¿Quizás le hemos dado demasiada importancia al hecho de tener pareja? ¿Tal vez hemos sobrevalorado la idea de que, sí o sí, tenemos que tener una pareja?

Seguramente sí. De hecho, no es nada extraño escuchar frases del tipo, “se te va a pasar el arroz”, o “como no te des prisa, te vas a quedar para vestir santos”.

ser feliz sin pareja

Expresiones hasta cierto punto despectivas, como la de “solterona”, para las mujeres por supuesto. Porque los hombres en ese caso siempre serán los “solteros de oro», que son bastante frecuentes.

Da la impresión de que el fin último de cualquier existencia, para que sea feliz, pasa por tener pareja. Es como si, la única manera de desarrollarnos plenamente como personas, fuera esa.

Da igual si tenemos estudios, o si nos formamos mejor o peor para ser unos profesionales de éxito, y así vivir lo más cómodamente posible. Da igual si nos trabajamos para ser personas felices y sentirnos a gusto con nosotros mismos. Eso sí: tener una pareja, parece ser algo imprescindible.

La Media Naranja

Tenemos instalada la creencia de que somos medias naranjas, con dos piernas por supuesto. Y que en cualquier momento, y seguramente en el lugar más inesperado, encontraremos la otra media naranja: que encaje con nosotros de manera perfecta, como si de un puzle se tratara. Y entonces, será cuando empecemos a ser felices.

Tenemos la creencia de que sin una pareja, jamás seremos felices. Y no sólo no seremos felices, sino que casi no seremos nadie. La letra de alguna que otra canción de amor, o mejor dicho, de desamor, se ha encargado de eso…de hacernos creer que cuando llega una pareja, llega para salvarnos. No sabemos muy bien de qué, pero para salvarnos.

Es verdad que somos seres sociales, y buscamos la compañía para poder compartir cosas y momentos. Pero desde luego, se puede ser feliz sin tener una pareja, de la misma manera que se puede tener pareja y ser absolutamente infeliz. Y si no, no me digas que no conoces algún ejemplo de las dos cosas.

La Naranja Completa

Esto ocurre porque, el ingrediente principal de la felicidad, no es tener una pareja, para nada, el elemento principal es estar a gusto contigo mismo: estar bien contigo, de esa forma serás feliz, con, o sin pareja. No necesitas buscar una media naranja para completarte, ya eres una naranja completa.

Una cosa es que te apetezca tener una relación de pareja, y así aumentar la felicidad que ya tenías, y otra muy diferente, tener la necesidad de una pareja porque sin ella no te sientes feliz.

Cuando la situación es esta última, lo más probable es que se establezca una relación poco sana; una relación en la que se busca cubrir ciertas carencias. Con lo que se puede tratar de una relación de dependencia o una relación tóxica, por ejemplo.

Por el contrario, para poder tener una relación de pareja saludable y satisfactoria para los dos, tendríamos antes que aprender a ser felices sin esa pareja.

¿Cómo ser feliz sin tener pareja?

Como decía, el principal ingrediente de la felicidad no es tener pareja. Por lo tanto, si buscas una pareja, que sea porque te apetece y porque quieres compartir; no porque sea para ti una necesidad. No porque estés buscando que otra persona te traiga la felicidad. Porque, estar solo, o sola, también te permite ser feliz. Te permite además, disfrutar de tu compañía.

Estando contigo mismo/a

En general, no estamos acostumbrados a esto. Lo más frecuente, es que busquemos a otras personas para hacer muchas actividades, y que no sepamos estar con nosotros mismos.

Sin embargo, estar contigo mismo te ayuda a conocerte mejor, te ayuda a dedicarte tiempo a ti, cosa que no se suele hacer. Cuando aprendes a disfrutar de tu propia compañía, te das cuenta de que, aún siendo seres sociales que buscan relacionarse con otras personas, también puedes ser feliz estando contigo.

Cuidandote y mimandote

Te permite centrarte en ti, en lo que quieres y en lo que necesitas. Seguramente estamos todos de acuerdo en que, tener una pareja, mimarla y cuidarla, es gratificante. Pero, hacer esas mismas cosas contigo mismo no lo es menos.

Dedicar tiempo para cuidarte, ya sea para practicar el deporte que más te gusta, o para que te den un buen masaje, sin duda puede hacerte feliz. De la misma forma, puedes mimarte haciéndote tu comida favorita, o regalándote algún capricho que hace tiempo que quieres, como hacer un viaje, por ejemplo.

Persiguiendo tus metas

Dedica tiempo y esfuerzo para conseguir aquellos objetivos que te has planteado. Tienes todo el tiempo para dedicártelo a ti. Tienes toda la energía para poder alcanzar esos objetivos y sueños que deseas alcanzar.

En algunas ocasiones, tener una pareja hace que tengamos que repartirnos entre ella y nosotros mismos, con lo que, podemos dejar a un lado aquello que siempre nos había hecho ilusión.

Conociéndote mejor

Conocerte mejor y quererte más. Estar contigo mismo, dedicar tiempo para ti, hacer lo que te gusta,… te da la posibilidad de entender tus puntos más fuertes, y también los menos fuertes. Todo esto hará que te quieras y respetes, es decir, que se fortalezca tu autoestima. Aspecto que es muy importante para tener una vida satisfactoria.

Disfrutando de tu tiempo

Pocas cosas nos producen tanta satisfacción, como disponer de tiempo para disfrutar de eso que nos gusta, de esas actividades que te entusiasma hacer, de tus amigos, de tu familia, de ti mismo,…

 

Si has llegado a leer hasta aquí, me toca ser sincera contigo. Y, la verdad es que esto ha sido una pequeña trampa, y te explico por qué…

Todas esas cosas que te digo que puedes hacer estando solo o sola, en realidad las puedes hacer también, teniendo pareja, por supuesto. Sin embargo, lo que quería decirte, es que no es imprescindible tener pareja para todo ello. No es necesario tener pareja para dedicarte tiempo, para conocerte mejor, para alcanzar tus objetivos, para ser feliz.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.