Cómo gestionar las emociones negativas

//Cómo gestionar las emociones negativas

Tal vez tendríamos que llamarlas emociones desagradables, más que emociones negativas. Sea como sea, lo cierto es que, las personas tenemos en muchas ocasiones, emociones que, aún teniendo éstass una función adaptativa, nos resultan muy desagradables.

La rabia, el miedo, la tristeza, la angustia, son algunos ejemplos de emociones negativas que no quisiéramos sentir; porque nos producen mucho malestar, pero que sentimos.

Sin embargo, y a pesar de que esas emociones no son agradables, sí que tienen una función de adaptación, que es muy importante. Por este motivo, lo ideal no es evitar sentir esa emoción; cosa que por sí ya es difícil. Lo ideal es aprender a sobrellevarla de la mejor manera posible.

cómo gestionar las emociones negativas

¿Qué son las emociones?

Las emociones son un estado afectivo que se caracteriza por ser subjetivo; y que por lo general, no tienen una larga duración. Aunque el tiempo que dure esa emoción, dependerá del tiempo que dediquemos a reforzarla con nuestro pensamiento.

Este estado afectivo que surge, pero que en ningún momento podemos decidir si lo sentimos o no, produce una serie de reacciones en nuestro cuerpo; y éstas reacciones nos predisponen a realizar una conducta determinada.

Aunque es verdad que las emociones son innatas, el que tengamos una emoción u otra, dependerá de cada situación y cada persona; así como de las experiencias vitales de cada uno. Es por eso que decía antes que es un estado subjetivo.

Por otra parte, las solemos dividir en emociones positivas o negativas, en función de lo agradable o desagradable que nos resulte cada una. Pero lo cierto es que todas, incluso las más desagradables, tienen una importante función adaptativa.

Cómo gestionar las emociones

Si como te decía, no podemos decidir cuándo sentimos una emoción, tal vez la pregunta sería ¿tendremos que dejarnos llevar por las emociones a su antojo, o podemos hacer algo para controlarlas?

Parece ser que sí, que no podemos evitar el que aparezca una emoción. Pero sí que podemos hacer algo para que la emoción no nos desborde; y de alguna manera, controlarla. Estas son algunas de las formas.

No intentes evitarla

Cuando tengas una emoción que no te resulta agradable, no hagas el esfuerzo de evitar sentirla. Por el contrario, acéptala, date permiso para sentir lo que sientes.

Si por ejemplo, te obligas a no pensar en un elefante azul, (seguro que ahora mismo has pensado en un elefante azul), ya ves lo que ocurre, ocurre todo lo contrario.

Si te obligas a no tener una emoción, el efecto será el opuesto al que quieres. Además de esto, ponle nombre; ¿qué es lo que sientes exactamente? Rabia, tristeza, angustia, temor,…

Escucha lo que dice tu emoción

Además de aceptarla y darte permiso para sentirla, escúchala también. ¿Qué es lo que te quiere decir esa emoción? ¿Para qué crees que la sientes, o cuál es su finalidad?

Tal vez el miedo te indique que hay algo que debes superar, puede que la rabia te indique que hay unos límites que tienes que poner, etc. Cuando descubres qué finalidad tiene esa emoción, tu malestar se reducirá notablemente.

Define qué es lo que ha provocado tener esa emoción

Piensa en cuál es la situación o circunstancia que te ha llevado a tener la emoción que tienes. Quizás alguna vez hayas dicho, “estoy triste y no sé por qué”. Pues bien; tiene que haber algo que haya provocado ese estado, siempre lo hay. Piensa en cuál es la causa.

Si además consigues reinterpretar dicha situación, de una forma diferente a como la interpretaste en un principio; e intentando reducir el significado negativo que le has dado, lo más probable es que la emoción que te afecta reduzca su intensidad.

Utiliza la distracción

Como te decía antes, no es conveniente intentar evitar la emoción porque se quedará con más fuerza. Pero, centrar toda tu atención en otra cosa que te resulte agradable, sí que puede ayudarte a bajar la intensidad de lo que sientes.

Y si no, ¿alguna vez has intentado que un niño pequeño dejara de llorar enseñándole un juguete que le distrajera? Si lo has hecho, posiblemente te haya funcionado. Contigo mismo también puede funcionar.

Valora las posibles consecuencias

Este punto, tendrías que aplicarlo sobre todo cuando sientas que la emoción está a punto de desbordarte. Y también, si la emoción es rabia o enfado. Como te decía más arriba; la emoción provoca una reacción física y ésta una conducta.

Por tanto, piensa por un instante en qué consecuencias podría tener tu posible conducta. Si lo piensas bien, es probable que tu emoción disminuya sensiblemente.

Deja la emoción para después

Imagínate que te ha ocurrido algo, que te hace sentir triste. O bien, imagina que, tienes que afrontar una situación que te genera miedo o ansiedad, como por ejemplo, dar una charla a un grupo de personas.

Puedes tener la emoción en el momento en que lo piensas; pero también puedes decidir tenerla más tarde. Se ha demostrado que, si la “dejas para más tarde”, dicha emoción, se volverá mucho más débil.

Haz ejercicios de relajación y meditación

Pero esto, no en el mismo momento en que tienes una emoción “negativa”, porque no funcionará. Y si no, le has dicho alguna vez a alguien que está enfadado eso de,”relájate”? A que no ha funcionado! Posiblemente esa persona te haya contestado, “estoy enfadado, no nervioso”.

Consistiría en practicar esos ejercicios de manera continuada, que te ayudarán a mantener la serenidad en los momentos en que las emociones pueden surgir.

Ninguna de estas herramientas, te servirán en absoluto para evitar las emociones negativas. Solo podrán ayudarte a que esa emoción sea algo menos intensa.

De todas formas, ni las emociones desagradables como la rabia o la tristeza, ni las más agradables como la alegría, duran demasiado. Con un poquito de tiempo, tanto unas como las otras se van apagando. Por lo tanto, disfruta de unas y ten paciencia con las otras.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

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2018-12-11T15:52:59+00:00Artículos de Psicología|

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