Superar la vergüenza.

cómo superar la vergüenza ¿Recuerdas cuántas cosas has dejado de hacer por vergüenza?

¿Cuántas veces quisiste bailar al ritmo de la música que sonaba y te dio vergüenza?

Es cierto que no es nada fácil superar la vergüenza pero, si tienes en cuenta todo lo que no has hecho por ella y el arrepentimiento que viene después, “por qué no dije lo que pensaba”, “por qué no le pregunté su nombre”,…  quizá te animes a dejarla a un lado, después de todo, no tienes nada que perder. Bueno… si, puedes perder la vergüenza.

En realidad, la vergüenza no es más que el miedo a lo que puedan pensar los demás de ti y, eso, por más que quieras, no podrás adivinarlo nunca. Podemos sentir vergüenza de muchas cosas y en muchas situaciones, de cómo nos comportamos, de lo que decimos, de nuestro aspecto físico, de los errores que podamos cometer, e incluso a veces, podemos sentir vergüenza de cómo se comportan otras personas, lo que llamamos vergüenza ajena. Y todo esto, siempre, es por miedo a lo que puedan pensar los demás. Es esa idea de “voy a hacer el ridículo”. El sentido del ridículo… que lo llamamos así exactamente por eso, porque el ridículo no se hace, se siente.

¿Cómo se supera la verguenza?

Como siempre digo, no hay recetas mágicas, toda conducta que quieras incorporar necesitas entrenarla. La vergüenza se instala en nosotros desde pequeños por estrictas normas sociales que nos han impuesto, así que, no será fácil. La clave aquí está en, hacer las cosas que a ti te parecen adecuadas y no las que crees que le parecen adecuadas a los demás, o lo que es lo mismo, no dejes de hacer lo que quieres sólo porque creas que a los demás no les parecerá adecuado. Respetando siempre a los que te rodean, compórtate como creas oportuno, di lo que quieras decir, viste como más te guste,… hazlo y verás que no ocurre nada, al fin y al cabo, lo que piensen otros de ti es problema suyo y no tuyo.

Rosa Armas. Colegiada T-1670

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