Cómo calmar los nervios

calmar los nervios

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Los nervios, esos…vamos a llamar “demonios” en tono cariñoso,  que muchas veces nos atacan y no nos dejan pensar con claridad, ni actuar con sensatez. Además claro está, de las desagradables sensaciones físicas que nos generan.

Podemos sentir nervios ante situaciones algo especiales, como la espera de una operación quirúrgica, o el resultado de una prueba médica; o bien hacer un examen, o tener que dar una charla a un buen número de personas.

Pero los nervios pueden ser aún más cotidianos: como estar en un atasco mientras ves que llegas tarde al trabajo, e incluso intentar atender a tiempo todas las obligaciones que tienes durante el día.

Y tanto si se dan por situaciones especiales, o por situaciones más cotidianas, las reacciones que provocan en nuestro cuerpo y nuestra mente no son muy agradables: aceleración del ritmo  cardiaco, sequedad de boca, sudoración, pensamientos negativos y a veces hasta catastrofistas, etc.

Esa reacción que tenemos (o sea los nervios) son una respuesta natural y adaptativa de nuestro cuerpo, que tienen la función de ayudarnos a afrontar situaciones estresantes. Sin embargo, por muy adaptativos que sean, saber gestionarlos es importante para que esos nervios no se cronifiquen y terminemos enfermando.

Puesto que los nervios es algo que sentimos todos en algún momento, a veces incluso a diario, quiero darte algunas herramientas que te puedan ayudar a gestionarlos, para que no lleguen a desbordarte.

¿Nervios o ansiedad? 

Pero antes de eso, me gustaría contarte las diferencias que hay entre estar nervioso y sentir ansiedad, porque a veces se habla de las dos cosas como si fueran lo mismo, pero no es así.

Cuando una persona tiene ansiedad, no sabe describir con exactitud qué es lo que le da miedo, o lo que le preocupa. Es un estado más irracional y confuso que el hecho de estar nervioso.

El nerviosismo, por el contrario, está relacionado con hechos y situaciones concretas con las que tenemos que enfrentarnos en muchas ocasiones, y que identificamos perfectamente.

La ansiedad es un estado bastante más permanente, que puede durar hasta años. Incluso cuando la persona con ansiedad busca ayuda profesional y tiene las herramientas para gestionarla, deberá seguir usándolas durante mucho tiempo.

Los nervios, por el contrario, desaparecen una vez que hemos pasado la situación que los había provocado. Cuando ya hemos hecho el examen, o ya hemos dado la charla, volvemos a estar tranquilos.

Por otra parte, los síntomas físicos de la ansiedad, aunque es verdad que son muy parecidos a los de los nervios, son bastante más intensos. Tanto que la persona que sufre ansiedad, muchas veces siente hasta que puede sufrir un ataque al corazón.

¿Cómo puedes controlar los nervios? 

Te propongo algunas ideas que pueden servirte para gestionar ese nerviosismo de algunos momentos. 

Respira 

Sí, ya sé, estamos siempre respirando. Lo que ocurre es que no siempre respiramos bien.

Cuando estás nervioso, tu respiración se vuelve más agitada e irregular. Tu cerebro lo nota y se pone en alerta porque “algo no va bien”. Por tanto, cuanto más nervioso estés, más despacio tendrías que respirar, para decirle a tu cerebro que todo está en orden.

Así que coge aire lentamente mientras notas que tus pulmones se llenan, luego suéltalo también lentamente hasta que notas que te desinflas. Es una forma fantástica de calmar los nervios.

Cuidado con lo que piensass 

Y es que al final, casi todo empieza por lo que estamos pensando.

Como te decía más arriba, cuando estamos nerviosos tendemos a pensar de forma más negativa y hasta catastrófica. Bien pues, cuidado con tus pensamientos, porque dependiendo de cuáles sean pueden ayudar a que te pongas más nervioso aún.

Por lo tanto, plantéate si lo que estás pensando en esos momentos de nervios es lo suficientemente realista, o por el contrario tu mente está exagerando. Ya te digo que por lo general, exageramos bastante.

Estas dos cosas te ayudarán a calmar los nervios en ese momento puntual de nerviosismo por una situación concreta. Pero si tus nervios se alargan un poco en el tiempo, por una situación que sabes que vendrá pero que ya desde antes te pone nervioso, puedes hacer lo siguiente. 

Haz ejercicio físico

Otra vez sale aquí lo del ejercicio, pero es que es beneficioso para todo, para calmar los nervios también. Sea cual sea el que más te guste, hacer algo de deporte te ayudará a liberar serotonina y dopamina, neurotransmisores que aportan la sensación de relajación y bienestar.

Practica ejercicios de relajación

Practicar alguna técnica de relajación es bastante útil para calmar los nervios que no te dejan funcionar bien durante el día. Te servirá hacerlo en cualquier momento del día y siempre que quieras, porque no tienen ninguna contraindicación. Lo más que puede pasar es que te duermas un ratito.  

Recuerda que hacer meditación ayuda también con esos nervios que te atacan. 

Visualiza la situación que te pone nervioso 

Esto también puede ayudarte. Si por ejemplo, tienes que hacer el examen para sacarte el carnet de conducir, y eso te pone nervioso, te ayudará imaginarte en esa situación de examen. Imagina que estás en el examen, e imagínate tranquilo y haciéndolo perfecto. Eso te ayudará a calmar los nervios que estás sintiendo.

Pero además de calmarte los nervios, sirve para algo más. Tu cerebro guardará esa instrucción que le has dado, y actuará en consecuencia, por lo que será más probable que todo salga como lo habías imaginado. Es decir, como tú quieres.

Da un paseo por la naturaleza 

Siempre que tengas esa opción, claro. Salir de la ciudad, donde siempre hay mucho ruido, y dar un paseo en plena naturaleza; donde sin duda se respira un poco más de tranquilidad, además de aire más puro y donde puedes conectar contigo mismo, sin duda ayuda a relajar los nervios. 

Cualquiera o varias de las opciones anteriores, puede servirte en esos momentos de nervios, a controlarlos y que no te controlen ellos a ti. Pero recuerda una cosa más: las bebidas energéticas, la cafeína y el tabaco, no sirven para relajarte, aunque así puedas creerlo. 

Pero si a pesar de tus intentos, no logras controlar los nervios, o si sospechas que es ansiedad lo que sientes, buscar ayuda psicológica sería lo más recomendable. 

Rosa Armas 

Psicóloga colegiada T-1670 

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