Cómo gestionar una discusión de pareja

//Cómo gestionar una discusión de pareja

Es inevitable, por más que te propusieras no tener ninguna discusión con tu pareja, no podrás evitarlas. Y, es normal. Somos todos personas diferentes; cada uno con sus ideas, opiniones y creencias. Así que en cualquier momento puede surgir una discusión.

Esto no tiene por qué ser algo malo para la relación, al contrario, puede ser algo muy constructivo. De hecho, cuando una pareja no discute nunca y siempre está de acuerdo en todo, es que uno de los dos está pensando por los dos; y el otro se deja llevar. Y esto sí que es malo.

Claro que, una discusión puede ser buena siempre y cuando estemos hablando de un debate para llegar a un acuerdo; pero nunca, cuando exista violencia o agresividad.

Es cierto que, las discusiones no suelen aparecer casi nunca al principio de la relación. En un principio, todo nos parece tan bonito, que hay pocas cosas que nos molesten, y, si algo nos molestara, no le prestamos la menor atención.

Claro que a medida que pasa el tiempo, esa fase de enamoramiento se va apagando, por suerte; y ya sea por circunstancias externas a la pareja, o por situaciones de la propia relación, aparecen las discusiones. Que, como digo, no tienen por qué ser algo malo, siempre que se gestionen de la manera adecuada.

Al mismo tiempo, no es buena señal que las discusiones sean excesivamente frecuentes. Por supuesto, si la relación consiste en una discusión continua, habría que valorar algunas otras cosas.

discusiones de pareja

Cómo gestionar una disputa con tu pareja

Seguramente a ninguno de nosotros nos agrada tener que discutir. Pero a la hora de resolver un problema, o un desacuerdo, la mejor forma es hablarlo; es decir, discutirlo con quien corresponda hacerlo.

Hay una serie de consejos, que nos ayudarán; no a evitar la discusión, pero sí a gestionarla de manera adecuada. O lo que es lo mismo, nos servirán para que no nos desborden nuestras emociones; y que no hagamos ciertas cosas que solo podrían empeorar la situación.

Pon nombre a tu emoción

Si hay alguna situación que te gustaría que cambiara en tu relación de pareja, primero necesitas saber qué tipo de emoción te produce esa situación. ¿Es rabia?, ¿es tristeza?, ¿quizás miedo?…sea lo que sea, necesitas ponerle nombre.

De esta forma, podrás comunicarte mejor con tu pareja y tu pareja, te podrá entender mejor. Pero, además de facilitar la comunicación, evitará que hagas acusaciones y que tu pareja se sienta atacada al decirle lo que crees que hace mal.

Por el contrario, hablarás de lo que tú sientes con esa situación. Que siempre será más adecuado para que tu pareja te entienda; se pueda poner en tu lugar, y de esta forma se pueda resolver.

No evites el momento

Lo que quiero decir con esto es que si hay algo que necesitas negociar, si hay algo que te molesta, si hay algo que quisieras hablar con tu pareja; no lo dejes pasar mucho tiempo.

Cuanto más tiempo lo demores, más intenso podrá ser tu malestar. Con lo que te resultará más difícil controlar tus emociones y tener una conversación tranquila y calmada.

Elige bien el momento para hablar

De la misma forma que no es conveniente esperar demasiado tiempo para hablar, tampoco debes elegir cualquier momento. No pretendas hablar con tu pareja de algo delicado si está enfadado por otro motivo ajeno a la relación.

Tampoco cuando le veas estresado por el trabajo, por ejemplo. Ni cuando alguno de los dos tenga prisa por algún otro motivo. Por supuesto, tampoco cuando no estéis solos; o cuando se prevea la llegada de alguien que vaya a interrumpir la conversación.

El mejor momento sería cuando veas que tu pareja está tranquila, cuando tú también estás tranquilo. Cuando no tiene prisa, y cuando los dos tienen tiempo para hablar con calma.

No le faltes al respeto

Ya se sabe que, cuando se discute, las emociones pueden ser muy intensas, y es probable que estemos algo enfadados, pero, si te es posible evitarlo, No le faltes al respeto. No digas cosas de las que después puedas arrepentirte.

No hagas reproches, y menos si no vienen a cuento. Mantén un tono de voz tranquilo, en la medida de lo posible. Piensa que, las palabras pueden herir mucho y, aunque después pidas perdón, ya lo has dicho y puede que haya molestado. Y si no, piensa cómo te sentaría a ti escucharlo, aunque después te pidieran perdón.

Cuidado con el lenguaje no verbal

De la misma forma que debes tener cierto cuidado con las palabras que utilizas, también es importante que tu lenguaje corporal sea el adecuado. Aspectos como, los músculos de la cara muy tensos, los puños cerrados, la respiración muy agitada, o cualquier otro gesto que resulte amenazante, pueden hacer que la discusión sea más agresiva de lo que sería aconsejable.

Por tanto, mantente lo más relajado que puedas, dadas las circunstancias; para que la discusión termine siendo una vía para resolver un conflicto, y no para crearlo.

No te dejes llevar por el orgullo

Si en el transcurso de la discusión, sale a relucir algún error tuyo, deja a un lado el orgullo y admite tu error. No pasa nada por ello; todos cometemos errores.

Y puede ser más productivo en una discusión, admitir tus errores, que mantenerte en tu orgullo y no dar tu brazo a torcer. Aunque no te guste demasiado, en algunos momentos, tu pareja tiene la razón.

Céntrate en el problema que estás tratando ahora

Esto significa que no le digas a tu pareja, lo que hizo hace cuatro años y medio. Eso, ni viene a cuento, ni es el tema del que estáis discutiendo ahora. Así que, no saques conflictos de hace mil años, porque solo conseguirás alargar la discusión unas horas más.

Si hace falta, aplaza la discusión

Sí, deja la conversación para otro momento, si ves que se alarga demasiado y ya no estáis más que dándole vueltas a lo mismo. En ese caso, es mejor dejarlo para otro momento. Que aunque no lo creas, pasado algo de tiempo, los dos podéis ver las cosas de otra manera; y quizás entonces, sea más fácil de resolver.

Haz una propuesta

Propón una manera de resolver lo que estáis discutiendo. Alguien tiene que hacerlo, no? Pero, esa propuesta debe ser un término medio entre lo que dice tu pareja y lo que dices tú. Sería algo así como, “ni para ti ni para mi”. Es la mejor forma de negociar y de que ninguno de los dos pierda, y los dos ganen.

Como ves, nada de todo esto es para no discutir; es para tener una discusión civilizada y obtener un beneficio de ella.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

Cómo gestionar una discusión de pareja
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2018-09-17T19:21:31+00:00Artículos de Psicología|

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