Cómo mantener la calma en tiempos complicados

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Mantener la calma en los momentos complicados, ¿que difícil verdad?

Cuando tienes mucha prisa porque vas ya con el tiempo justo, y te encuentras con un atasco de tráfico. Si de repente te surge un imprevisto, que echa por tierra todo el plan que tenías para ese día. O cuando tu hijo se ha cogido una pataleta, porque ha decidido que hoy no quiere ir al colegio.

Tantos y tantos momentos complicados durante el día, que consiguen sacarte de tus casillas. Y no eres capaz de gestionarlos sin alterarte, y muchas veces, sin dar algún grito que otro. Claro que esa reacción no soluciona nada; pero a ti te parece que te sirve para desahogarte.

Cómo mantener la calma

Vivir de prisa

En realidad, la sensación de estrés es muy habitual en los últimos tiempos. Todos vamos con prisas y corriendo a todas partes; como si fuera ese, el último día que podremos hacer algo.

Y, con esa vida tan bien organizada, es bastante normal que una situación con la que no contábamos haga que las emociones nos desborden; y no sepamos gestionarla con algo de serenidad.

Los nervios, la tensión y el estrés que sentimos en esos momentos inesperados, no son nada buenos para nuestra salud, ni para la física ni para la psicológica. Cuando nos sentimos estresados, nuestro cerebro libera cortisol (la hormona del estrés); y no nos deja pensar con claridad.

Por tanto, sería ideal que aprendiéramos a mantenernos tranquilos en cualquier situación, para poder tomar las decisiones adecuadas. Un reto difícil, ¿no? Pues sí, un poco si; pero al menos se puede intentar. Y con un poco de práctica, como en casi todo, se puede conseguir.

Estrategias para mantener la calma

Para mantener la calma en una situación, primero que nada tendrás que ser consciente de que estás perdiendo esa calma. Y, ya te digo yo que te darás cuenta porque, habrá unos síntomas físicos muy claros.

Tu respiración se agitará. Aumentará tu ritmo cardíaco. Notarás que se tensan algunos músculos. Tu volumen de voz ha subido bastante. Incluso, puede que por los nervios te lleguen a temblar las manos. Si notas todas esas cosas, sin duda, estás perdiendo la calma que tenías. Claro que no te estoy diciendo nada que tú no supieras ya.

Respira hondo

Sí; la respiración es una de las técnicas que más pueden ayudar a relajarnos. Si coges el hábito de practicarla con frecuencia, llegado ese momento complicado del que estamos hablando, te será más fácil respirar y calmarte.

Pero no estoy hablando de respirar de cualquier manera. La respiración que consigue calmar, se hace llenando de aire el abdomen y no el pecho. Mantienes el aire durante unos cinco segundos, y luego lo expulsas muy lentamente. Como te digo, esto puedes hacerlo con frecuencia; te ayudará a relajarte.

Esta forma de respiración ayudará a que se reduzca tu ritmo cardíaco; y posiblemente tu temblor, si lo tenías. Ahora, revisa mentalmente tus músculos. Relájalos si aún hay alguno que está en tensión. Porque, mantener la tensión física, puede hacer que psicológicamente también estés tenso. Cuando consigues relajarte físicamente, podrás ver esa situación como menos estresante.

Controla tus pensamientos

Y tú dirás, “si, como si eso fuera tan fácil”. Pues sí que lo es, tú puedes pensar en lo que quieras. Puedes pensar, “no puedo con esto”, “me saca de mis casillas”, “por qué me tiene que pasar a mi”,… O tal vez podrías pensar. “tranquilo que no es para tanto”, “no es tan grave”, “esto tiene solución”…

La diferencia entre lo que provoca en nuestra mente, unos pensamientos y los otros, es abismal. También podrías pensar en otra cosa que no tenga nada que ver con esa situación, algo que te resulte agradable de pensar: como un proyecto que tengas, un viaje que hiciste o que quieras hacer, por ejemplo.

Observa la situación como si estuvieras fuera de ella

Esta es una buena forma de intentar ser objetivos con lo que nos está pasando, cosa que no es tan fácil. Se puede ver la situación desde fuera, imaginando que eso le está ocurriendo a una persona que conoces, por ejemplo.

En ese caso, ¿qué le aconsejarías hacer a esa persona? ¿Qué crees que es lo mejor que podría hacer? Cuando consigues alejarte emocionalmente, viendo la situación desde fuera, conseguirás calmarte. Y seguro, actuar de otra manera.

Aléjate físicamente

Alejarte emocionalmente de la situación, viéndola desde fuera,te permite verla con mayor objetividad y calmarte. Pero también, dependiendo de la situación que sea porque en todas no es posible, alejarte físicamente también ayuda.

Vete a otro sitio, da un paseo, vete de compras, haz algo que te entretenga, es decir, aléjate de la situación por un rato. Esto, por una parte, te calmará sin lugar a dudas; por la otra, te permitirá ver las cosas de otra manera, menos drástica seguro.

Utiliza el sentido del humor

Esta herramienta que tenemos todos a nuestro alcance, y que es muy barata, es muy poderosa para casi cualquier momento que te parezca complicado.

En ese imprevisto que te surge o en ese contratiempo que te altera; si usas el humor y haces una broma o una caricatura de la situación, ten por seguro que cambiará inmediatamente la percepción que tienes de ese momento.

Haz ejercicio físico

Si decides alejarte de la situación para tomar algo de distancia emocional, puede ayudarte hacer algo de ejercicio físico. Ya que podrás liberar toda la tensión que has podido acumular. Salir a correr un rato, o pegarle a un saco de boxeo, si lo que sientes es rabia, te ayudará a relajarte.

Como ves, no son cosas muy complicadas de hacer. Y si bien necesitarás algo de constancia para incorporarlas a tu manera de funcionar en momentos concretos, sí que pueden servirte para mantener la calma; para que no se dispare el estrés, y por tanto, para mantener una mejor salud.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

Cómo mantener la calma en tiempos complicados
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2018-10-31T15:57:32+00:00Artículos de Psicología|

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