Consejos para poder amar sin sufrir

cómo amar sin sufrir

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Cuando escribo sobre este tema, sobre el amor, siempre empiezo diciendo lo mismo. Y es que el amor es una de las sensaciones más ilusionantes y gratificantes que podemos tener. Es un sentimiento que nos motiva y nos da energía para vivir y funcionar con toda la ilusión del mundo.

Además, el amor se basa en la admiración, el cariño, el respeto, la comprensión, la complicidad…hacia una persona a la que consideramos muy especial.

Pero entonces, si el amor está basado en todo eso tan bonito, y si es lo que nos da tanta energía ¿por qué sufrimos tanto por amor? ¿Será, tal vez, que llamamos amor a algunos sentimientos que en realidad no lo son, y es por eso que sufrimos tanto? ¿O es quizás que aún pasándolo mal y sufriendo, seguimos creyendo que es amor del bueno, y no nos marchamos a tiempo? 

Decía la estrofa de una conocida canción de Mecano, algo así como “amar es el inicio de la palabra amargura”. Parece que sí: que esta frase, o al menos el sentido de la frase, está instalado en el inconsciente o tal vez en el consciente de gran parte de la humanidad. 

Y tú ¿lo has pasado mal por amor, verdad? Claro que sí, y yo, y todos.

Solemos decir, y se nos llena la boca, que tal o cual persona nos hizo sufrir. Algunos incluso han decidido que ya no quieren sufrir más, y le cierran las puertas al amor para no volver a pasarlo mal. 

La realidad, sin embargo, es que el que suframos más o menos tiempo por amor, nunca depende del otro o de la otra…depende exclusivamente de nosotros mismos. 

Por todo esto, por las diferencias entre lo que creemos y lo que es en realidad, me gustaría darte no ya unos consejos; sino algunas reflexiones sobre cómo podemos amar sin sufrir. Porque como te digo, depende únicamente de nosotros, aunque nos empeñemos en echarle la culpa  al otro.

No hay ninguna duda de que estar enamorados nos convierte en personas mucho más vulnerables. Los sentimientos y las emociones están tan a flor de piel, que casi cualquier cosa nos puede hacer daño. 

Sin embargo, que el sufrimiento por amor dure más o menos tiempo, dependerá de algunos aspectos que tengamos o que no tengamos. 

Conocerte bien

Una de las cosas que necesitas para no sufrir por amor, es conocerte muy bien a ti mismo. Es decir, necesitas conocer qué es lo que esperas de la otra persona: qué es lo que quieres de ella, qué es lo que necesitas en una relación de pareja, qué estás dispuesto a soportar, y qué no soportarás de ninguna manera.

Cuando te conoces bien y sabes lo que quieres, pero también  lo que no quieres, podrás poner tus propios límites. Los límites que te evitarán el sufrimiento, y te lo evitarán, porque no permitirás que la otra persona los traspase.

Si por el contrario no tienes claro quien eres, y lo que quieres permitir y lo que no, entonces la otra persona podrá hacer cosas que sí que pueden hacerte sufrir…porque tú se lo permitirás. Y déjame a mi que te lo diga: si tú lo permites, tendrás al menos la mitad de la responsabilidad. 

Quererte mucho

Además de conocerte bien, necesitas quererte mucho. Sí, otra vez la famosa autoestima. No es que me guste especialmente hablar de ella, es que es importante para evitar muchos de nuestros problemas. 

Cuando te quieres y te respetas a ti mismo o a ti misma, no sólo podrás poner los límites de los que te hablaba antes, sino que no permitirás que nadie los traspase.

Pero no me malinterpretes: no estoy hablando de ser una persona autoritaria, insociable e intratable. Estoy hablando de no permitir que nadie haga cosas que te dañen, de no permitir que nadie te infravalore o te trate mal.

No olvides que los demás van a llegar hasta donde tú les permitas llegar. Por lo tanto, es tu responsabilidad quererte, para así poder marcharte cuando sientes que se te hace daño. 

