Es frecuente oír esto de, “a mi la ansiedad me da por comer”. Y es frecuente oírlo porque, mucha gente, intenta reducir los niveles de ansiedad, dándose verdaderos atracones de comida.

Y no es que estar ansioso produzca hambre física, porque no es así, lo que produce esa ansiedad es “hambre emocional”. Es decir, se intenta cubrir una necesidad de tipo emocional, a través de la comida.

La ansiedad, es uno de los problemas psicológicos más frecuentes en la sociedad actual, que puede afectar a los diferentes ámbitos de la vida social, laboral, familiar; e incluso, afecta a los hábitos alimenticios.

Pero no es sólo esta emoción la que provoca comer en exceso, algunas otras como la tristeza y el estrés, pueden producir el mismo efecto.

comer en exceso por ansiedad

Como decía: una emoción que se puede considerar negativa, como puede ser la ansiedad, lleva a muchas personas a comer en exceso. Sobre todo comida que tiene muchas calorías…la satisfacción inmediata que produce esa comida, hace que se reduzca la intensidad de esa emoción. O al menos, de manera momentánea.

Claro que, después de eso, pueden aparecer sentimientos de culpa. El problema de hacer esto, es que esa sensación de hambre no se va a saciar con ninguna cantidad de comida. Sólo se saciará cuando atiendas a las carencias emocionales que puedas tener, porque ellas son los motivos.

¿Cuáles son las causas del hambre emocional?

Son varios los motivos por los que se puede desencadenar la ansiedad, y como consecuencia, esta sensación de hambre. Sería bueno analizarlos para poder trabajar en ellos, porque como digo, no se van a solucionar con la comida.

Un nivel alto de estrés

El estrés es una reacción natural de nuestro cuerpo, que se da como respuesta a ciertas situaciones, en las que debemos emplear todos nuestros recursos para resolverla.

Por lo tanto, tener un nivel moderado de estrés es bueno, ya que nos permite rendir adecuadamente ante estas situaciones. Pero claro, cuando el estrés se mantiene por muchos días y con un nivel alto, aparece en nosotros la ansiedad. Es entonces cuando podríamos recurrir al exceso de comida, como un intento de sentirnos mejor.

El no llevarse demasiado bien contigo mismo

Sí, hay mucha gente que no se lleva nada bien con ellas mismas. Esto ocurre cuando lo que dices de ti mismo es negativo, cuando lo que piensas de ti mismo también es negativo, cuando tienes un nivel de autoexigencia demasiado alto. En resumen; cuando eres muy crítico contigo y no te das ni un respiro.

En estos casos, también aparece la ansiedad. Y darse atracones de comida es una manera de intentar distraer a la mente de toda esa crítica constante; aunque por supuesto, se hace de forma inconsciente.

Si no te sientes satisfecho con tu vida

Como te decía, el hambre emocional está causada por carencias de tipo emocional que podemos tener, y que intentamos completar con un exceso de comida.

Por esa razón, no tener una vida que se sienta como satisfactoria o plena, el no sentirse realizado con la vida que se tiene; e incluso, tener una vida diaria excesivamente rutinaria, puede hacer que una persona recurra a la comida…como una forma de llenar esa parte que siente vacía.

El no tener buenas relaciones interpersonales

Sobre todo cuando se actúa con pasividad en las relaciones personales, y no se es capaz de dar las propias opiniones, o de decir lo que molesta, por ejemplo, es algo que genera ansiedad. Y puede tener la consecuencia de recurrir al exceso de comida.

En este aspecto, sentir una carencia de tipo afectivo, aunque se esté rodeado de otras personas, también puede provocar el mismo efecto. Es decir, el de intentar llenar un vacío emocional.

Problemas para gestionar las emociones

Por lo general, cuando tenemos emociones que consideramos negativas, como por ejemplo, la tristeza, angustia, insatisfacción,… no sabemos cómo debemos gestionarlas y lo que hacemos es obviarlas, es decir, tratar de ocultarlas.

Esta también es una de las causas por las que recurrimos al exceso de comida, en un intento de tapar esa emoción con la satisfacción momentánea que proporciona la comida.

Cómo diferenciar el hambre física del hambre emocional

Si no las diferencias fácilmente, hay algunas señales que te dirán si esa sensación de hambre, es realmente ganas de comer, o la necesidad de esconder otro tipo de carencia.

El hambre emocional aparece de repente: y es tan intensa que no se puede evitar ir a comer. El hambre física, por el contrario, aparece de manera más gradual…y si es necesario, se puede posponer.

Por supuesto, cuando el hambre es emocional, se ingiere comida en gran cantidad pero no tiene un efecto saciante. En el hambre física, cuando has comido, lo normal es que dejes de tener hambre; y claro, que dejes de comer.

Lo que apetece en el hambre emocional, es siempre comida con una gran cantidad de calorías, como dulces, comida con mucha grasa, o lo que llamamos comida basura. Cuando el hambre es física, no suele haber predilección por una comida concreta, sólo se busca saciar esas ganas de comer.

Por último, pueden aparecer sentimientos de culpa después de haber comido en exceso. En el hambre física no hay ninguna culpabilidad.

Cómo controlar el hambre emocional

Primero que nada, habría que identificar qué emociones o qué situaciones están detrás de esa ansiedad por comer, para después poder trabajar en ellas.

Tendrás que observar cuándo te ocurre, después de tener qué emociones, después de que sentimientos. Desde luego, no te servirá de nada hacer dieta, si no encuentras qué es lo que provoca esa ansiedad por comer.

Por lo general, se necesita la ayuda de un psicólogo para aprender a gestionar ciertas emociones o situaciones, y así, evitar que influyan de forma negativa en nuestra conducta.

Mientras trabajas en ello, puedes ir buscando otro tipo de recompensas, que también te ayuden a sentirte bien, y que tengan menos efectos nocivos que el darse un atracón de comida basura.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.