¿Vivimos con demasiada prisa? Quizás no deberíamos decir esto como una pregunta, sino como una afirmación. Si te paras un minuto en cualquier sitio y observas a tu alrededor, te darás cuenta de que sí, de que vivimos con demasiada prisa, o lo que es lo mismo, no vivimos con nada de serenidad.

vivir con más serenidad

Cuando estamos agitados por estrés o ansiedad, por prisas en definitiva, nuestro cuerpo produce adrenalina. La adrenalina es una hormona que nos prepara para atacar y defendernos de un peligro.

Pero, si observas a tu alrededor como te decía, da la impresión de que estamos llenos de adrenalina todo el tiempo, por supuesto, preparados para atacar. De hecho, no hay más que fijarse en cómo reacciona cualquier conductor, cuando el vehículo que va delante, se detiene durante tres segundos.

El trabajo, la casa, los niños, las amistades, la familia y el resto de las obligaciones, no nos permiten vivir con serenidad; no nos dejan disfrutar de la vida que tenemos. Pero estamos tan instalados en las prisas, que aún teniendo un momento de tranquilidad y sosiego, nos llegamos a sentir culpables por no estar haciendo algo productivo.

Serenidad, esa palabra que, por lo menos a mi, sólo decirla me transmite eso que significa, serenidad. Ese estado de serenidad, consiste en estar en armonía con nosotros mismos y con lo que hacemos, nos permitiría tener una mayor concentración, ser más reflexivos, disfrutar de lo que tenemos y evitar el estado de estrés, porque, la serenidad te puede proporcionar casi más bienestar que la alegría.

El problema es que, por lo general, no la tenemos. Y, la pregunta sería, cómo alcanzarla? Cómo poder tener al menos un poco de serenidad en este mundo de prisas que nos hemos impuesto?

Cómo vivir con más serenidad

A continuación, te propongo algunas cosas que, si las pones en práctica, podrán aportarte al menos un poco de serenidad a tu vida.

Aprende a organizar mejor tu tiempo

Te hablaba hace unas semanas de “cómo organizar tu tiempo de forma efectiva”. Esto es fundamental para poder vivir con cierta serenidad. Cuando no nos organizamos bien, cuando empleamos demasiado tiempo en cosas que pueden esperar porque no son importantes pero nos quitan mucho tiempo y no establecemos prioridades, tenemos la sensación de que no llegamos a todo y nos entra la prisa y el estrés.

El estrés es, sin lugar a dudas, una de las cosas que más nos quitarán la serenidad. Por lo tanto, no digas que no tienes tiempo; es sólo cuestión de organizarlo mejor y dejar algo de tiempo para ti mismo. Cuando lo hayas conseguido, verás como vas a poder vivir con mayor serenidad.

Vive en el presente

Esta expresión puede sonar algo curiosa, porque es que no existe otra forma de vivir más que en el presente. Lo que quiero decirte con ella es que vivas y disfrutes de cada momento con todos los sentidos.

Lo que solemos hacer por lo general, es estar haciendo una cosa, a la vez que estamos pensando en lo que haremos después de esa. Lo que consigue esto, es mantenernos en la inquietud constante. Se suele decir que si vives en el pasado, te puedes sentir triste y nostálgico, si vives en el futuro, probablemente te sientas ansioso.

Pero, si pudieras centrarte exclusivamente en cada cosa que haces, te aseguro que ganarías en serenidad. Si estás comiendo, estás comiendo, si estás trabajando, estás trabajando y si paseas, estás paseando.

Es verdad que, en algún momento deberemos planificar y organizar ciertas cosas que no se pueden dejar a la improvisación, como es lógico. Pero entonces, en ese momento, estarás en esa tarea y no en lo que harás después.

Valora y agradece lo que tienes

La gran mayoría de los mortales, nos pasamos la vida intentando conseguir algo de aquello que no tenemos, con la idea de que eso nos hará más felices. A cambio, casi no le prestamos atención a lo que sí que tenemos.

Cuando tu atención está centrada exclusivamente en lo que no tienes, no puedes, de ninguna manera, vivir con serenidad. Si por el contrario valoras y das las gracias por lo que tienes, sí que podrás estar más tranquilo y sereno.

Toma decisiones

Las decisiones que has de tomar, tómalas cuanto antes. ¿No te ha pasado alguna vez que, no sabías qué hacer con alguna situación y una vez que tomaste una decisión sentiste alivio? Pues bien, tomar decisiones también te aportará serenidad.

Qué cosas te pueden robar la serenidad

Hay algunas actitudes que pueden hacer que no te sientas en equilibrio y con serenidad. Y ésas, son las que te cuento a continuación.

La necesidad de controlarlo todo

Hay algunas cosas, muchas cosas, que dependen de ti y que puedes controlar. Pero hay otras muchas, que por más que te empeñes, no vas a poder.

Intentar controlarlo absolutamente todo, te quitará tu serenidad. Por tanto, haz lo que esté en tu mano, pero no intentes tener control sobre lo que no es posible tenerlo.

Ser perfeccionista

Ya hablamos en su momento de qué hacer si eres perfeccionista. Tienes que saber que la perfección no existe. Está muy bien mejorar, pero si intentas que todo a tu alrededor sea perfecto, no encontrarás serenidad en ningún momento.

Guardar rencor

Este es otro de los factores que te roban tu serenidad. Será más difícil que encuentres la tranquilidad y el sosiego si te mantienes en el resentimiento. Por lo tanto, es mejor que aprendas a perdonar, tanto a los demás como a ti mismo.

La impaciencia

Por supuesto que la impaciencia te quita tu serenidad. Esa inquietud que sientes y que tanto te altera, cuando las cosas no van al ritmo que tú quieres, no te permite estar tranquilo en absoluto.

Así que, cuando te sientas impaciente, sobre todo en las situaciones que no dependen de ti, respira hondo y disfruta del presente.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.