Cómo enseñar a tu hijo a no pegar

enseñar a tu hijo a no pegar

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Esta es la manera que muchos niños pequeños han adoptado para expresar sus emociones, pegando o mordiendo a los demás. Si esto le ocurre a tu hijo, debes saber que no es más que su forma de expresar la frustración; ya sea cuando le llevan la contraria, o cuando no consigue lo que quiere.

Pero claro: hay que armarse de paciencia y enseñarles a expresarse de otra forma, en la que no hagan daño a nadie.

Es muy probable que estas situaciones las  hayas visto en cualquier sitio, pero también puede ser que lo hayas vivido en tu propia casa. Eso de que el niño se lanza a pegarte, o a darte patadas, o a morderte…y puede que no sólo a ti, sino a cualquier adulto que haya en casa. Y tú, claro está, no sabes muy bien cómo corregir esa conducta.

En los primeros años de la vida de un niño (por lo general entre los tres y los cinco años) muchos de ellos adoptan la costumbre de pegar a los adultos, pero también pueden pegar a otros niños.

Esta conducta suele darse en niños muy pequeños que aún no saben comunicarse correctamente con la palabra. Y es su manera de expresar su enfado, su molestia  o su ansiedad, cuando están viviendo una situación que no les agrada.

Claro que aunque esta sea una conducta frecuente en niños pequeños, a los padres les pone de los nervios, les preocupa y muchas veces no saben ni cómo deben actuar ante ella.

Cuáles son los motivos de que los niños golpeen

Como te decía; un niño pega, muerde  o da patadas como una manera de expresar su molestia. Pero hay diferentes motivos concretos por los que el niño siente esa molestia, y se decide a lanzarse contra la persona que tiene delante. Y son los siguientes: 

  • Cuando siente que no se le está prestando atención: pegar es una forma de llamar la atención de los adultos. Si el niño siente (aunque no sea así) que no se le está prestando toda la atención que necesita, es probable que le pegue a quien tenga más cerca. En función de cuál sea la situación en la que se produce esa conducta del niño, podrás saber si es ese el motivo por el que reclama atención. Pero claro, si en ese momento le prestas esa atención, estarás reforzando la conducta. Aprenderá que si se pone agresivo, le harán caso inmediatamente.  
  • Cuando algo no les gusta: cuando se enfadan porque hay una situación que no les gusta, por ejemplo: cuando tiene que quedarse con sus abuelos y lo que quisiera sería estar con su madre. O quizás, cuando se está disputando un juguete con otro niño; o bien porque hay algo que ha pedido y se lo han negado. Pegar es su forma de protestar por esas situaciones que le desagradan. Y aquí ocurre lo mismo que antes: si consigue lo que quería, aumentará esa conducta agresiva.
  • Cuando siente celos: es frecuente que un niño sienta celos de un hermano más pequeño, e incluso de cualquier otro niño. En esos momentos puede pegar para expresar la frustración que siente, si percibe que ha dejado de ser el centro de atención. Todas éstas son emociones son normales en un niño… y esta forma de expresarlas, hasta cierto punto es también normal; porque no dispone de las herramientas para gestionarlas de otra forma. Por tanto: habrá que tener un poco de paciencia y ponerle algunos límites, para poder corregir ese comportamiento.

Como te decía: el pegar al otro es la manera que tiene un niño de expresar su molestia. Pero claro, no se le puede dejar que la exprese así para siempre; habrá que enseñarle a hacerlo de otra forma.

Son los padres quienes deben corregirle, con algo de paciencia y con lo que te propongo a continuación. 

No le devuelvas el golpe

La primera idea es muy importante. Ya hemos dicho en muchas ocasiones, que los referentes más cercanos que tiene un niño son sus padres; y que la conducta que primero van a imitar es la de sus padres.

Así que, por favor, no le pegues a un niño para enseñarle que no se pega…no es lógico. Entre otras cosas porque pegar a un niño, no es la mejor forma de corregir nada.

Igual que he dicho alguna vez eso de “no le grites a tu hijo que no grite” pues aquí lo mismo. No le pegues para enseñarle que no se pega. Si lo que quieres es que deje de pegar a los demás, será mejor que le hables en lugar de pegarle…por mucho que te desespere su conducta.

No le enseñes a pegar

Lo anterior es algo que no debes hacer, pero hay otra cosa que tampoco tendrías que hacer, y es animarle a pegar…dando por hecho que tiene que defenderse y que es un signo de tener carácter.

Si le animas a pegar a otros niños (por ejemplo) no te extrañe que te pegue a ti también cuando se enfada. Pero además, le estarás enseñando a resolver los problemas a golpes.

Espera que se calme y expresa tu molestia

En ese momento en que te ha pegado, o ha pegado a otra persona, llévale a un sitio más tranquilo donde no haya nadie más, y en donde puedas hablar con él.

Dile que estás algo enfadado por lo que ha hecho; pero recuerda, no utilices adjetivos calificativos de manera general. Es decir: no le digas que es un niño malo (por ejemplo) sólo tienes que decirle que eso que ha hecho, el pegarle a alguien, no está bien y no debe hacerlo.  Decirle que es un niño malo, implica decirle que todo lo que hace está mal…y esa no es la idea. 

La consecuencia de lo que ha hecho podría ser dejarle unos minutos alejado de los demás (sólo unos minutos) para que piense en lo que ha hecho y se calme. 

En esos minutos, podrías preguntarle qué es lo que le pasa; por qué se ha enfadado. Si te lo cuenta, dile que entiendes su enfado, pero que pegar a los demás no es la manera de solucionarlo.

Si vieras que en ese momento en que le ha pegado a alguien el niño está muy alterado, y si crees que no te va ni a escuchar tal y como está, es mejor que esperes un poco a que se calme; y que lo hables con él una vez se haya tranquilizado. Eso sí: una vez se haya calmado, y no tres días después. Si esperas mucho tiempo no hará el mismo efecto, porque el niño no lo relacionará de la misma manera.

Enséñale a pedir disculpas

Después de hablar con él sobre lo ocurrido, podrías invitarle a que pida perdón a la persona a la que ha pegado.

Un niño pequeño no tiene la empatía que se necesita para entender que debe pedir perdón; pero sugerirle que lo haga, irá creando en él esa empatía… e irá entendiendo que a veces su conducta puede hacer daño a otros, y que debe disculparse.

Tan importante o más que decirle que el pegar a alguien está mal, es reforzarle en esos momentos en que está tranquilo, jugando con otro niño o haciendo lo que sea, pero tranquilo.

En general, los niños saben muy bien lo que hacen mal, porque no paramos de decírselo. Sin embargo, es muy importante decirles lo que hacen bien, cuando lo hacen bien.

No tiene por qué ser difícil corregir la conducta de pegar a otros en un niño, sólo se necesita un poco de paciencia. Pero puede haber casos en que los motivos por los que la realiza, sean algo más complejos que los habituales.  Si el comportamiento de pegar o morder no desaparece, sería bueno que buscaras ayuda psicológica

Rosa Armas

Colegiada T-1670.

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