Trastornos de ansiedad comunes en los niños

ansiedad en los niños

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La ansiedad, no es exclusiva de los adultos, los niños también la sienten, y desde muy pequeños. A medida que van creciendo, van aumentando las situaciones en las que el niño siente miedo; y por tanto, ansiedad. Y eso es lo normal, puesto que se van haciendo cada vez más conscientes de los posibles peligros con los que se pueden encontrar.

Pero también ocurre que, a medida que crecen, desaparecen otros miedos que antes tenían; se dan cuenta de que los fantasmas y los monstruos no existen, por ejemplo.

Esto es lo normal. Sin embargo, hay niños que pueden sentir una ansiedad muy intensa; llegando a convertirse en un trastorno de ansiedad. La diferencia está en que los miedos normales de su crecimiento, desaparecen unos meses después de que se hayan iniciado. En el caso de que persistan, es necesario enseñarles a identificar la ansiedad; y darles herramientas para que puedan gestionarla.

Los síntomas físicos que pueden manifestarse en los niños con ansiedad son dolores de cabeza y de estómago, manos frías, palpitaciones e insomnio.

Hay tres tipos de trastornos de ansiedad que son muy comunes en los niños:

  • Trastorno de ansiedad por separación: los niños con este trastorno, sienten mucha angustia cuando tienen que separarse de sus padres. Su sensación es de auténtico pánico, lloran y se aferran a ellos. Además, manifiestan el miedo a que pueda ocurrirle algo malo a sus padres, de que no vayan a volver a casa. Suele darles miedo tener que dormir solos, o ir a la escuela. Manifiestan algún dolor o malestar cuando saben que se acerca la hora de separarse de sus padres.
  • Fobia social: en este caso, el niño tiene problemas para hacer nuevas amistades; evita participar en clase porque le genera ansiedad hablar en público. Le preocupa hacer o decir algo que pueda ser motivo de burla y/o de crítica. Le da miedo enfrentarse a cualquier tipo de situación social.
  • Trastorno de ansiedad generalizada: aquí, el niño se preocupa por todo tipo de cosas; incluso por las que no tiene sentido que un niño se preocupe. Lo que ocurre en el mundo, la salud, problemas familiares, etc. Suelen sentir irritabilidad y tener problemas de sueño; así como tensión muscular debido a su preocupación.

No evitar las situaciones que causan miedo

Si eres padre o madre de un niño con ansiedad, lo más probable es que hagas lo posible por evitarle las situaciones en las que pasa miedo.

Pero, si haces esto, sólo conseguirás reforzar ese miedo y por tanto, que aumente. Lo mejor es que le ayudes a enfrentarse a  ese miedo particular. Es decir; ayudarle a que se exponga a las situaciones que le dan miedo. De esta manera el niño podrá comprobar que la amenaza que él percibe no es realmente peligrosa.

La importancia de la respiración

A la hora de enfrentarse con esas situaciones que le dan miedo, es importante enseñarle a respirar despacio. Siempre que aparece la ansiedad, la respiración se acelera. Enseñarle a respirar con más tranquilidad reduce, y mucho, los síntomas de ansiedad.

Por otra parte, el niño puede aprender a identificar los pensamientos negativos que le asaltan; y como si fuera un juego, se le puede enseñar a cambiarlos por otros que sean más racionales, y que le generen bienestar. Además de esto, ayudarle a que se imagine escenas que le transmitan tranquilidad. Esto le ayudará a suavizar los síntomas, y a tener una mejor capacidad de afrontamiento.

En el caso de que con estos consejos, su ansiedad no remita, siempre será aconsejable hablar con un profesional; quien pueda aportarle al niño alguna otra herramienta.

Rosa Armas

Psicóloga colegiada T-1670 

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