Cómo manejar el mal humor

mal humor

Compartir en tus redes:

La rabia y por tanto, el enfado que la acompaña, es una de las emociones básicas que sentimos los seres humanos. Igual que el resto de las emociones básicas, la rabia tiene una función importante. Tan importante como ayudarnos a expresar a los demás las molestias, a decirles si hay algo que nos ha molestado,  y así establecer nuestros propios límites

Por supuesto, al tratarse de una emoción de las que denominamos básicas, no hay nadie que no la haya sentido nunca en la vida. Todos hemos tenido, en algún momento y en más de uno, un episodio de enfado y mal humor que ha podido ser más o menos intenso o explosivo. 

Eso es lo normal. Digamos que es natural y perfectamente humano. 

El problema está, como digo muchas veces, en el extremo. En que sea el mal humor la emoción que predomina en nuestro estado de ánimo habitual, y la que nos acompaña la mayor parte del tiempo. 

En este caso, sería bueno aprender a gestionarlo, para que no sea el mal humor el que gestione nuestra vida.

¿Qué es el mal humor? 

Se define el mal humor, como un estado de ánimo en el que, lo que predomina es el enfado y la irritabilidad. Ese estado, ya sea pasajero o más permanente, va a afectar a nuestra conducta, por supuesto a nuestras relaciones con los demás, e incluso afecta a nuestra salud. Por tanto y aunque sea algo pasajero, estaría bien aprender a controlarlo para que nos haga el menos daño posible.

Cuáles son las causas del mal humor

Como decía antes, hay personas en las que predomina este estado de ánimo y son capaces de enfadarse por todo, y a veces hasta por nada. Sin embargo, es cierto que hay algunos factores que pueden despertar en nosotros el mal humor en algunos momentos.

La frustración

Uno de los factores que suele ser infalible para conseguir este estado, es la frustración. La frustración es una de las principales generadoras de agresividad y mal humor.

Cuando nos sentimos frustrados, casi con toda seguridad, nos vamos a poner de mal humor, y nos sentiremos frustrados cuando las cosas no nos salen como queremos que salgan. Cuando tenemos una meta a conseguir y no la logramos, o cuando tenemos hechos unos planes y éstos no salen como queríamos. Entonces, suele aparecer la frustración y con ella el mal humor.

El estrés

Otro de los factores que sin duda producen mal humor es el estrés. Cuando tienes una carga de obligaciones por encima de las que serían adecuadas, cuando no te queda tiempo para descansar o para dedicártelo a ti mismo, es decir, cuando sufres estrés, es muy fácil que cualquier cosa, por pequeña que sea, dispare tu mal humor.

Callar las molestias

Otro motivo por el que puede aparecer el mal humor y el enfado, es curiosamente, cuando pasas mucho tiempo reprimiendo el enfado y las molestias.

Efectivamente, cuando hay algo que te molesta, por ejemplo en una persona cercana, te molesta pero no lo dices, te lo callas, y después te lo sigues callando…llega un momento en que explotas, te enfadas, y entonces lo dices, pero de muy malas maneras.

Es mucho mejor decir lo que te molesta, en el momento en que te molesta y nunca guardártelo. Como te digo, si lo vas guardando, se acumularán las molestias y al final tendrán que salir, pero de muy mala forma.

El pesimismo 

Por supuesto. Si eres de las personas más pesimistas, si toda tu atención se centra en la parte más negativa de todo lo que está a tu alrededor, será inevitable que el mal humor no forme parte de tu día a día y de tu manera de actuar.

Las consecuencias del mal humor 

Bueno, me refiero a las consecuencias que tiene estar siempre de mal humor. En este caso, las peores consecuencias serán para ti y para tu salud.

Sin embargo, ese mal humor que es puntual pero que se expresa de forma muy explosiva, también tiene algunas consecuencias.

La primera de ellas es el posible deterioro e incluso la ruptura de tus relaciones sociales y personales.

Además, puedes decir cosas que en realidad no pensabas, o que sí que pensabas, pero que era más adecuado no decirlas.

Por último, también puedes llegar a tomar decisiones y hacer ciertas cosas, de las que después te arrepientas, pero que ya no tengan  vuelta atrás.

Qué hacer para manejar el mal humor

Primero que nada, tienes que diferenciar entre lo que hace alguien cercano, que te produce enfado y que tienes el derecho de pedirle que no haga, y lo que no puedes cambiar de ninguna manera.

