Cómo gestionar el estrés en el trabajo

//Cómo gestionar el estrés en el trabajo

Es muy probable que, todas o casi todas las personas, en algún momento concreto, se hayan sentido estresados en su trabajo.

Las temporadas de mayor demanda, que suelen tener todos los sectores; o bien, el tener que realizar unas tareas concretas con un plazo de tiempo determinado, han podido ser las causas de ese estrés.

Claro que, cuando ese estado se da de una forma puntual, por lo general, no representa mayor problema. El problema sí que aparece, cuando ese estado de estrés se hace crónico. Porque entonces, puede llegar a afectar a la salud, tanto física como emocional de la persona; y en ocasiones, de manera importante. Pero además, también se verá afectado su rendimiento en el propio trabajo.

Cómo gestionar el estrés en el trabajo

Factores que pueden ser la causa del estrés laboral

Es evidente que, la sensación de estar estresado, no aparece así porque sí y sin ningún motivo. Hay una serie de factores, que pueden ser datos objetivos, o percepciones subjetivas, que pueden hacer que una persona se sienta estresado en su lugar de trabajo.

Estos son algunos de esos motivos.

Cargas de trabajo

Por supuesto, tener una gran carga de trabajo con la que alguien se sienta desbordado; con la sensación de que no da para más por mucho que lo intente, es un motivo para desarrollar estrés crónico.

Mala remuneración

La percepción de que se tiene un salario demasiado bajo, en relación al trabajo que realiza, es otro de ellos. Cuando se está en un trabajo que resulta poco estimulante, o poco motivante. Suele ocurrir esto, en trabajos demasiado rutinarios.

Mala gestión en la empresa

Si se reciben instrucciones o demandas por parte de los superiores que son contradictorias, o que son poco claras. Puede llegar un momento en que el trabajador no sabe qué hacer con exactitud. Igualmente, cuando la persona percibe que no tiene ningún control sobre ninguna de las decisiones que se toman en el trabajo.

Falta de oportunidades laborales

Las pocas o ningunas oportunidades que se tienen para ascender en el trabajo, o para mejorar las condiciones laborales, es otro factor de estrés.

Todo esto, cuando se soporta por un tiempo no demasiado largo, provoca algunas molestias como pueden ser: problemas de sueño, dolores de cabeza, irritabilidad o problemas para concentrarse.

Sin embargo, si esta circunstancia se alarga demasiado en el tiempo, puede tener consecuencias más graves para la salud como, hipertensión, problemas cardiovasculares, ansiedad, depresión, insomnio, y hasta el debilitamiento del sistema inmunológico.

Esto significa que, muchas de las enfermedades físicas y/o psicológicas que presenta un trabajador, se pueden deber al estrés crónico. De hecho, parece ser que es el segundo de los problemas de salud más habituales en el ámbito laboral; y el responsable de más de la mitad de los días que no se han trabajado, por baja médica del empleado.

Cómo afrontar el estrés en el trabajo

Para empezar, tendrías que saber qué es exactamente lo que te estresa del trabajo. En muchas ocasiones, hay personas estresadas que, o bien no son conscientes de que lo están, o bien, no saben exactamente por qué lo están. Para ello, necesitarás hacer un ejercicio de consciencia y analizar cómo te sientes en determinados momentos.

Identifica las fuentes de estrés

Durante algunos días, apunta las situaciones estresantes que has vivido; con todos los detalles que puedas. ¿Qué ocurrió?, ¿quiénes estaban presentes?, ¿qué fue lo que se dijo?. Ademas es importante que analices lo qué pensaste y sentiste tú en ese momento; y si hiciste algo después para sentirte mejor.

Todo esto, te ayudará a saber qué es exactamente lo que te provoca estrés. Es el primer paso para después, saber cómo manejarlo.

Analiza tus respuestas

Después de identificar cuál es la fuente de estrés, analiza cuál es tu respuesta ante él, es decir; ¿qué conductas realizas para eliminar y reducir tu estrés?. ¿Te resultan útiles o no tanto?

Lo más frecuente es que se hagan cosas que no sólo no funcionan, sino que, además, son poco saludables. Por ejemplo, fumar mucho, beber alcohol, comer en exceso, o aislarse del entorno y quedarse en casa. Todas estas conductas no reducirán el estrés, al contrario.

La respuesta más eficaz para reducir el estrés sería hacer algo de ejercicio físico todos los días. Reservar un tiempo diario para no dejar de hacer esas aficiones y actividades que tanto te gustan. Quedar con amigos para charlar y así, mantener activas tus relaciones sociales. Procurar dormir las horas suficientes. Dar un paseo. Leer un buen libro… Son algunas de las respuestas más saludables al estrés.

Pon límites

Pon tus límites en cuanto a las horas de trabajo. Esto puede ser sencillo, o quizás no tanto. Si eres empleado de una empresa, seguramente podrás cumplir con tu horario de trabajo y ya está; pero si eres el empresario, tal vez no lo tengas tan fácil.

Aún así, procura poner tus límites en las horas que dedicas a atender el teléfono y contestar correos. El tiempo para tus aficiones, tus amigos o tu familia, sería bueno que lo respetaras y pusieras el teléfono en silencio. Lo más probable es que, al menos tu salud y tu familia, te lo agradecerán.

Descansa y relájate

Aprovecha al máximo los días que tengas libres y tus vacaciones para descansar y desconectar del trabajo. Planifica con tu familia o tus amigos, actividades que te sean divertidas, es la mejor manera de desconectar de todo lo que te resulte estresante.

Disponer de ese descanso y “recargar pilas”, es absolutamente necesario, en todos los casos, y más aún, si sientes que sufres estrés.

Cualquier técnica que te sirva como una forma de relajarte, pueden ayudarte también con el estrés crónico. Ejercicios de relajación o la meditación, por ejemplo, pueden serte muy útiles.

Algunas investigaciones han demostrado, aunque es muy lógico por otra parte, que los trabajadores más saludables y los que se encuentran más a gusto en su puesto de trabajo, son los más productivos.

Por tanto, las empresas, tendrían que hacer lo posible para que el ambiente laboral, fuera el idóneo, tratando, en la medida de lo posible, de reducir los elementos estresores que pudieran existir. De esta forma, no solo sus trabajadores tendrían un mejor rendimiento; sino que estarían más cómodos en su puesto de trabajo.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

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2018-08-16T20:03:15+00:00Psicología para empresas|

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