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La anorexia nerviosa es un trastorno de la alimentación; que se caracteriza por dejar  de ingerir alimentos de manera voluntaria, con el claro objetivo de perder peso.

La palabra anorexia, literalmente significa «pérdida de apetito». La anorexia puede ser un síntoma concreto de algún trastorno. Sin embargo, en el trastorno de la anorexia nerviosa, no se da falta de apetito en principio; como he dicho, el dejar de comer es voluntario. Con el paso del tiempo, parece ser que sí que desaparece la sensación de hambre.

Características de las personas con Anorexia Nerviosa

La persona que sufre de anorexia, con el fin de alcanzar su objetivo de perder peso, no sólo recurre  a dejar de comer. También realiza ejercicio físico de manera exagerada; del que no parece cansarse nunca. Utiliza laxantes y diuréticos, recurre al vómito cuando ha comido algo, etc. El resultado llega a ser una drástica bajada del peso corporal.

Las personas anoréxicas suelen tener una gran habilidad para mentir y simular que sí que han comido; ya que son conscientes de que lo que hacen no es normal.  En consecuencia, la familia y el entorno tardan mucho tiempo en darse cuenta.

  • Los anoréxicos pueden, por ejemplo, dejar la comida en la servilleta mientras simulan limpiarse la boca; o tirar parte de ella a la basura en el instante en que nadie les ve.
  • La principal conducta en la anorexia es, sin duda, la gran restricción que se autoimpone la persona a la hora de comer. Pero, su miedo real y lo que le lleva a esa conducta, es el miedo a la gordura y el intenso deseo de adelgazar.
  • El noventa por ciento de los casos de anorexia, se da en mujeres jóvenes; pero puede darse tanto en hombres como en mujeres y a cualquier edad, incluso en niños.
  • Debemos tener en cuenta que la persona que está sufriendo de anorexia es perfectamente consciente de que lo que está haciendo. Es decir; su comportamiento con relación a la comida no es normal. Y por eso, hace lo posible para que nadie se entere.
  • Es muy importante entonces que el entorno familiar esté muy pendiente de los cambios que se produzcan en esa persona; o lo que es lo mismo, que esté pendiente a las señales que pueden indicar una anorexia.
  • Los signos a los que debemos estar pendientes y que indican una anorexia, pueden ser tanto físicos como psicológicos. Y como indicador para la familia, suelen ser comportamientos extraños; o que no solían darse en la persona con anterioridad.

Síntomas psicológicos de la anorexia

Vamos a comenzar por los síntomas psicológicos que pueden ser perfectamente observables.

  • Existe en la anorexia una distorsión en la percepción de la imagen corporal. Por lo tanto, no es muy difícil oír decir a esa persona en alguna ocasión que está gorda; o que tiene que ponerse a dieta. A pesar de su delgadez, que en el peor de los casos, puede ser extrema.
  • Se produce un cambio en el carácter. Por una parte, se vuelven más irritables y se enfadan por la mínima cosa que se les diga. Por la otra, se les nota retraídos o esquivos; sobre todo con acontecimientos sociales o familiares que tengan alguna relación con la comida.
  • Son personas perfeccionistas. Intentan alcanzar la perfección a través de su propio cuerpo. Pero dada la distorsión en su percepción, nunca lo alcanzan. Por esto les ataca la frustración; que les llevará a la tristeza, e incluso a desarrollar una depresión.

Síntomas físicos y comportamientos asociados a la anorexia

Entre los signos físicos, hay muchos que pueden hacer saltar la alarma. Aparecen muchos comportamientos que hace y que antes no hacía; que si el entorno familiar está pendiente, no resultan tan difíciles de detectar.

  • La pérdida de peso se hará bastante evidente. Lo que ocurre es que, cuando esa bajada de peso sea ya observable por todos, la persona con anorexia llevará ya algún tiempo sin comer, o comiendo muy poco. Así que es necesario estar pendiente a otros signos, que se verán mucho antes.
  • La persona con anorexia empezará a hacer ejercicio físico de una manera exagerada. Su actividad física de repente se vuelve imparable, mucho más de lo que había sido hasta ahora.
  • Aunque es cierto que esto puede costar detectarlo, porque es muy probable que lo esconda, comenzará a utilizar diuréticos y laxantes. Una pista a la que podemos prestar atención, es que aumente la frecuencia en que acude al baño.
  • La anorexia, puesto que es una obsesión por la pérdida de peso, hace que la persona se suba a una báscula varias veces al día. Es decir, hay una obsesión por el control del peso.
  • Suelen esconderse para comer o bien, aprovechan el mínimo despiste de la familia para tirar la comida a la basura; con lo cual y aparentemente han comido más rápido de lo habitual en ellos.
  • Comen de manera extraña, que se puede traducir en que parten la comida en trozos excesivamente pequeños. O se limpian la boca con mucha frecuencia, con lo que podrían estar dejando la comida en la servilleta.
  • Se saben de memoria la cantidad de calorías que tiene cada alimento, y las cuentan para no pasarse en la cantidad a comer. Esto, según su propio criterio, claro.

La anorexia nerviosa es difícil de ocultar. Como ves, son muchas las conductas extrañas que pueden darse y, si bien es cierto que, suelen esconderlo muy bien, hay comportamientos que no son tan fáciles de ocultar. Así que, si ves en alguien cercano alguna de ellas, observa con cuidado; puesto que estamos hablando de algo muy serio.