Por ejemplo, que alguien que vive contigo te hable a gritos, te trate de una manera que no consideras la adecuada, o, que haga cualquier otra cosa que te molesta, sí que podrías intentar cambiarlo. Lo mejor es que antes de enfadarte se lo hagas saber.

En el momento adecuado y de la forma también adecuada, dile cómo te sientes tú cuando hace esas cosas y negocia con esa persona que pueda dejar de hacerlo. Por ejemplo, que intente hablar con tranquilidad, en lugar de dar gritos, cuando tenga que dirigirse a ti.

Para el resto de las muchas cosas que pueden hacerte enfadar, pero que no puedes cambiar de ninguna manera, hay algunas otrass estrategias como pueden ser las siguientes:

Respira hondo y cuenta hasta diez

Sí, ya sé que es un tópico del que siempre se habla, pero funciona. Si consigues aguantar el impulso de enfadarte y lanzar cuatro gritos, y en su lugar, respiras hondo y cuentas despacio hasta diez, al terminar, ese impulso habrá desaparecido casi por completo.

Valora si ganas algo con ese enfado

Después de hacer el ejercicio anterior, pero tiene que ser después de esos diez segundos, piensa en qué es lo que vas a conseguir si te enfadas. En algunas situaciones, absolutamente nada.

Por ejemplo: estás en un atasco de tráfico, hay una cola tremenda y llegas tarde. Dime ¿consigues algo si te enfadas? Seguro que sólo aumentar tu adrenalina.

Por lo tanto, si no está en tu mano cambiar las circunstancias que hacen que te enfades, y aún así te enfadas, sólo conseguirás una dosis de mal humor para todo el día.

En esos momentos en que sientes que el enfado es inminente y estás a punto de abrir la boca, párate unos segundos, piensa bien en lo que estabas a punto de decir. ¿Cómo te sentaría a ti escuchar eso mismo? ¿Podrías transmitir esa misma idea pero de una forma menos agresiva? Seguro que si.

Si consigues hacer eso, tu estado de mal humor descenderá bastante. Pero además, no harás daño a la persona con la que hablas.

Usa el sentido del humor

En esas ocasiones en que te surgen algunos imprevistos, no siempre buenos, que hacen que tengass  que cambiar todo lo que tenías pensado hacer ese día, que hacen  que tus planes se vean chafados y que por tanto, te enfades, no suele fallar la estrategia de buscarle la parte cómica a la situación.

El sentido del humor siempre funciona para eliminar un enfado, de hecho, es lo que más funciona  y, la parte graciosa, si la buscas, siempre la vas a encontrar.

Cambia el foco de tu atención

Cuando estés a punto de enfadarte, y eso lo sabes sin lugar a dudas, busca alguna cosa que no tenga que ver y centra tu atención en ella. Es decir, busca algo que consiga entretenerte, que consiga distraerte del motivo de tu enfado.  Muchas veces, algo tan sencillo como salir del sitio donde estás y darte un paseo, respirar aire fresco, puede servirte para calmar.

Si tu enfado se ha producido con una persona en concreto, darte una vuelta y calmarte un poco, te servirá para poder hablarlo después con más tranquilidad.

Mejorando el  mal humor

Si eres de esas personas que en realidad no te enfada algo en concreto, sino que sueles pasar muchas horas al día de mal humor, probablemente pienses que es que eres así, que tienes mal carácter.

Sí, es cierto que hay personas que tienen una respuesta más calmada y otras que responden de manera más brusca, pero eso lo puedes cambiar, sobre todo si te causa algún problema a la hora de relacionarte con los demás, que es muy probable.

Es posible que esta actitud, se produzca porque tus pensamientos están centrados en los problemas y los contratiempos. Si haces el pequeño esfuerzo de recordar todo lo bueno que te ha pasado, que siempre hay algo, tu humor mejorará considerablemente.

También puede ser que seas poco paciente, o bien que interpretes algunas cosas como un ataque, con lo que respondes siempre agresivamente. Pues bien, si piensas sólo un momento antes de contestar, puedes cambiar tu reacción habitual por otra más suave. Es cuestión de ponerlo en práctica.

Rosa Armas

Colegiada T-1670

psicólogo 24 horas

¿Necesitas hablar con un psicólogo? Estamos disponibles las 24 horas de los 365 días del año

Compartir en tus redes:

Artículos recientes

Categorías

Suscribirse

Suscríbete con tu email y recibirás información sobre promociones especiales para suscriptores