Las Emociones Básicas

Es muy probable que creas que estar alegre es mucho mejor que estar triste o que sentir miedo; pero, aunque es verdad que es más agradable estar alegre, no necesariamente tiene que ser mejor, es más; no es posible estar siempre alegre por más que queramos.

Rabia, alegría, miedo y tristeza, las cuatro emociones básicas, comunes a cualquier edad, tiempo y cultura y que desempeñan un papel fundamental en nuestro desarrollo psíquico. Sentir esas cuatro emociones casi a diario no es algo casual, sino que nos aportan información valiosa para nuestra supervivencia y también para nuestra relación con los demás.

Como te decía, no hay emociones buenas o malas, lo que sí hay son emociones más o menos agradables pero, cada una de ellas tiene una función específica y todas son necesarias dependiendo del momento que vivamos.

Emociones de todos tipos.

Las Emociones BásicasEmpezaré por la que resulta más agradable:

  • La alegría: tiene la función de ayudarnos a crear vínculos con los demás ya que nos incita a compartirla. Nos proporciona bienestar y equilibrio.
  • El miedo: su función es la de advertirnos y protegernos de un posible peligro. Al mismo tiempo, nos permite evaluar nuestra capacidad para enfrentarnos a una situación que percibimos como amenazante. Tiene la particularidad de que, si huimos de él le damos más fuerza. Por supuesto, debemos huir si supone una amenaza que no podemos enfrentar.
  • La tristeza: con esta emoción, toca pensar en algo o alguien que hemos perdido o que añoramos. También nos ayuda a dejar lo que no nos hace bien. Para neutralizar esta emoción no es aconsejable dormir o trabajar en exceso, lo que consigue esto es alargarla durante más tiempo. Lo que sí puede ayudar es, llorar, pensar en posibles soluciones, hablarlo con alguien de confianza, hacer algo de ejercicio o practicar alguna actividad agradable.
  • La rabia: la rabia nos sirve para poner límites, a los demás y a nosotros mismos. Es una manera de quitarnos de encima algo que nos incomoda. Sirve para expresar lo que nos molesta, lo que nos parece injusto o lo que nos hace daño. En muchas ocasiones, la rabia nos ayuda a conseguir lo que queremos, provoca una acción y un cambio, por tanto, no siempre es malo sentir rabia. El problema está en que, llevada al extremo, no sólo no resuelve la situación sino que puede convertirse en un problema añadido.

Rosa Armas. Colegiada T-1670

Nuestras emociones básicas y su función.
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