Una vez que se ha consolidado una relación de pareja, llega un momento en que se ha de tomar una decisión importante: y es la de irse a vivir juntos.

Digo que es una decisión importante y no exagero; porque nunca será lo mismo verse un rato cada día, pasar juntos un fin de semana, o unas vacaciones, que vivir en la misma casa todos los días.

convivencia de pareja

Cuando se toma esa decisión, se debe tener claro que, conviviremos con una persona que no es de nuestra familia. A quienes al fin y al cabo ya les conocemos a todos…y aunque se supone que a la pareja también la conocemos, no es exactamente lo mismo.

Es cierto que las primeras semanas, y hasta los primeros meses de convivencia, serán muy ilusionantes. Será casi como vivir un cuento de hadas…pero no es menos cierto que, con el paso del tiempo, será cuando puedan empezar a surgir los problemas y los roces. Porque nadie dijo que la convivencia sería fácil.

En esta ocasión me gustaría contarte algunas reglas básicas, que pueden facilitar que la convivencia con tu pareja sea satisfactoria.

Reglas básicas para tener una buena convivencia con tu pareja

Antes de empezar a enumerar estas reglas, quiero aclararte que las que te voy a proponer, te pueden ayudar a convivir de una forma más sana y tranquila. Pero debes saber que no hay ninguna regla que sea mágica e infalible; ninguna que sirva para que una relación no se rompa nunca. Teniendo esto en cuenta, vamos a ello.

Haz más elogios que críticas

Todas esas cosas bonitas que decimos al principio de la relación, es conveniente que sigamos diciéndolas durante la convivencia. No des por hecho que, como ya se lo has dicho y ya lo sabe, pues no hace falta repetirlo, porque sí que hace falta. Recordarle a tu pareja lo que te gusta de ella, hace que se sienta a gusto contigo y se estreche el vínculo.

Por otra parte, cuando tengas que hacerle una crítica, que seguro tendrás que hacer alguna vez, evita generalizar con los típicos “tú siempre” o “tú nunca”, y dile de forma concreta, qué es lo que te molesta que haga. Sería bueno que los elogios fueran más numerosos que las críticas. Nadie puede estar a gusto en un lugar donde le están criticando constantemente.

No dejes de escuchar a tu pareja

Esta es una de las reglas fundamentales para mantener una buena convivencia. Si en los momentos en que tu pareja está hablando contigo, tú estás tecleando en el ordenador, atendiendo a lo que dicen en televisión, mirando el móvil, o haciendo cualquier otra cosa que no sea escucharla, será una señal clara de que no te interesa lo que dice.

Por supuesto, cuando no te interesa lo que dice, la convivencia no puede ser buena y tiene muchas papeletas para que termine mal.

Discúlpate cuando consideres que debes hacerlo

Pedir disculpas es algo que no cuesta dinero, ni tampoco esfuerzo, sobre todo cuando reconoces que has podido equivocarte. Cuando has cometido un error, después de una discusión en la que has levantado la voz, cuando discutías por algo pensando que tenías razón y luego viste que no la tenías, etc.

Pedir disculpas es la mejor manera de zanjar un conflicto y de que no quede ningún resentimiento a cuenta de dicho conflicto.

No dejes los pequeños detalles en el baúl de los recuerdos

Esos detalles que tenías al principio de la relación, mandar un mensaje sólo para decirle que la echas de menos, decirle lo guapa o guapo que está hoy, o recordarle que la quieres, aunque ya lo hayas dicho muchas veces, son cosas que mantienen viva la relación durante la convivencia.

Los pequeños detalles positivos, nunca son insignificantes, al contrario.

No dejes entrar en casa a la monotonía

Si toca en la puerta, no le abras. Pocas cosas hay tan perjudiciales para las relaciones y la convivencia que la monotonía. Así que, planea cosas nuevas, alguna sorpresa de vez en cuando, un viaje si es posible, un fin de semana diferente, una cena especial de vez en cuando.

Todo esto, además de reducir la monotonía, puede activar la parte sexual, que también se puede ir apagando con el paso del tiempo.

Cada uno con su tiempo y su espacio

Además del tiempo que es necesario que pases con tu pareja, haciendo actividades que les gusten a los dos, también es importante que cada uno tenga espacio para sus propias cosas. Sus amigos, su familia, sus metas profesionales, etc.

Es tan perjudicial para la convivencia, que te dediques sólo a lo tuyo, como que no se tenga un espacio y un tiempo propios.

Acepta los defectos de tu pareja

Si decidiste irte a vivir con tu pareja, será con todas las consecuencias. Por lo tanto, esos defectos que tiene, a no ser que te perjudiquen directamente a ti, será mejor que los aceptes, en lugar de estar todo el tiempo intentando que cambie y se convierta en la persona perfecta que tu quieres que sea.

No dejes que las nuevas tecnologías te fastidien los buenos momentos

Me entenderás mejor si te describo alguna escena que he visto, y seguro que tú también. Una pareja cenando, en la que cada uno, está con su móvil en la mano contestando mensajes. Eso no es cenar con tu pareja, y cuando digo cenar, me refiero a cualquier otro momento que paséis juntos.

Estar con tu pareja es estar con tu pareja. Para esto, puedes llegar a un acuerdo con ella y es, mientras comemos, paseamos, hablamos, o lo que sea, no vamos a prestar atención al móvil.

Comparte las tareas domésticas

Es importante establecer de qué tareas se encargará cada uno. Cuando esto no se aclara, lo más frecuente es que se termine encargando uno solo de todo, o al menos uno solo, de la mayoría de las tareas, y esto termina en reproches y discusiones.

Como te decía, estas reglas no son infalibles para que no haya en la pareja, ningún problema nunca. Pero desde luego, pueden ayudar a que la convivencia sea respetuosa, tranquila y satisfactoria para ambos.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670