Características del amor verdadero

características del amor verdadero

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Estarás de acuerdo conmigo en que, estar enamorado es una de las sensaciones más gratificantes e ilusionantes que podemos tener.

Cuando nos enamoramos sentimos felicidad plena durante todo el día, los problemas se hacen más pequeños. Estamos más motivados para hacer cualquier cosa y, casi caminamos sin tener que pisar el suelo.

Es verdad que, al pasar un poco de tiempo, esa sensación tan intensa disminuye. Puede que entonces se acabe el amor o puede que no, pero lo cierto es que volvemos un poco a la normalidad. Esto ocurre porque no es lo mismo el amor que el enamoramiento; de hecho, hay muchas diferencias entre una cosa y la otra.

¿Qué es el enamoramiento?

Según la ciencia, el enamoramiento es la consecuencia de una serie de reacciones químicas que se producen en nuestro cerebro; y que, nos producen ese bienestar tan intenso.

Además, se sabe que, en la fase del enamoramiento, las áreas que se activan en nuestro cerebro, son las mismas que se activan en la adicción a las drogas. Lo que quiere decir que, hemos desarrollado una especie de adicción.

De ahí, la necesidad que tenemos de ver y estar con esa persona constantemente. Con lo que, llegamos a pensar, que esa es la persona que esperábamos, que es el amor de “nuestra vida”, el que será para siempre.

Pero claro, esto no siempre es así, porque, se sabe también que, el enamoramiento dura unos dos años aproximadamente. Después de ese tiempo, nuestro cerebro vuelve a su estado normal, y, podemos pasar entonces a lo que sería el amor verdadero o amor maduro, o tal vez no.

¿Cuáles son las características del amor verdadero?

Para que el amor dure más allá de esos dos años del enamoramiento, y se convierta en un amor maduro y verdadero, ha de tener una serie de características. Y casi nunca es suficiente que haya mucho amor; hacen falta otros ingredientes importantes.

A continuación, hablamos de cuáles son esas características que debe tener el amor, para que sea verdadero.

Comienza por el amor propio

Primero que nada, debes saber que, no conseguirás un amor maduro y verdadero si antes no sientes amor por ti mismo. Si no se cumple este requisito, puedes entrar en una relación tóxica, en una relación de dependencia, o en cualquier otra cosa, menos en una relación sana y de amor verdadero.

Por lo tanto, no busques el amor para completarte, ya eres una persona completa, ni para cubrir carencias o necesidades. Trabaja primero en ti mismo, para encontrar luego una relación saludable y un amor de verdad.

El amor verdadero es incondicional

Esto quiere decir que, cuando quieres de verdad a alguien, le quieres con sus cualidades y con sus defectos. Es normal que haya cosas de la otra persona que no nos gustan pero, no debes obviarlas, ni tampoco pretender cambiarlas, sólo puedes aceptarlas. Si no es así, ese amor no puede durar por mucho tiempo.

El amor no es necesitar

Cuando sientes amor por alguien, prefieres estar con esa persona antes que con otras, prefieres estar con ella, antes que hacer otras cosas. Pero esa preferencia, no implica la necesidad de estar con ella todo el tiempo. Cuando esto ocurre, estaríamos hablando de dependencia emocional y no de amor verdadero.

En el amor verdadero, hay un tiempo y un espacio conjunto, pero a la vez, cada uno puede tener su independencia y libertad. Por eso hablaba antes de quererte a ti mismo; es decir, no tener carencias ni necesidades que tengas que cubrir con la presencia de otra persona.

Te hace feliz

Por supuesto, esto no quiere decir que no existan problemas nunca, eso no es posible, pero en general, el amor cuando es verdadero te hace feliz.

Por el contrario, cuando estás en una relación donde sufres la mayor parte del tiempo, se tratará de otra cosa; como por ejemplo de una relación tóxica, pero no de amor de verdad.

Es generoso y sin reproches

Cuando se quiere de verdad, se da todo lo que sea necesario por la otra persona. Se tiene la preocupación de que la otra persona esté bien, sin llegar a la obsesión ni a olvidarse de uno mismo. Y, por supuesto, lo que se da es de corazón, con lo que no se hace reproche de ningún tipo.

Soluciona los problemas

El amor verdadero no implica que no vaya a haber problemas en la relación. Pero sí que hace que se lleguen a acuerdos. Cuando existe el amor verdadero, no se atiende a las necesidades propias, sino que se negocia y se dialoga para que se puedan cubrir las necesidades de las dos personas. Ninguna de las dos partes intenta imponer su voluntad. Cuando no hay amor, no es tan fácil llegar a este punto de acuerdo.

Te hace sentir bien

Cuando estás con alguien que te quiere de verdad, esa persona hará lo posible para que seas feliz y estés bien. Eso que dicen de, “quien bien te quiere te hará llorar”, simplemente es mentira.
Facilita la comunicación. En el amor verdadero, la persona tiene la libertad para comunicar lo que haga falta. Ya sea lo que le molesta, lo que necesita o lo que prefiere. Pero además, se tiene el interés por escuchar a la otra persona, sobre lo que necesita, prefiere o le molesta.

Proporciona apoyo y respeto

El amor, cuando es el de verdad, respeta y apoya las decisiones que tome la otra persona, en cuanto a su desarrollo personal y profesional. No le pone límites, cosa que se suele hacer cuando el amor no es verdadero y tiene un interés propio.

