Qué es el apego emocional

apego emocional

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El apego emocional es una parte muy importante de las relaciones personales. Es un vínculo que influye mucho en nuestra manera de relacionarnos con los demás, y también en nuestro bienestar o malestar dentro de esas relaciones.

Sin embargo, y por lo general, se suele hablar del apego como un vínculo que produce principalmente malestar y hasta sufrimiento en la persona que lo tiene. Esto puede ser verdad en algunos casos y circunstancias, pero no siempre tiene por qué ser así. 

Por esa razón, porque hay ciertas ideas erróneas acerca del apego, quiero hablarte en esta ocasión, de qué es el apego emocional; de cuáles son sus beneficios, pero también de cuál es su parte menos beneficiosa.

¿Qué es el apego emocional? 

El apego es el vínculo afectivo más primario y básico, que además es necesario que tengamos para nuestra supervivencia. No puedes elegir tener apego o no tenerlo, lo tienes y punto.

Por lo tanto, el apego es el vínculo afectivo profundo y duradero que se establece entre una persona y otra.

El apego funciona ya desde nuestros primeros años de vida, y con las primeras personas con las que nos relacionamos…personas con las que nos sentimos seguros y protegidos, por lo general los padres o cuidadores. Pero el apego emocional se da en todos los ámbitos: con la familia, con la pareja o con los amigos. 

Este vínculo, cuando es un apego saludable, nos proporciona sentimientos de confianza, seguridad y apoyo, que es necesario para el desarrollo emocional saludable de una persona. Sin embargo, sentir un apego inseguro, no resulta tan beneficioso para nuestro bienestar emocional.

El tipo de apego que tenemos afectará directamente a la manera en que nos relacionamos con los demás. Cuando es un apego sano, se manifiesta con sentimientos o comportamientos como el afecto, la confianza, la proximidad o la búsqueda de apoyo.

¿Cuáles son los problemas de tener un exceso de apego emocional? 

Siempre se dice que los extremos no son demasiado buenos. Por eso, se puede tener un apego sano y que te proporcione seguridad y satisfacción en tu relación con otras personas. Pero el apego también puede aportarte malestar y sufrimiento. 

Te cuento cuáles son los inconvenientes de tener un exceso de apego emocional, o lo que es lo mismo, un apego poco sano. 

La dependencia emocional 

Cuando el apego es excesivo, puede aparecer la dependencia emocional. En este caso, la persona que tiene la dependencia verá afectada su libertad y su independencia, pero también su autoestima

Esto ocurre porque esa persona siente la necesidad de tener la aprobación y la presencia constante de la persona de la que es dependiente. 

Inseguridad y ansiedad 

La persona con dependencia siente mucha inseguridad. Tiene miedo al abandono de esa otra persona, necesita estar permanentemente en su compañía, lo pasa muy mal si no está con ella… En definitiva, está constantemente en estado de alerta, y claro, con altos niveles de ansiedad.

Control y posesión 

Debido al miedo que tiene la persona dependiente a que la otra la abandone, surge la necesidad y casi la obsesión de controlar en todo momento a esa otra persona. Por supuesto, esto supone un gran problema para las dos partes y para el buen funcionamiento de esa relación.

Baja autoestima 

La dependencia emocional termina por afectar y mucho a la autoestima de la persona que la tiene. Y es que se dedicará casi exclusivamente a complacer a la otra persona, y las necesidades de la otra persona, olvidándose por completo de ella misma.

Por todo esto, lo ideal sería mantener un equilibrio que sea saludable entre el afecto que se tiene a una persona, en cualquier tipo de relación, y la independencia  personal. Es decir: se puede tener un vínculo afectivo sano, que proporcione confianza, seguridad y satisfacción, sin tener que perder la independencia.

¿Cuáles son los tipos de apego emocional que existen? 

El tipo de apego que tengamos, lo desarrollamos desde la infancia e influye en la forma en que nos relacionamos con los demás en la edad adulta. En función de sus características, y por tanto de lo saludables o no saludables que sean, se han descrito cuatro tipos de apego:

El apego seguro 

Como te imaginarás, el apego seguro es el más sano de todos. Consiste en ser capaz de mantener cercanía y un vínculo afectivo con una persona, a la vez que se mantiene la autonomía personal.

Las personas que tienen apego seguro pueden mantener relaciones con un vínculo afectivo profundo y estable. Pero también mantienen su independencia individual. Además, suelen tener buena autoestima.  

El apego evitativo 

Este apego dificulta poder tener una relación estable con otras personas, ya que, la persona que lo tiene desarrolla miedo a la intimidad y al compromiso.

La persona invierte poco esfuerzo en sus relaciones, tanto sociales como de pareja, y no es dada a compartir sentimientos con  otras personas.

El apego ansioso-ambivalente  

En el apego ansioso, la persona sentirá miedo a ser abandonada y a ser rechazada, o lo que es lo mismo,a no ser querida.  Además de sentir la necesidad de aprobación por parte de la o las otras personas.

El apego desorganizado 

En este tipo de apego, hay una combinación de ciertos comportamientos que indican seguridad, con otros que son inseguros. Suele crear mucha confusión en las relaciones de la persona que lo vive.

¿Cómo puedes tener un apego seguro? 

Como ya has visto, hay un tipo de apego que es el más sano y el que te puede proporcionar más satisfacción y seguridad en tus relaciones personales. Algunas de las cosas que puedes hacer para tener este tipo de apego son estas: 

Mantén tu independencia 

Sentir afecto, cariño o amor por alguien no debe interferir en el concepto que tienes de ti ni en tu autoestima. desarrolla y mantén tus intereses, aficiones y amistades fuera de esa relación. Es decir, mantén tu independencia.

Establece tus propios límites 

Poner tus límites cuando lo crees necesario y decir “no”, cuando algo no te va bien, es también una buena forma de tener un apego seguro. Complacer en todo a la otra persona no es buena idea para sentirte bien contigo.

Nunca te olvides de ti mismo/a 

Cuídate, a nivel físico y emocional. Trátate bien y con respeto, o mejor con cariño. Es decir, no antepongas los intereses de los demás a los tuyos. De esta manera, podrás tener relaciones personales sanas, a la vez que te respetas y te quieres también a ti mismo/a. 

Rosa Armas

Psicóloga colegiada T-1670

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