Cómo organizar el verano con los niños que han suspendido

//Cómo organizar el verano con los niños que han suspendido

Hacia los últimos días del mes de junio, tú ya tienes medio organizado cómo van a ser tus vacaciones; las vacaciones de toda la familia. Y si no lo tienes organizado, lo tienes medio pensado.

Pero llega el día en que se entregan las notas de final de curso…y tu hijo tiene varias asignaturas suspendidas; que tendrá que recuperar en septiembre. Entonces, no sabes muy bien qué hacer.

No sabes si dejarle a él sin vacaciones, o dejar a toda la familia sin vacaciones…no sabes cómo actuar. Piensas que todos los planes se te han fastidiado; o piensas en que os iréis todos y el niño se quedará con sus abuelos. Piensas muchas cosas pero no sabes qué es lo mejor.

Cómo organizar el verano con los niños que han suspendido

Cómo actuar ante los suspensos del niño

Antes de organizar el verano, vamos a empezar por la mejor manera en la que puedes reaccionar cuando te enteras de los suspensos.

Como es lógico, no puedes quedarte indiferente ante la noticia de que tu hijo ha suspendido; pero tampoco debes montar en cólera. Sí, ya sé que eso es lo primero que sientes, rabia: pero enfadarte mucho y dar muchos gritos, acompañados de amenazas sobre el verano que le espera, solo conseguirá crearte malestar a ti y al niño. De resto no arregla nada más.

Por muy grande que sea tu enfado, lo mejor que puedes hacer es decirle algo así como, “ya hablaremos de esto en otro momento”, y darte tiempo para calmarte. El tiempo que te haga falta.

Si hablas con tu hijo en pleno ataque de ira, vas a exagerar mucho, vas a amenazar con cosas que tal vez después no cumplas; vas a hablar con mucha dureza, y quizás después te arrepientas de lo que dijiste.

Anunciar las consecuencias

Una vez que hayas conseguido calmar el enfado, siéntate tranquilamente con tu hijo… y tienes una difícil tarea entonces. Y es que admita que si ha suspendido es porque no ha estudiado lo suficiente. Por lo general, y a no ser que el niño tenga algún problema de aprendizaje, la causa de los suspensos es que no se ha estudiado lo suficiente.

Para solucionar esto, va a tener que admitir que ha sido una responsabilidad suya, porque, mientras le eche la culpa a los demás, como por ejemplo, “el profesor me tiene manía”, no podrá hacerse cargo de resolverlo. Cuando alguien acepta que algo ha salido mal por algo que él mismo ha hecho, o que no ha hecho, es cuando podrá ponerle el remedio.

Si te es posible, evita decirle “¡estás castigado!”. Esta frase suele ser la primera que sale por la boca de los padres ante los suspensos de su hijo. Sin embargo, es mucho mejor que, hablando tranquilamente con él. Que le digas que, eso que ha hecho, o mejor dicho, lo que no ha hecho durante el curso, va a tener unas consecuencias. La palabra “castigo” siempre se va a recibir de peor manera que la de “consecuencias”.

Después de todo esto, habrá que decidir qué se hace con el verano y las vacaciones; no solo del niño, sino las de toda la familia.

Cómo organizar el verano

Bueno, este es el gran dilema de muchos padres cuando llega este momento. Así que, vamos a analizar todas las posibles opciones con sus ventajas y sus inconvenientes.

Una de las opciones sería que, no pasara nada, es decir, que el niño tuviera sus vacaciones y su verano como estaba planeado. Esta opción no es para nada la más recomendable. Si haces esto, tu hijo estará siendo premiado por un esfuerzo que no ha hecho. Con esta alternativa, el niño aprenderá, de manera muy rápida además, que no necesita esforzarse para aprobar el curso; puesto que haga lo que haga, tendrá un verano fantástico.

Por otra parte, podrías cancelar todo lo que tenías planeado o reservado, y dejar a toda la familia sin vacaciones. Esta, igual que la opción anterior, no es tampoco justa. El resto de la familia no tiene por qué pagar las consecuencias de que el niño no haya estudiado. Puede que haya otros niños en la casa, que sí que hayan hecho el esfuerzo que les correspondía, y se merezcan tener sus vacaciones.

Puede ser que pienses, “nos vamos los demás y el niño se queda con los abuelos”. Esta opción no es mala del todo, siempre que tengas la seguridad de que alguien se encargará de que el niño estudie. Y, desde luego, es una consecuencia que tu hijo no va a olvidar, para poner un poco más de empeño en el curso siguiente.

Claro que, si no tienes la seguridad de que estudiará durante el verano, no te servirá de mucho dejarle con un familiar. Pero además, es posible que tengas que pelearte con tus sentimientos de culpa; así como, el echar de menos al niño, y él a los demás.

Ajustar los planes

Por último, puedes seguir con los planes que tenías pero con algunas variaciones. Por ejemplo, el niño tendrá que negociar contigo un horario de estudio, que puede ser diario o de tres días a la semana, por ejemplo, en función del número de asignaturas que haya suspendido, de la cantidad de materia a estudiar y de la edad que tenga el niño.

Ese horario, que has negociado con él, tendrá que cumplirlo. Y al hacerlo, puede disponer de algún tiempo de diversión; también todos los días. Hay tiempo para todo.

Negociar el horario de estudio no significa obligarle a una hora en concreto. Significa que el niño puede elegir si prefiere la mañana o la tarde para estudiar, antes de comer, después de desayunar, etc. Eso si; tendrá que comprometerse con el que elija. Lo ideal es que durante ese tiempo en que estudia, no tenga alrededor elementos que le distraigan.

Si cumple con el horario que se ha establecido, es mucho mejor que le premies con tiempo de ocio, diversión y playa; que con cosas materiales.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

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2018-08-08T20:24:56+00:00Artículos de Psicología|

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