Existe un ingrediente imprescindible para poder tener relaciones sanas y duraderas, y no solo en la pareja, también en las relaciones de amistad. Estoy hablando de la confianza.

Cuando se pierde, no resulta nada fácil recuperar la confianza en la pareja. Y la relación, sea del tipo que sea, puede terminar por no ser ya sostenible.

recuperar la confianza en la pareja

La desconfianza

Dicen por ahí que si piensas mal, acertarás. Por supuesto que si sientes la desconfianza, alguna vez acertarás. Porque en algún momento habrá cosas que te salgan mal; habrá planes que no salgan como tenías previsto, y habrá gente que te engañe o que te traicione.

Eso siempre nos puede pasar, y de hecho nos ha pasado. A veces lo hemos intuido, o bien hemos visto un gesto o alguna cosa que nos ha hecho ponernos en alerta y nos ha generado desconfianza; por miedo a una traición o a un fracaso.

El problema entonces no es sospechar alguna que otra vez; el problema se presenta cuando la desconfianza nos acompaña absolutamente siempre. Cuando somos desconfiados o mal pensados en todas las situaciones; y en todas las interacciones con otras personas.

Causas de la desconfianza

¿Y por qué hay personas que desconfían de todo y de todos? Hay dos motivos principales por los que una persona sufra de desconfianza permanente.

El primer motivo es, como casi siempre, por la educación que hayamos tenido. Hay padres que, posiblemente por sus propios miedos y desconfianza, alertan a sus hijos de los posibles peligros que puede haber; y de los que no puede haber también.

Cuando en una familia se está constantemente advirtiendo a un niño de que algo malo puede ocurrir; de que las personas te pueden engañar, de que los amigos no lo son tanto y te pueden traicionar, etc. Ese niño crecerá con la idea muy clara de que todos son malos; y de que todo saldrá mal.

El segundo motivo tiene que ver con la experiencia que hayamos tenido a lo largo de la vida. Si el porcentaje de fracasos, de engaños y traiciones que hemos sufrido es mucho mayor que el de los éxitos y las lealtades, lo más probable es que terminemos convirtiéndonos en personas mal pensadas y llenas de desconfianza. Con lo que la gente que vaya llegando nueva a nuestra vida termina pagando, sin culpa ninguna, lo que hicieron otros.

Consecuencias de la desconfianza

Pero, convertirnos en personas con un alto nivel de desconfianza, tiene unas consecuencias que no suelen ser demasiado buenas.

En primer lugar, la desconfianza nos genera mucha ansiedad. El hecho de estar siempre a la espera de que algo malo ocurra, de que alguien nos vaya a fallar; de que vayamos a sufrir una traición en cualquier momento, hace que nos mantengamos siempre en alerta esperando la catástrofe. Viviremos con la amenaza pegada a la espalda; y esto no nos dejará estar tranquilos en ningún momento y en ningún tipo de relación personal. En definitiva, ser una persona mal pensada produce malestar y sufrimiento.

Por otra parte, la desconfianza nos hará comportarnos de una manera determinada en nuestras relaciones. Y ese comportamiento nos llevará a no poder tener relaciones buenas y profundas con nadie. Si no compartimos información personal con alguien por miedo a que la pueda utilizar en nuestra contra, esa persona tampoco se sentirá motivada a compartir con nosotros; con lo que las relaciones serán muy superficiales. Y, aquí empezaría el círculo; que la otra persona no comparta tampoco información personal. Al final la persona desconfiada se reafirmará en su creencia de que dicha persona no es de fiar.

Además, tener un alto nivel de desconfianza, te puede llevar a hacer malas interpretaciones de cosas que nadie hizo ni dijo con mala intención. La desconfianza causa que puedas interpretar cualquier gesto como un desaire; un halago como una ironía, un saludo cariñoso como una hipocresía, etc.

También es verdad que un cierto nivel de desconfianza, puede evitarte algunos disgustos; porque te hace estar pendiente del mínimo detalle. Pero esto sólo en algunas situaciones; en cambio en otras no tanto. Si alguien está pensando en traicionarte, por más que tú desconfíes, no podrás evitarlo.

¿Que hago si soy muy desconfiado?

Si consideras que vives permanentemente en modo de desconfianza, y esto te genera malestar, empieza por no hacer generalizaciones. Si algo te ha salido mal una vez, o dos, o alguna más, no quiere decir que siempre vaya a suceder así.

Cuando un amigo te ha fallado alguna vez, de quien no debes fiarte más es de ese amigo; pero no debes pensar mal de otras personas que lleguen a tu vida, y que no tienen la culpa de eso. Dales el beneficio de la duda; por lo menos hasta que demuestren con hechos que no puedes fiarte.

No se trata de ser temerario. Por supuesto debemos tener ciertas precauciones en según que casos; pero eso es una cosa y otra muy diferente tener desconfianza de absolutamente todo el mundo.

