“Quiero divorciarme pero no quiero hacerle daño”. Es posible que alguna amiga o algún amigo te haya dicho esto alguna vez. O puede que lo hayas oído en alguna conversación sin que fuera a ti directamente. Pero, quizás eres tu misma o tu mismo quien lo ha dicho más de una vez.

“Quiero divorciarme pero me da mucha pena”, “quiero separarme pero me siento culpable”, o “quisiera divorciarme, no lo hago por los niños”. Todas estas expresiones, tan frecuentes, no son más que excusas que podemos ponernos ante la idea de un divorcio. Excusas para no enfrentarnos a la situación real que estamos viviendo y ponerle solución; para no romper con una relación que ya no queremos tener. Cosa que ciertamente no nos resulta tan fácil de hacer.

Efectivamente no es nada fácil tomar esta decisión. Antes de hacerlo, es necesario estar totalmente seguro de que es eso lo que se quiere hacer. Es cierto que algunas parejas con muchos problemas, se acostumbran a vivir en el conflicto constante; pensando que es sólo una crisis más. Y ni siquiera se plantean separarse. Sin embargo, hay algunos indicadores que nos aconsejarán lo contrario.

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¿Qué debemos valorar antes de tomar la decisión de divorciarnos?

Algunos aspectos que debemos valorar antes de tomar una decisión son los siguientes:

Lo primero de todo, es hacer un ejercicio de sinceridad con nosotros mismos. El ejercicio consiste en reconocer y aceptar cuáles son nuestros sentimientos hacia la otra persona.

¿Sigue siendo amor, o es sólo cariño? Desde luego que, los años compartidos, los buenos momentos, los recuerdos y los hijos en común, han tenido que dejar cariño. Pero, lo interesante es saber si sigue habiendo amor. Y si no lo hay, tú lo sabes. No hace falta que nadie te lo diga; lo sabes muy bien.

Si no hay ya amor, es motivo suficiente para separarse. Pero, hay otros factores. Cuando hay problemas en una pareja, lo adecuado es buscar las soluciones y buscarlas entre los dos. Si ya las has buscado, las has llevado a cabo y la situación no ha cambiado en nada, es otro indicador de que esa relación es mejor que termine.

¿Hay discusiones o faltas de respeto en la relación?

Si llega un momento en que, lo que predomina en la relación son discusiones; que terminan la mayoría de las veces en faltas de respeto, tienes otro motivo para ir planteándote la posibilidad de un divorcio.

Pero no sólo las discusiones y las faltas de respeto son un motivo. El exceso de rutina, el aburrimiento cuando estás con esa persona o la indiferencia, también lo son.

Por supuesto, no hace falta decirlo; si en la pareja existe maltrato, ya sea físico o psicológico, la decisión de separarse de esa persona, tendría que ser inmediata. Recuerda que, el exceso de control, los celos y los sentimientos de posesión hacia la otra persona, también forman parte del maltrato. Si no se hace y se deja pasar el tiempo, termina siendo devastador para todos los miembros de la familia.

Todo estos son signos de que una relación de pareja no va nada bien; y que es mejor romperla. En realidad es hablar por hablar; porque cuando alguien se plantea separarse, ya ha valorado todo esto. Y tiene claro que debe hacerlo, otra cosa es que se decida a dar el paso.

“No quiero hacerle daño”

Pero… volvamos al principio, que es de lo que trata este artículo. Volvamos a ese, “no quiero hacerle daño” y al “me siento culpable”.

Dos expresiones en las que realmente se está diciendo lo mismo; porque, cuando supones que alguien va a sufrir por una decisión tuya, se supone que ese alguien es víctima de esa decisión. Y cuando hay una víctima, inmediatamente aparece un verdugo; o lo que es lo mismo, un culpable.

Por lo tanto, es bastante normal el sentimiento de culpa. Sin embargo, si estás en esa situación, quiero recordarte algo. Tú siempre serás responsable de tus decisiones y de tus actos; pero no eres en absoluto responsable de lo que sientan otras personas acerca de tus decisiones.

De solucionar esa parte, se tendrán que encargar esas otras personas. Tú sólo debes ser honesto/a contigo mismo/a, y hacer lo que consideres mejor para ti.

¿Qué pasa si decides no hacerlo, por lástima o por culpa?

Pues para empezar, estarás pensando antes en lo que quiere la otra persona; o en lo que tú crees que quiere la otra persona, antes que en lo que realmente quieres tú. Y esto significa que la autoestima no está demasiado bien.

Pasa también que te estás faltando al respeto a ti mismo/a; cuando no te escuchas y haces caso omiso de tus deseos y de lo que necesitas para ser feliz.

Ocurre que, no sólo serás infeliz tú; sino que además harás infeliz a la otra persona. Porque, aunque puede que esa persona no conozca cuál es tu deseo, el deseo lo tienes; y no podrás darle lo que necesita para que sea feliz.

Además, pasa también que te negarás la posibilidad de encontrar la felicidad en otra parte. Y al mismo tiempo, se la negarás de igual manera a la otra persona.

Como te dije antes, todos sabemos que, llegar a tomar esa decisión no es nada fácil. Pero, valorando todo lo anterior, puede que el precio que tengas que pagar, para evitar la culpa y la pena, sea demasiado caro.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

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Quiero divorciarme, pero no quiero hacerle daño
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