Aunque el término de agorafobia significa de manera literal “miedo a los espacios abiertos”; en psicología se define la agorafobia como “la ansiedad, y por tanto el miedo que se produce al encontrarse en lugares o situaciones en los que la huida pueda ser difícil o en los que pueda no tener ayuda disponible en caso de tener un ataque de pánico inesperado”.

La agorafobia está clasificada dentro de los trastornos de ansiedad, y es cada vez más frecuente.

Características de las personas con agorafobia

La sintomatología de la agorafobia tiene varios componentes. Quienes la sufren evitan muchas de las situaciones cotidianas que sabe que le van a generar mucha ansiedad. Las situaciones que evitan pueden ser estar solos en casa, esperar turno en una cola; o estar en sitios donde hay mucha gente, como puede ser un centro comercial.  También les causa miedo, en algunos casos, conducir o viajar en transporte público.

Esto le supone un gran problema; ya que a medida que el miedo va ganando terreno, el agorafóbico va limitando su vida y sus actividades diarias. Hay que diferenciar la agorafobia de la fobia a los espacios abiertos. En este último la persona siente miedo a espacios abiertos donde no tenga apoyo y pueda llegar a caerse; con lo que suelen caminar cerca de una pared o de cualquier otro apoyo para evitar una posible caída.

Causas de la agorafobiaCaracterísticas de las personas con Agorafobia

No se conocen las causas exactas de por qué se inicia un trastorno de agorafobia, depende de cada caso concreto.

En la mayoría de los casos la agorafobia se desencadena cuando la persona ha vivido una situación que le ha generado un intenso miedo. A partir de ese episodio, desarrolla el miedo a que vuelva a ocurrirle en cualquier otro momento.

Es decir, las personas con agorafobia desarrollan el miedo a volver a sentir miedo. La agorafobia puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente entre los 25 y 30 años.

Señales de agorafobia

Todo empieza con una sensación física; que la persona con agorafobia interpreta como desagradable y peligrosa. Esa interpretación hace que surja la angustia, y por tanto aumenten las sensaciones corporales; que se hacen más intensas y de nuevo se interpretan como peligrosas. La persona centra toda su atención en esas sensaciones; desencadenándose pensamientos catastrofistas y un ataque de pánico, creyendo que está en peligro.

Es una espiral que va en aumento y que termina con la huída a un sitio que se considera seguro. Por tanto, el síntoma principal de este trastorno es el miedo; que puede manifestarse de diferentes formas: aumento del ritmo cardíaco, sudoración, temblor, problemas para respirar, presión en el pecho, sensación de irrealidad, imposibilidad para estar solo o bien en sitios de los que pueda ser difícil salir, la sensación de que pueda perder el control en público, la dependencia de otras personas, etc.

En los casos más graves, la persona con agorafobia evita absolutamente todas las situaciones que percibe como peligrosas; es decir, cualquier situación que sabe le provocarán unas sensaciones que le generan un intenso malestar.

En casos menos graves, la persona es capaz de hacer ciertas actividades, pero no de cualquier manera, por ejemplo, pueden salir, pero siempre acompañados de una persona que les produzca cierta seguridad, pueden ir a comprar, pero a horas en las que no habrá mucha gente; o bien, pueden estar en sitios donde hay mucha gente, pero situándose siempre cerca de la salida. Estas conductas producen un alivio en ese mismo momento, pero no ayudan en nada a superar el problema.

El miedo al miedo

La persona con agorafobia, se preocupa y se anticipa al miedo y por tanto a la ansiedad; lo cual hace que esté muy pendiente de sus sensaciones corporales, a las que también teme; y que se predisponga a esa ansiedad que, efectivamente termina sintiendo.

El miedo más frecuente en el aspecto físico es el de un ataque al corazón, de hecho, la mayoría de las personas acuden a las urgencias médicas cuando viven un episodio de pánico, en la parte emocional, el miedo es a perder el control o a volverse loco.

Si este trastorno de ansiedad es el que estás sufriendo, debes saber que existe tratamiento para él. La exposición de manera gradual a las situaciones que se temen, es el tratamiento que ha dado mejores resultados. No dejes que el miedo limite tu vida.

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670

 

Qué es la Agorafobia
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