En muchas casas de familia, es frecuente oír de boca de una mujer por lo general, algo así como, “Todo lo tengo que hacer yo, si no lo hago yo aquí nadie hace nada”. Claro que, también es muy frecuente que cuando alguien intenta hacer algo, esa misma persona diga, “quita quita, ya lo hago yo”.

cómo aprender a delegar tareas

Hay muchas personas que, a pesar de que se quejan por tener mucho que hacer, son incapaces de delegar ninguna tarea en los demás. Este exceso de responsabilidades hace que una persona se sobrecargue de cosas que hacer, y por tanto de malestar; cuando alguna de ellas las podría hacer otra persona.

Por tanto, delegar consiste en permitirle a otra persona que se haga responsable de una tarea en nuestro lugar. Y eso nos quitaría algo de trabajo.

La habilidad para delegar en otras personas algunas tareas, no es una característica de personalidad. No es algo innato, con lo cual, se puede aprender. Tiene la ventaja de que nos puede ahorrar trabajo y tiempo; pero además de eso, se consigue que otras personas se responsabilicen, se sientan parte de un equipo que colabora, y se mejora la relación con ellas.

Por qué hay personas que no pueden delegar tareas.

Como para casi todas las cosas, no hay un único motivo para ello. Pero sí que hay algunos que son los más frecuentes, y son estos.

La necesidad de controlar

El más frecuente de todos los motivos es la sensación de pérdida de control. Cuando algo de lo que te sueles encargar tú, se lo dejas hacer a otra persona, sientes que ya no tienes el control sobre esa situación y esa tarea. Las personas que son perfeccionistas, prefieren hacerlo ellas a pesar de que estén muy cansadas, que dejar que otra persona lo haga. No soportan la sensación de haber perdido el control.

El exceso de responsabilidad

Otro de los motivos que impiden a una persona delegar tareas es el exceso de responsabilidad que han asumido. Sienten que son ellas las únicas responsables de una serie de tareas, con lo que, no dejan que otra persona asuma esa responsabilidad, que consideran suya exclusivamente .

La inflexibilidad

Y otro motivo habitual se da en las personas que son rígidas e inflexibles, es decir: en aquellas personas que consideran que si algo no se hace de la misma manera en que lo hacen ellas, no quedarán tan bien hechas. Les cuesta asumir, que otra persona puede tener una manera diferente de hacer las cosas, que es tan válida como la suya.

¿Te sientes identificado con alguno de estos motivos?

Cuáles son los beneficios de aprender a delegar.

Como te habrás imaginado, aprender a delegar algunas tareas, puede tener algunos beneficios para ti. Como son los siguientes.

Evitar el cansancio

Delegar tareas te servirá para poder descansar un poco más por supuesto. Pero no sólo desde el punto de vista físico, emocionalmente también. Si te sientes sobrepasado de trabajo y hasta estresado, la mejor opción siempre será delegar en otros lo que puedas.

Mejorar el trabajo en equipo y la eficiencia

Delegar supone que el trabajo se hará en equipo, el equipo de la familia por ejemplo, y eso termina por mejorar la relación entre todos ellos, ese es otro de los beneficios. Además, da la posibilidad de hacer mayor cantidad de cosas, con menos esfuerzo por parte de cada uno, y posiblemente, en menos tiempo.

Mejorar tu salud

Las personas que nunca delegan alguna de las tareas, las que no se desprenden de ninguna responsabilidad, terminan sintiendo un gran agotamiento físico. Cuando las responsabilidades de las que se hacen cargo son excesivas, llegan a presentar los síntomas típicos del estrés crónico, problemas de sueño, fatiga, dolores de cabeza, etc.

A nivel psicológico, pueden darse otros síntomas como son la ansiedad, la tristeza e incluso la depresión, o la sensación de frustración.

¿Cómo puedes aprender a delegar tareas?

¿Te sientes identificado con lo anterior y quisieras poder delegar pero te cuesta mucho? Ten en cuenta que esto puedes hacerlo tanto en casa con la familia, como en el trabajo si tienes empleados a tu cargo. Da igual el contexto, porque estas situaciones se pueden dar en los dos ámbitos.

Delegar correctamente

Para dejar que otra persona se encargue de alguna tarea, es mejor que antes pienses en cuál de esas personas está mejor preparada para llevarla a cabo.

Si quieres que alguien de la casa se encargue de hacer la compra, o de preparar algo para cenar, por ejemplo, tendrás que encargarlo a la que creas que lo hará mejor. Porque, si no sabe hacerla y finalmente lo hace mal, encima tendrás tú que corregirlo, así que no te habrás ahorrado ningún trabajo.

Respeta a los responsables

Además, no olvides que esa persona no tiene por qué hacer las cosas de la misma manera en que las haces tú. Puede hacerlas de otra forma y hacerlas igual de bien. Así que, relájate, y deja que la otra persona lo haga como prefiera.

Delega a tiempo

Por otra parte, no repartas las tareas cuando ya estás sobrepasado y con mucha ansiedad. Mejor te acostumbras a hacerlo antes y con tiempo. Con tiempo por dos razones, la primera es porque así, podrás evitarte sentir agobio. La segunda, porque de esa manera, la otra persona también podrá organizarse mejor.

Imagina, por ejemplo, que quieres que tu pareja pase por el súper y compre algunas cosas cuando salga de su trabajo. Si se lo dices por la mañana, tú ya te quitarás esa tarea de la cabeza, porque la has delegado, y tu pareja, podrá organizar mejor el recorrido que hará al salir del trabajo.

Aprende a pedir las cosas

Aunque las tareas de una casa, por ejemplo, son responsabilidad de todos, recuerda que a la hora de delegar en alguien, siempre sentará peor dar una orden, que decir algo así cómo “te importa ir haciendo… mientras yo….”, por ejemplo, esto siempre funciona mejor que dar una orden de forma tajante, porque lo estarás planteando como una colaboración.

Tampoco estaría de más dar las gracias por esa colaboración, de esta forma, estarás reforzando una conducta que quieres que se mantenga.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.