Tal vez te has dado cuenta, o al menos tienes la sospecha. Quizás llevas ya algún tiempo pensando en que tu relación de pareja ya no es lo que era. Y ahora, en lugar de una pareja, parecéis compañeros de piso.

Hay muchas parejas a las que les ocurre esto. Parejas que llevan juntas muchos años, y que siguen estándolo por costumbre o por inercia; y que además creen que está todo bien, porque ni siquiera se plantean que la relación pudiera estar mal.

Cómo saber si tu pareja se ha convertido en un compañero de piso

Claro que algunas veces, uno de ellos, o tal vez los dos, se den cuenta de que aún teniendo mucho cariño por el otro. Ya no existe el amor y la chispa que existió en su momento…no saben desde cuándo, no saben en qué momento ocurrió, pero ya no es lo mismo.

A veces esto no se puede ver, otras veces, simplemente no se quiere ver. Cada uno se mete en su rutina, en sus obligaciones y en el papel que le corresponde, sin darse cuenta de que cada vez hay más distancia que le separa de su pareja. Que la pasión hace ya tiempo que se apagó, y que sí, que hay mucho cariño, pero que es el mismo cariño que se tendría por un compañero de piso bien avenido.

Efectivamente, bien avenidos porque en realidad no hay ningún problema con tu pareja. Le sigues teniendo cariño, y mucho, no hay conflictos, no hay discusiones…os organizáis estupendamente con la casa y las obligaciones; y es eso precisamente, lo que no te deja ver que el amor de pareja, ya se ha terminado.

Cuáles son las señales de que tu pareja es ahora un compañero de piso

Como te decía, a veces no es fácil diferenciar una cosa de la otra. Sin embargo, hay algunas señales que te pueden indicar, por si tuvieras la duda, de que tu pareja es ahora un compañero de piso.

Ya no hay contacto físico

Y cuando digo contacto físico me refiero a que ya no hay caricias, ni abrazos. Pero tampoco le coges de la mano, ni nada que suponga un acercamiento físico. Se sabe que el contacto físico, hace más fuerte el vínculo con tu pareja. Si esta parte ha desaparecido en tu relación, tal vez tendrías que empezar a sospechar que algo no va bien del todo.

Tampoco hay besos

Otra de las señales es que también desaparecen los besos. Ya no besas a tu pareja, o ella no te besa a ti, y me refiero a darle un beso porque sí, porque te apetece, sin que tenga que ser su cumpleaños, o sin que tengan que haber acabado de sonar las campanadas de nochevieja.

Es verdad que en el principio de la relación, de todas las relaciones, hay muchos besos, y que con el paso del tiempo van siendo menos. Pero, si éstos desaparecen del todo, o casi del todo, hay algo que empieza a no ir bien.

El sexo brilla por su ausencia

Un indicador bastante bueno de que tu relación ya ni se parece a lo que era, es que ya no tienes sexo con tu pareja. Desde luego, si no hay nada de sexo, la cosa está bastante clara.

Pero, puede ocurrir que las relaciones sexuales sean muy pocas, y esto es bastante normal en parejas de muchos años. Lo que sí que no es buena señal, es que ni siquiera te acuerdes de cuándo fue la última vez que lo tuviste.

El silencio es más frecuente que las conversaciones

No quiero decir con esto que no le hables a tu pareja, o no te hable ella a ti. Pero sólo le hablas de lo necesario, de lo que hay que hablar. Así pues, cuando estáis comiendo, toda tu atención, y la suya, se la lleva la televisión, o lo que es peor, el teléfono móvil.

Para tener una conversación durante la cena, tenéis que quedar con amigos para cenar. Ya no le cuentas a tu pareja, ni ella a ti, cosas como lo que hizo durante el día…o qué cosa tan curiosa le pasó de camino al trabajo, o con qué viejo amigo se ha encontrado hoy. Y así, en todas las ocasiones en las que estáis juntos.

No hay ninguna discusión

Sí, estás leyendo bien. Que no haya nunca ninguna discusión también es una señal de que algo va mal. Por supuesto no es nada bueno que una pareja discuta todos los días, pero tampoco lo es que no discuta nunca jamás.

Si nunca discutes por algo que te parece mal, si no te quejas por algo que hace tu pareja y que te incomoda, lo más probable es que no te importe para nada lo que hace, ni tampoco lo que deja de hacer. Eso, desde luego, es mala señal.

Cada vez te gusta más que tu pareja no esté

En efecto, si no está en casa, o si está pero ocupado u ocupada en sus cosas, lo agradeces. Estás tranquilo, a tu aire, haciendo lo que te apetece y sin que nadie te moleste.

Tampoco es que te incomode que esté cerca, pero digamos que te da igual si está o no. Además, con mucha frecuencia, quizás con demasiada, te imaginas cómo sería volver a estar solo, o sola.

Cómo evitar que ocurra esto

Bueno… primero que nada habría que preguntarse si se puede hacer algo para evitarlo, o es que simplemente, es inevitable. Pero, otra pregunta que a mi se me ocurre es ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? Es decir, ¿se acaba el amor porque no hay besos, caricias o sexo? ¿O es que ya no hay besos, caricias y sexo porque se ha acabado el amor? Probablemente sea esta última opción la correcta, pero, no sé si en el cien por cien de los casos.

Desde luego, si consigues que en la relación de pareja no se acabe la sorpresa, si consigues que no se termine la diversión y la innovación, en todos los aspectos, podrás evitar que se instale el aburrimiento en ella. Y eso, ya sería un paso importante para mantener vivo el amor.

Ahora bien, ¿cómo evitar que se acabe el amor? Para esto, al menos yo, no tengo respuesta. Pero, si en algún momento descubres que te ha ocurrido, tendrás que tomar una decisión importante. O te sientas a hablar con tu pareja, o sigues haciendo como que no lo ves.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.