Y quererte a ti mismo es igual que querer a otra persona. Es decir cuidarte, darte cariño, atender a lo que necesitas, hacer las cosas que te van bien, evitar todo aquello que te hace mal…en definitiva, lo mismo que haces con una persona externa a la que quieres, pero contigo mismo/a.

No te ciegues

Por otra parte, no te niegues a ver cuando las cosas son muy evidentes. Tener una relación de amor puede, y además debe, hacerte feliz la mayor parte del tiempo. Si haces balance y ves que es más el sufrimiento que la felicidad, que es más tiempo el que lo pasas mal que el tiempo que eres feliz, deberás tomar una decisión para evitar ese sufrimiento.

Recuerda que siempre habrá problemas, desacuerdos, cosas que se deberán negociar, o malos entendidos. Pero una cosa es que esto sea de forma puntual, y otra que sea una constante en la relación. Cuando es constante se sufre, y entonces mejor te marchas.

A la hora de amar sin sufrir, o tal vez tendría que decir a la hora de no sufrir por amor, hay una palabra que es milagrosa. Y es “aceptar”. Esta palabra es el inicio de cualquier bienestar o de cualquier cambio. 

Si la relación no va bien, acéptalo y márchate o deja que se marche. Si el amor se ha terminado, porque eso puede ocurrir, acéptalo y deja marchar. Si se te ha acabado a ti, acéptalo y vete. Si alguien no siente amor por ti, acéptalo. Como te digo, es la palabra milagrosa porque todo empieza con ella. Aceptar y dejar marchar evita que sufras durante más tiempo. 

Nunca olvides comunicarte

Si algo te ha molestado y te gustaría que no volviera a ocurrir, dilo. Si no estás de acuerdo con algo y necesitas negociarlo, hazlo. Si quieres que la otra persona haga algo por ti, díselo. 

Todas estas cosas, es lo más sano para una relación que te aporte felicidad. Si optas por esperar a que la otra persona adivine lo que tú esperas, lo que quieres o lo que te molesta, te puede hacer sufrir. Porque nadie puede adivinar lo que quieres, sólo lo podrá saber si tú se lo dices. 

No descuides el resto de tu vida

Quiero decir con esto que, no centres tu vida y tu tiempo exclusivamente en la persona con la que tienes esa relación. Además de ella, tienes amigos, tienes familia, tienes obligaciones y hobbies. No los abandones, porque eso puede provocarte frustración, y por tanto sufrimiento.

El tiempo y el espacio en común con la pareja es importante; pero también lo es en la misma medida el resto de personas y actividades que forman parte de tu vida. 

No idealices la relación de pareja ni el amor

Ninguna de las dos cosas van a ser perfectas, como casi nada lo es. Te vas a encontrar con conflictos, discusiones, problemas de muchos tipos,… Eso habrá que aceptarlo porque son inevitables. 

No esperes que una relación sea perfecta e idílica como en las películas. Los amores de película sólo están ahí, en las películas. Si esperas que no haya nunca ningún problema, cualquiera de los que surjan te puede hacer sufrir.

Por supuesto no somos de piedra. Y claro que sentimos dolor cuando alguien de quien estamos enamorados no nos corresponde, o lo hizo en su momento pero se le acabó el amor. Sentimos dolor y eso es inevitable. 

Pero sufrir y mantener ese sufrimiento durante mucho tiempo, es algo que podemos evitar si realmente queremos. Aceptando algunas circunstancias cuando se dan y no podemos evitarlas. Pasando página cuando algo se termina, no permitiendo algunas cosas a nadie, o marchándonos cuando no somos felices al lado de esa persona. 

De esta forma, podemos evitar sufrir por amor. Porque amar no tiene por qué ser el inicio de la palabra amargura. Pero en el caso de que lo fuera, y siguiendo con las canciones, siempre podemos decir eso de “qué lástima pero adiós…me despido de ti y me voy”

Rosa Armas

Colegiada T-1670. 

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