Cuál es la diferencia entre temperamento y carácter

temperamento, caracter y personalidad

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Aunque son términos que están estrechamente relacionados, no nos referimos a lo mismo cuando hablamos de cada uno de ellos. Por el contrario, son conceptos muy diferentes. 

El temperamento y el carácter son conceptos que utilizamos todos, si no todos los días, sí con bastante frecuencia. Lo que ocurre es que por lo general, los utilizamos de manera indistinta, dependiendo de lo que nos salga decir en ese momento.

Podemos hablar por ejemplo, del temperamento que tiene una persona que conocemos, del carácter que tenemos nosotros mismos, o de la personalidad de cualquier amigo, sin tener en cuenta que son cosas muy diferentes. Claro que son cosas diferentes en la teoría, porque en la práctica, no es tan fácil diferenciar una cosa de la otra.

La diferencia radica en que el temperamento es el componente hereditario de la personalidad, mientras que el carácter se forma a través de factores externos al individuo.

Esto es justo lo que quiero contarte en esta ocasión, la diferencia entre temperamento y carácter, y de la personalidad cómo resultado de la unión entre ambos. Pero para que me entiendas mejor a la hora de leer, quiero adelantarte que el temperamento y el carácter serían como los ingredientes principales de la personalidad.

¿Qué es el temperamento?

Cuando hablamos del término temperamento, nos referimos a esa parte de nuestra personalidad con la que ya nacemos. Podríamos decir que es lo que nos viene de fábrica, y que por lo tanto es la que hemos heredado genéticamente.

Además, al ser biológico, está influido por la manera en que funciona nuestro sistema endocrino y nuestro sistema nervioso, en especial nuestro cerebro. Es por eso que es la que se manifiesta y se percibe a una edad más temprana. 

Si has tenido niños, o si no los has tenido seguro que lo has oído decir, a esas madres que te dicen que su niño es un niño muy bueno; que apenas llora a no ser que tenga hambre o le duela algo, que es un niño muy tranquilo. Otras en cambio pueden decir que el niño llora mucho, que es más inquieto, y que no les dan tregua para poder hacer otras cosas.

En estos casos se suele hablar del buen o mal carácter del niño, pero en realidad están hablando de su temperamento; que ya se les nota porque como te decía, es lo que traemos al nacer. Por lo tanto, en un niño pequeño se puede intuir muy bien si será una persona más noble o más explosiva, de mejor o peor humor, más tranquila o más inquieta, etc. 

Puesto que el temperamento tiene un componente genético (que es algo que hemos heredado) no es tan fácil cambiarlo, de hecho es muy difícil. Si bien es cierto que podemos utilizar herramientas o alguna técnica para intentar modificar de qué manera expresamos o manifestamos nuestro temperamento, también es cierto que la tendencia siempre será que el temperamento que tenemos sea el que predomine.

Si tu temperamento es impulsivo e impaciente, por supuesto podrás utilizar técnicas para llegar a ser más prudente y no dejarte llevar por la impulsividad. Pero aunque logres controlarlo, en la mayoría de las ocasiones tenderás a ser impulsivo.

¿Qué es el carácter?

Si de lo que estamos hablando es del carácter, nos estaremos refiriendo a la parte de nuestra personalidad que incluye al temperamento, porque éste es el que traemos cuando nacemos y siempre va a estar presente, unido a todo el contexto que rodea a la persona. 

Y con el contexto me refiero a  cosas como: de qué manera nos han educado desde pequeños, cómo nos han tratado nuestros padres, qué valores nos han inculcado, los hábitos que hemos aprendido y adquirido, las interacciones sociales que hemos tenido, las experiencias que hemos vivido (tanto las más positivas como las más negativas o estresantes). En definitiva, todo aquello que nos haya rodeado desde que nacemos. 

Todos estos elementos, todo lo que nos ha rodeado, unidos al temperamento que ya traemos al nacer, va formando nuestro carácter. 

Al no tratarse de factores genéticos, sino más bien ambientales, el carácter no se puede percibir desde que somos pequeños; sino que va pasando por diferentes etapas y variando hasta que se consolida pasados unos años. Al mismo tiempo, y a pesar de que el carácter se va formando desde la infancia, si se quisiera modificar sería más fácil que cambiar el temperamento, que es mucho más estable.  

La unión de temperamento y carácter: la personalidad

La personalidad es el resultado de unir el temperamento con el carácter, es decir: la unión entre lo que traemos al nacer, y todo lo que aprendemos, hábitos, conductas, experiencias,… 

La personalidad es, por tanto, algo muy peculiar de cada uno de nosotros. Pero además, es algo que se mantiene estable a lo largo del tiempo, y también, en las diferentes situaciones con las que nos podamos encontrar. Por lo tanto, podríamos decir que la personalidad es nuestro patrón de comportamiento, nuestra manera particular y única de comportarnos, independientemente del momento en el que estemos, o de la situación que vivamos.

“Tú no tienes personalidad”

Has oído alguna vez esta expresión ¿verdad? Sí, seguro, igual que yo. La has oído, te la han dicho o la has dicho tú. Siempre me ha llamado mucho la atención escuchar esta frase. 

Porque no sé muy bien si el que la dice, quiere decir “tú no tienes la misma personalidad que yo” cosa que es totalmente cierta. O tal vez quiera decir “tú no tienes la personalidad que yo querría que tuvieras» eso también puede ser. O quizás se quiera decir “no me gusta tu personalidad” cosa que es respetable…

Lo que está claro es que según todo lo dicho más arriba, esa frase no sólo no tiene sentido, sino que además no es cierta. Visto todo lo anterior, no puede haber alguien que no tenga personalidad, es imposible.

Unas personas se comportan de una manera y otras de otra, unas personas reaccionan en una situación concreta de una manera y otras de otra, unas personas son más impulsivas y otras más prudentes y comedidas, unas personas son más resolutivas y otras quizás más pasivas. Pero todos, sin excepción, tenemos una personalidad formada por nuestro temperamento y nuestro carácter. 

Rosa Armas

Colegiada T-1670

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