Qué son las autolesiones

autolesiones en adolescentes

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Es un tema del que no se escucha hablar con demasiada frecuencia. Pero qué según algunos estudios, entre el 24 y 29 por ciento de los adolescentes en nuestro país lo hacen.

Con este porcentaje de conductas autolesivas, y teniendo en cuenta las consecuencias negativas que tienen para los chicos y chicas que lo hacen, tal vez tendríamos que prestarle mucha más atención al estado emocional de nuestros jóvenes. Y es que no resulta muy fácil de entender que haya niños que se hacen cortes en la piel, y después hagan lo posible para que no se vea. 

Las autolesiones no suicidas (que es como las llaman los especialistas) son cualquier comportamiento en el que una persona se hace daño a sí misma, de manera intencionada y autodirigida. Se les ha dado también el nombre de Síndrome de cutting: debido a que lo más frecuente es hacerse cortes en la piel, por lo general en los brazos, piernas y torso. 

Normalmente, la persona que realiza esta conducta la hace porque no tiene herramientas para enfrentarse a una situación que le resulta complicada, de una manera más sana y menos dañina.  Por tanto es una forma poco adaptativa de enfrentarse al dolor emocional.  

Estas personas suelen tener pensamientos que no soportan, sentimientos que tampoco soportan, y muy bajo control de sus emociones. Por tanto se autolesionan, que es algo que sí que pueden controlar. Esa lesión produce una calma o alivio, pero ese alivio es momentáneo. Después puede aparecer la culpa o la vergüenza, por lo que vuelve a aparecer el malestar, a veces más intenso que antes. 

Son conductas claramente autolesivas, que tienen la intención de hacerse un daño;  pero que como te decía, no conllevan la intención de llevar a cabo un suicidio. Sin embargo sí que conllevan un riesgo para la salud. 

Desde luego, no es nada fácil comprender los motivos que pueda tener un adolescente para autolesionarse. Sin embargo y como te decía, es una respuesta a la desesperada ante una situación que que no pueden gestionar o no saben cómo, o a una mala regulación de sus emociones. Y el infringirse un daño, les ayuda a liberar la ansiedad.

La autolesión produce dolor, claro está…y este dolor físico produce un alivio en el dolor emocional que la persona pueda estar sintiendo. Este alivio es sólo temporal, ya que la causa de ese dolor es emocional y no se resuelve con la lesión. 

¿Cuáles son las formas de autolesión más frecuentes? 

Hay algunas formas de autolesionarse que son las más habituales, y son las siguientes: 

  • Cortes en diferentes partes del cuerpo. Como ya te decía es una forma de autolesión muy habitual. 
  • Quemaduras en la piel .
  • Darse golpes. 
  • Pincharse con objetos punzantes.
  • Arrancarse el pelo. 
  • No permitir que se curen algunas heridas. 
  • En ocasiones también se da ingesta de gran cantidad de pastillas, o de productos tóxicos y hasta venenosos. 

Según algunas estadísticas, las chicas se autolesionan más frecuentemente haciéndose cortes, mientras que los chicos optan más por las quemaduras. 

Estas conductas de autolesión pueden llegar a ser adictivas, y como en toda adicción, serán difíciles de abandonar. 

¿Cuáles son las características de los adolescentes que se autolesionan? 

Hay una serie de características personales que pueden aumentar el riesgo de autolesión en los adolescentes, y que sería conveniente tener en cuenta. Estas son algunas de ellas:

  • El haber tenido ya algún otro episodio de autolesiones anteriormente, hace más probable que éstas se repitan. 
  • Tener una baja autoestima. Tener un concepto muy pobre de sí mismo, además de sentir rechazo hacia sí mismo por ciertos rasgos de su aspecto físico. 
  • Haber vivido experiencias violentas o agresiones. 
  • Tener pocas habilidades de afrontamiento ante algunas situaciones, además de tener dificultades a la hora de resolver problemas. 
  • Tener una actitud o comportamientos muy impulsivos. 
  • El padecimiento de alguna enfermedad o una incapacidad física. 

¿Qué motivos pueden llevar a un adolescente a autolesionarse? 

Los anteriores son rasgos de la personalidad que pueden aumentar la probabilidad de autolesiones en un adolescente. Pero hay otros factores del entorno o de la situación que estén viviendo, y que pueden hacer que se produzca la autolesión.