No surge de la nada

Es posible que el enamoramiento sí que surja de la nada, o de casi nada, y suba como la espuma. El amor maduro y verdadero, necesita que se trabaje a diario, con todos los elementos anteriores.

Seguro que hay algunos otros ingredientes que forman el amor verdadero, los anteriores, podríamos decir que son los más básicos y a la vez los más importantes. Si éstos no se dan, la relación puede ser de cualquier otra cosa, pero no de amor.

Cómo saber si es un capricho o un amor verdadero

El poliamor, los amigos con derecho a roce, mantenerse soltero con algunas relaciones pero sin ningún compromiso; y alguna que otra modalidad más de relación, han conseguido desplazar a un segundo plano al matrimonio para toda la vida. Nuevas formas de relación de pareja; en las que se podría confundir la dependencia, la obsesión o el capricho, con un amor verdadero.

En muchas ocasiones no es tan fácil diferenciar entre sí lo que se siente es un verdadero amor, o es un capricho. Eso sí, un capricho con una emoción tan intensa que nos hace confundirlo; vamos a hablar aquí de las diferencias que hay entre un amor cuando es verdadero y un simple capricho. O bien una obsesión, cosa que no es tan simple.

Cuándo es un capricho

Por si te encontraras con esta duda, hay algunas señales que te pueden indicar que esa persona es un capricho o una obsesión. Y ese comportamiento que crees que es amor, es más una emoción intensa y una fuerte atracción física.

Se trata de un capricho, cuando no eres capaz de pensar en nada más, ni en nadie más. Todos tus pensamientos se los lleva en exclusiva esa persona; siendo muy difícil que puedas concentrarte en cualquier otra cosa.

La idealización

Has conseguido idealizar a esa persona como alguien perfecto. Es decir, consideras que no tiene ningún defecto. Llegas incluso a idolatrarla. Por supuesto sí que tiene defectos, como todo el mundo, pero has conseguido no verlos.

La persona que está “encaprichada” termina por no tener su propia agenda ni su propia vida, por el contrario, la deja a un lado y se adapta a la vida y a los deseos de esa otra persona de la que cree estar enamorada. Toda su vida gira en torno a esa persona, y se terminan por desatender otras relaciones, como a la familia o a los amigos.

La manipulación

Además, se trata de un capricho, cuando existe un miedo exagerado a que esa relación se rompa y haya un abandono. Por este motivo, la persona que cree estar enamorada, es capaz de aguantar lo que sea. E incluso es capaz de manipular a la otra, con tal de mantener esa relación.

Por tanto, se puede decir que un capricho, se da con mayor frecuencia en personas que son dependientes y que, por alguna carencia de tipo emocional, necesitan estar con alguien en una relación de pareja para sentirse bien.

La atracción física pura

Si lo piensas bien, y ves que lo que sientes es más una atracción por su físico que por su personalidad, sin duda se trata de un capricho. Es más: las cualidades personales que te gustan de esa persona, en realidad son muy pocas.

Suelen ser relaciones que empiezan y se afianzan demasiado rápido. Pero, el interés que siente la persona que cree estar enamorada por la otra, no es estable, sino que aumenta y disminuye constantemente.

En estas relaciones se suele discutir mucho. Y si se tuviera que poner distancia con esa persona, la emoción tan intensa que había, se enfriará muy rápido.

Por último, hay capricho cuando no se piensa en el crecimiento y bienestar de la relación. Sino que se piensa únicamente en el bienestar personal, en lo que esa persona nos puede ofrecer a nosotros.

Cuándo se trata de un amor verdadero

Las señales que pueden indicar que en tu relación hay un verdadero amor, son bastante diferentes a las anteriores, y son las siguientes.

Puede que te atraiga mucho su físico, o puede que no. Pero sí que te atraen todas sus cualidades personales, o al menos la mayoría de ellas. No te gusta sólo su físico, te gusta lo que ves en esa persona, en su conjunto. Además, eres capaz de identificar sus defectos, y aún así, la aceptas y la quieres.

Una relación sin apuros

Al contrario de lo que decía antes, la relación se inicia poco a poco. Dando el tiempo que sea necesario para conocer a la persona sin prisas.

Cuando se trata de un amor verdadero, esa persona es muy importante, claro está, pero eso no impide que se comparta tiempo con otras personas importantes, como la familia o los amigos.

Si por el motivo que sea, es necesaria una distancia, la relación no se enfriará, por el contrario, el amor se hará más fuerte, ya que, se buscará la forma para que esto sea así.

Comunicación y negociación

Claro que habrá discusiones, como en todas las parejas, pero con el tiempo y el conocimiento de la otra persona, es decir, de lo que le gusta y lo que no, de lo que le molesta y lo que no, éstas van siendo cada vez menos. Y cuando las hay, se consigue negociar y llegar a un punto intermedio.

Al contrario de cuando se trata de un capricho o una obsesión, el interés no está en el bienestar personal, sino en el bienestar de la relación, así como en tener y poder alcanzar los proyectos que hay en común. Es un sentimiento generoso y se piensa en el otro o en los dos, nunca en sí mismo.

Es importante que analicemos con detenimiento los sentimientos que tenemos por alguien, para, en la medida de lo posible, evitar confundirlos y llegar a sufrir consecuencias que nos resulten negativas.

Un amor verdadero, se va instalando poco a poco y con tiempo, se convierte en algo estable. Un capricho, aumenta nuestra emoción con mucha rapidez, pero con esa misma rapidez se puede desvanecer.

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

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