un avión. La aerofobia presenta los siguientes síntomas.

  • La persona con aerofobia presenta unos niveles muy altos de ansiedad y malestar; antes, durante e incluso después del vuelo.
  • Sólo viaja en avión si es estrictamente necesario. Si puede optar por otra alternativa, lo hace. Pero si no le queda otra, lo pasa muy mal durante todo el vuelo.
  • Además, puede afectar en su vida cotidiana, porque empieza a sentirse mal desde el mismo momento en que sabe que tendrá que viajar en avión.
  • Su miedo por supuesto, o mejor dicho, su pánico, es a la posibilidad de tener un accidente aéreo. Pero también le producen miedo y ansiedad, las turbulencias y hasta el sonido del propio avión.

Cómo se puede superar el miedo a volar

Si eres capaz de subirte a un avión cuando te hace falta, y lo único que ocurre es que sientes algo de ansiedad durante el vuelo, los siguientes consejos podrían ayudarte.

Si por el contrario, eres totalmente incapaz de viajar en avión, porque el miedo puede más que tú y lo pasas realmente mal, sería cosa de pedir ayuda psicológica. Siempre y cuando, el no poder viajar en un avión, limite tu vida de alguna manera. Para los que sí que se atreven, van los siguientes consejos.

Familiarizarse con los aviones

Una buena manera de quitarnos el miedo a algo que consideramos como peligroso, en este caso un avión, es obtener información exacta y fiable, de cómo funciona. Estaría bien que pudieras conseguir esa información, a través de alguien que la conozca, o incluso de alguna página en internet.

Me consta, que existen terapias, en las que, con un piloto de verdad, se hacen simulacros de vuelos en donde se explica a la persona cómo es el funcionamiento del avión. Sin duda, tener esta información, puede ayudarte a quitar gran parte del miedo.

Controlar la respiración

Entrenarte en alguna técnica de relajación y de control de la respiración, también puede ayudarte a pasar ese rato un poco mejor.

Busca distraer el miedo

Fijarte en qué cara tiene la o las azafatas, aunque seguro que ya lo haces, sirve de ayuda y te tranquiliza. Y además, mirar lo que hacen los pasajeros que están más cerca de ti, también.

Puede que uno de ellos mire por la ventanilla de manera distraída, otro comerá alguna cosa y seguro alguno más leerá el periódico tan tranquilamente. Ponerte tú también a leer algo, te puede servir como una buena distracción. Si no te apetece leer, una improvisada conversación con tu compañero de asiento, puede ayudar a que el viaje se haga más corto.

Otra cosa que puede distraerte, es pensar en lo que te espera cuando llegues a tu destino, unas vacaciones, el reencuentro con la familia o amigos, o quizás una reunión poco divertida, pero que tendrá su rato de ocio después.

Hay otra cosa que le funciona a muchas personas, entre ellas a mí, que no soy precisamente de las que dan saltos de alegría cuando tiene que volar, y es, cerrar los ojos, e imaginarte que vas en un coche por una carretera. Si lo pruebas, verás que los movimientos del avión, son los mismos que los que hace un coche por una carretera, con sus baches correspondientes.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.