Por otra parte, si tienes niños pequeños, cuidado con lo que dices delante de ellos, cuidado con los juicios de valor, eso de “todos los hombres son…”, o “todas las mujeres…”, o, “los amigos siempre terminan fallándote”. Cuidado con los peligros de lo que le alertas, puede que en realidad no sean tan peligrosos; pero el niño guardará el mensaje por mucho tiempo, y terminará siendo un adulto dominado por la desconfianza.

Motivos para perder la confianza

Y, cuando se habla de perder la confianza, siempre pensamos en una infidelidad, pero puede haber muchos motivos por los que la confianza se quiebre.

Las mentiras de forma continuada, la ocultación de cosas importantes; o el no cumplir con un acuerdo al que se había llegado, pueden ser algunos motivos más para perder la confianza. Desde luego, todas estas cosas duelen en cualquier tipo de relación. Pero, sin duda, en la que más nos fastidia es en la relación de pareja; y de esta es de la que vamos a hablar en esta ocasión.

la desconfianza en las relaciones

Recuperar la confianza en la relación de pareja

Como digo, no es fácil recuperar la confianza que se ha perdido, pero tampoco es imposible. Claro que, si eso es lo que quieres, tendrás que saber que no podrás recuperarla en media hora; es un proceso largo.

De hecho, cuando se creó esa confianza por primera vez, también se hizo de manera progresiva. En ese proceso, tendrán que trabajar las dos partes; y además, tú tendrás que tener muy claro si quieres invertir tu esfuerzo, tu tiempo y sobre todo tu paciencia.

Y éste sería el primer paso; pensar si estás dispuesto o dispuesta a pasar ese proceso, si realmente te compensa. Pensar en cuáles son los motivos que te mueven a querer reconstruir eso que se ha roto…y mantenerlos siempre en la mente. Es lo que más puede ayudarte a conseguir ese objetivo. Por supuesto, me refiero a lo que te aporta de bueno esa persona; y que va a compensar el esfuerzo que vas a hacer.

En muchas ocasiones, es necesario dejar que pasen unos días al menos, esperar a que amaine el temporal de emociones que se produce. E incluso, puede que sea necesario poner algo de distancia, para poder pensar con claridad y decidir qué es lo que realmente quieres hacer.

Mantener la comunicación evitando los reproches

Una vez tomada esta decisión, es importante mantener una buena comunicación con tu pareja. Recurre a la sinceridad que será lo mejor, dile cómo te sientes, qué es lo que piensas y lo que esperas que ocurra a partir de ese momento.

Eso si, dentro de esa comunicación, será mejor que no entren los reproches. Ya sé que eso no es nada fácil, pero, recuerda cuál era el primer paso; si después de pensarlo bien, has decidido que vas a dar otra oportunidad a esa persona, tendrá que ser con todas las consecuencias. Mantenerte en el reproche, solo conseguirá mantenerte en lo que ocurrió; y eso, te aseguro, no sirve para recuperar la confianza perdida.

No convertirte en vigilante

Otra de las cosas que tendrías que evitar, además de hacer reproches, es no estar pendiente del mínimo detalle que hará que sigas desconfiando. Y esto, igual que lo anterior, también es muy difícil.

La reacción automática cuando has perdido la confianza en alguien, es estar pendiente de cualquier cosa que te confirme que no debes fiarte. Esta reacción surge sin que ni siquiera seas consciente de ella; así que lo ideal para recuperar la confianza, es no hacer esto sino, en todo caso, lo contrario.

Buscar los signos que te indiquen que puedes confiar. Pero, si en algún momento te asalta una duda, siempre será mejor que preguntes lo que necesitas saber, antes de dar por hecho lo peor.

Si consigues no hacer estas dos últimas cosas, es decir: si consigues no hacer reproches y no estar pendiente del detalle que te genere la duda, podrás crear en la relación un mejor ambiente. Un ambiente más amable, más relajado, que ayudará a que las cosas vuelvan a la normalidad.

Practicar la empatía

Sí, es cierto que la confianza ha de ganársela la persona que hizo que se perdiera, pero, tampoco se trata de castigarle hasta que ya no pueda más. De esa forma, no lo conseguirás.

Además de todo esto, un poco de empatía no te vendrá nada mal. Pero repito, siempre que hayas decidido hacer «borrón y cuenta nueva». Y, con empatía quiero decir; entender que todos tenemos cosas buenas y malas, que todos vamos a cometer errores, y que todos tenemos virtudes, pero también defectos…incluído tú.

Claro que, cuando «la pata la mete el otro», nos parece más grave. Por eso, algo de empatía puede ayudarte a ver las cosas de otra manera.

Como decía al principio, restablecer la confianza que se ha perdido es un trabajo de los dos. Así que, si una de las partes ha de hacer todo lo anterior, la otra parte también tendrá que hacer un esfuerzo; y crear el ambiente de confianza necesario para su pareja.

Todo esto, puesto por escrito, podría parecer que es fácil de hacer. Desde luego no lo es, para nada. Así que si estás en una situación parecida; y ves que de ninguna manera podrás perdonar lo ocurrido, casi mejor pon distancia con esa persona.

Seguir la convivencia cuando no se puede perdonar, puede ser un infierno, para los dos.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.