Evidentemente estos motivos pueden ser muy variados, pero hay algunos que son los más frecuentes: 

  • La existencia de conflictos graves en la familia, o la ruptura de la misma, puede ser un factor que lleve a la autolesión. 
  • Dificultades para relacionarse con sus iguales, pero también con la familia. 
  • Tener problemas en su ámbito académico, ya sea escuela o universidad. 
  • Sentirse intimidado, por ejemplo si vive una situación de bullying
  • Sufrir un desengaño amoroso. 
  • El haber sufrido algún trauma, un abuso o agresión. 
  • Conocer a una persona que practique la autolesión, puede llevar a que se imite esa conducta. 
  • En algunas ocasiones se produce para liberar emociones intensas de rabia o de tristeza, sentimientos de culpa, abandono, estrés o desesperación.
  • Para castigarse por algo que creen que han hecho mal, y exteriorizar el odio que siente hacia sí mismo
  • Para distraerse o sentir alivio de algunos pensamientos que se tienen. 

Los adolescentes que se autolesionan suelen tener: 

  • Dificultades para expresar sus sentimientos, para expresar qué les está ocurriendo a nivel emocional y qué es lo que les hace sufrir. Es decir: tienen problemas para contar qué es lo que les preocupa acerca de su vida, de sus relaciones con amigos o con sus padres, o de cualquier otra cosa. 
  • Pocas habilidades para resolver conflictos, o bien tener conflictos graves o muy complicados de resolver y no disponer de alguien que le guíe en su resolución. 
  • La conducta de autolesión (ya sea en adolescentes o en adultos) es algo que se hace en secreto. Para la persona que la practica, resulta vergonzoso que los demás sepan que se hace tanto daño por propia voluntad.

Autolesiones y enfermedad mental 

En algunos casos de autolesión, éstas están asociadas a algunos trastornos mentales u otros problemas como son: 

¿Qué hacer si descubres autolesiones en tu hijo? 

Como te decía antes, la persona que realiza estas conductas suele hacerlo y mantenerlo en secreto, por lo que no es tan fácil de detectar. Sin embargo, debes estar muy pendiente:

  • Si ves que se ha aislado demasiado, si le ves triste y desmotivado ante cosas que le gustaban
  • Si ves cambios de humor bruscos o agresividad, si expresa sentimientos de culpa o inutilidad
  • Pero sobre todo si ves cortes, moratones o golpes que no estén justificados. El hecho de que use ropa que le cubra piernas y brazos, en todo momento (incluso cuando hace mucho calor) es algo que puede darte una buena pista de que puede haber autolesiones. 

Si lo descubres, procura mantener la calma y no reaccionar alarmándote o enfadándote. Claro que, si ves que corre peligro por esas autolesiones, tendrás por supuesto que acudir a un médico. 

Además de esto sería bueno que dedicaras tiempo a hablar con tu hijo. Pero no a hablar tú, sino a escucharle; dando muestras de que realmente le estás escuchando y de que te preocupa lo que le ocurre:

  • Ten en cuenta que quizás no esté preparado para contarte todo, así que no le presiones y deja que hable lo que quiera y a su ritmo. 
  • Eso sí, puedes  preguntarle cómo se siente y qué podrías hacer tú para ayudarle. 
  • Transmítele tu apoyo y no hagas juicios, aunque te cueste entender ese comportamiento. 
  • Si te cuenta cuál es su preocupación, recuerda que la mejor manera de actuar es ayudándole en esa preocupación o con el problema que tenga; y nunca ordenándole que deje de lesionarse. 
  • Ofrécele buscar ayuda profesional, con la actitud positiva de que todo se puede solucionar. Pero no le obligues, deja que tome la decisión por sí mismo.

¿Qué hacer si eres tú quien se autolesiona? 

Puede que no seas un padre que descubre que su hijo se autolesiona. Tal vez eres tú quien lo hace…y si es el caso, tengo para ti algunas propuestas: 

  • Aunque creas que lo que te pasa, lo que te preocupa, o lo que no sabes cómo resolver es algo que no tiene forma de arreglarse; es muy probable que estés equivocado y que sí que se pueda solucionar. 
  • Quizás podrías probar a contárselo a alguien de tu confianza, a alguien que consideres que puede ayudarte. Porque es muy posible que sí que pueda ayudarte. Cuéntale qué te preocupa, qué es lo que piensas y qué sientes. Hablarlo te aliviará mucho, te servirá para verlo de otra forma y probablemente, para encontrar la ayuda que puedas necesitar. 
  • Por otra parte: cuando tengas el impulso de hacerte algún daño, podrías probar a distraerte con algo que no te permita hacerlo. Por ejemplo: puedes escribir lo que te preocupa o lo que te produce angustia. Es como una forma de sacarlo de tu cabeza y dejarlo en un papel…y después, rompe el papel. También podrías darle golpes a algo con lo que no te hagas daño, una almohada o un cojín, por ejemplo.
  • Sal a dar un paseo, llama a un amigo, haz algo que te guste mucho, o proponte esperar unos minutos mientras respiras hondo y dejas que pase ese impulso. 

Todo esto puede ser de utilidad, sin embargo, lo más importante es que lo hables con alguien que pueda ayudarte con todo eso que te pasa.

Rosa Armas

Psicóloga colegiada T-1670 

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