Causas de la anorexia nerviosa

Entre las posibles causas que puede llevar a una persona a dejar de comer de una manera casi radical, se encuentran las siguientes:

  1. Las personas con anorexia suelen ser personas muy introvertidas. Personas con miedo a ser rechazadas y por tanto personas inseguras.
  2. También suelen ser personas perfeccionistas; o bien personas de las que su entorno se ha burlado repetidamente por su aspecto.
  3. Algunas teorías apuntan a que la familia de las personas anoréxicas, no suelen estimular su autonomía personal sino más bien lo contrario.
  4. Otra posibilidad sería la de personas que no terminan de adaptarse a los cambios que se producen en la edad adolescente; como pueden ser los cambios biológicos, o los cambios de centros escolares a otros de estudios superiores.
  5. Los modelos que se establecen desde muchos medios de comunicación; los cuales relaciones el tener éxito con la delgadez. Esta relación, repetida constantemente de manera explícita o implícita, desde luego puede hacer mella en personas de ciertas edades.

Es posible que ninguno de estos factores de manera aislada sea la causa de una anorexia nerviosa; es probable que se trate de una combinación entre algunos de ellos.

Los trastornos de la alimentación como la anorexia, no suelen remitir por sí solos. Dejarlos sin ningún tratamiento, puede acarrear consecuencias muy graves. De hecho, uno de cada diez casos de anorexia, termina en muerte; bien sea por no comer, por suicidio o por complicaciones médicas severas.

Aunque los estereotipos sociales que se han establecido como los ideales parecen tener un papel importante en este trastorno, son muy variadas las causas que pueden explicar una anorexia. Puede darse tanto en una persona que haya tenido sobrepeso y por ello haya sido objeto de burlas; como en otra que haya sufrido por la separación de sus padres. O en alguien que haya vivido un fracaso escolar.

Tratamiento de la Anorexia Nerviosa

Las consecuencias que puede tener para la salud la anorexia son muy graves, llegando incluso a la muerte. Por tanto, es muy importante que ante cualquier conducta que la familia perciba como extraña, se actúe y se comience con un tratamiento para evitar el peor de los resultados.

Para empezar un tratamiento en el trastorno de la Anorexia Nerviosa, la persona que lo tiene ha de aceptar que efectivamente tiene un problema con sus hábitos alimenticios. Que esos hábitos pueden conllevar un riesgo muy importante para su salud; y que cambiar eso, va a ser positivo para ella. Por su parte la familia, tendría que cambiar su actitud de “vigilar y perseguir” a la persona; por una actitud de colaboración con la paciente y con los profesionales.

Hay dos objetivos principales a conseguir en el tratamiento a una persona con Anorexia Nerviosa: uno de ellos es abordar los trastornos psicológicos que tiene la persona. Pero, más urgente que éste, es el otro de los objetivos: que es recuperar los hábitos alimenticios para que vuelvan a ser lo más normales posible. El paciente debe recuperar peso lo más rápido que sea posible. Este objetivo es el más urgente; porque es lo que puede conllevar más riesgo de muerte.

Tratamiento ambulatorio

Cuando la Anorexia Nerviosa se detecta de manera precoz, y cuando puede existir colaboración por parte de la familia y por parte de la propia paciente, sería suficiente un tratamiento ambulatorio

La familia puede colaborar supervisando las conductas de alimentación de la persona; y al mismo tiempo, dándole su apoyo. Siempre que sea posible, el tratamiento ambulatorio es el más recomendable; ya que afectará menos a la vida familiar. Y es mucho menos traumático que el ingreso en un hospital.

Por tanto, el tratamiento de la anorexia se empieza tratando de recuperar los hábitos de alimentación de la persona. Una vez conseguido esto, se inicia el tratamiento psicológico.

Tratamiento psicológico

Abordar y tratar la parte psicológica no es tan urgente, pero sí que es igual de importante, puesto que la anorexia es una enfermedad psiquiátrica. Con lo cual, el hecho de que se recupere el peso corporal, no quiere decir que la enfermedad se haya terminado de curar.

El tratamiento psicológico de la Anorexia Nerviosa se centra principalmente en la recuperación de la autoestima, la eliminación de la percepción distorsionada que se tiene del propio cuerpo, y la reestructuración de las creencias erróneas que pueda tener la persona. También se deben trabajar las habilidades sociales y de comunicación con su entorno.

Por lo general, se recomienda que el tratamiento de la Anorexia Nerviosa sea realizado por un equipo multidisciplinar: endocrino, psicólogo y psiquiatra. Sobre todo en aquellos casos en los que la desnutrición y la pérdida de peso son muy graves; y donde existe la posibilidad de que la vida de la persona corra peligro.

Cuando también son graves los trastornos psicológicos que se presentan, como una depresión por ejemplo; si la familia no parece dispuesta a colaborar con el tratamiento, o si la propia persona no admite la gravedad de su problema, se hace necesario el ingreso en un hospital.

También se trabaja en resolver problemas familiares y sociales; si los hubiera, como consecuencia de la anorexia, o concurrentes con ella.

Rosa Armas
Colegiada T-1670