Tal vez te haya ocurrido que sabes de una persona cercana, un buen amigo o un familiar, que lo está pasando mal por cualquier motivo. Y tal vez le hayas aconsejado que busque ayuda, pero te encuentras con una negativa rotunda.

¿Cómo ayudar a alguien quien no quiere ayuda? Porque simplemente no cree que la necesite, al contrario de lo que opinas tú. Esta situación, cuando se trata de una persona a la que quieres, te desespera.

ayudar a alguien quien no quiere ayuda

El «deber» de ayudar

De alguna manera, se nos ha inculcado que debemos ayudar a los demás cuando lo necesitan. Los psicólogos lo tenemos muy claro. No podemos ayudar a alguien quien no quiere ayuda.

Intentar trabajar con una persona que no considera que tenga un problema, con una persona que no se compromete y que no utilizará las herramientas que le pueda dar el profesional, es simplemente, perder el tiempo.

Bien pues, fuera de la consulta de un psicólogo, ocurre aproximadamente lo mismo. Por más que quieras ayudar a alguien, por muy buena voluntad que tengas, sólo podrás llegar hasta donde esa persona te deje.

Es mejor ser prudente que insistir

Como te decía, tu intención será la mejor del mundo sin duda. Pero insistir en ayudar a alguien, o insistir en que busque ayuda si no lo considera oportuno, será agotarte tú; emplear un esfuerzo que no se valorará, mientras las cosas siguen como están.

Pero no sólo puedes terminar agotado, esa persona puede también terminar por molestarse contigo. Esos intentos tuyos de ayudar, puede interpretarlos como una invasión de su vida privada. Por lo tanto, es mejor que seas prudente.

Pero, ¿ser prudente significa que tengas que rendirte? Pues no, no exactamente.

Ser prudente significa que tu ayuda no podrá ser la que tú quieres, sino que, sólo podrá ser la que la otra persona esté dispuesta a recibir. Porque, insistirle a alguien que debe buscar ayuda, no hará que lo entienda; antes al contrario, puede hacer que se resista aún más.

Hay algo importante que debes tener en cuenta. Cuando una persona está viviendo una situación complicada, es más fácil verlo claro desde fuera, pero no es tan fácil cuando estás dentro.

Puede que para ti, que lo ves desde fuera, sea muy fácil, tanto el problema como la solución al mismo. Sin embargo, hay cosas y situaciones que no resulta tan sencillo reconocer cuando las estás viviendo, por lo tanto, lo mejor es darle tiempo para digerirla, para aceptar y entender lo que le ocurre. Sólo en ese momento, una persona estará preparada para pedir ayuda.

Insistir, es intentar que la otra persona vaya al mismo ritmo que vas tú. Y eso, no sólo no va a ayudarle, sino que a ti te producirá mucho cansancio.

Cuál sería la mejor actitud ante esta situación

Es verdad que, si ves que una persona querida lo está pasando mal, y, no sólo no acepta tu ayuda, sino que tampoco acepta el consejo de pedir ayuda a un profesional, puedes sentirte enfadado, pero también puedes sentir frustración o impotencia, al ver que sigue pasándolo mal y no hace nada.

Sin embargo, esas emociones a ti te harán daño, y a la otra persona no le van a ayudar. La mejor actitud sería la siguiente.

  • Por una parte, entender que cada cual tendrá que asumir las consecuencias de sus actos, tanto de sus aciertos como de sus errores, es decir, cada uno deberá aprender la lección que le toque aprender. Por esa razón, no puedes hacerte responsable de los problemas que tenga la otra persona, por más cariño que le tengas.
  • Por otra parte, también debes entender que, la manera en la que tú solucionarías un problema, no tiene por qué ser la única manera de solucionarlo, puede haber muchas más. Por esta razón, no debes imponer a esa persona, insisto, por más que la quieras, la forma en la que tiene que actuar, porque, cada uno de nosotros, podemos afrontar un problema de una manera diferente. Es frecuente pensar que, la forma en que yo lo haría, es la forma correcta. Pero, en absoluto tiene por qué ser así.

¿Qué puedes hacer entonces?

Pero claro, si por una parte te digo que no tienes por qué rendirte, y por la otra que no puedes insistir en ayudar a alguien quien no quiere ayuda.

Tú podrías preguntar ¿pero entonces qué puedo hacer? Pues hay algunas cosas que sí que puedes hacer.

Quédate a su lado

Quedarte a su lado significa que le comuniques a esa persona que estarás disponible siempre que te necesite. Sin ejercer ninguna presión, simplemente acompañándole y apoyándole cuando te lo pida.

Esto quiere decir que es esa persona quien pedirá lo que le haga falta, cuando le haga falta. Todo esto, hasta que esa persona esté preparada para pedir otro tipo de ayuda.

Ten cuidado con los consejos que le das

Si en algún momento te pide un consejo, piénsalo con detenimiento. Por lo general, damos los consejos en función de lo que nos ha servido a nosotros mismos, bajo nuestras creencias y nuestras circunstancias. Y eso, podría ser que no le sirva a la otra persona, porque sus circunstancias pueden ser diferentes.

Por esta razón, antes de dar un consejo, tendrás que ser capaz de ponerte en sus zapatos, si no es así, tu consejo podría no servirle de nada.

Protege tu equilibrio emocional

De la misma manera en que deberás respetar lo que esa persona quiera aceptar o no, tú también tendrás que decidir hasta dónde quieres llegar. Por mucho que quieras ayudarla, no olvides que su bienestar es responsabilidad suya y no tuya.

Con lo que, no debes permitir que por querer ayudar a alguien quien no quiere ayuda, termines tú con un malestar que no te corresponde.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.