Hablemos del maltrato en la pareja, un tema duro y doloroso donde los haya. Sobre el que se ha escrito ya mucho; pero sobre el que según mi opinión, es necesario seguir escribiendo.

Es necesario informar y hablar sobre ello de una manera clara y directa, con la intención de concienciar, no tanto al maltratador, cuya conciencia yo por lo menos la pongo en duda. Sino a la persona que está siendo maltratada. Concienciarla de que no debe ni puede, bajo ningún concepto, permitir un “mal trato”.

¿Eres víctima del maltrato?

Cuando iniciamos una relación de pareja, jamás se nos habría pasado por la cabeza que pudiéramos llegar a ser víctimas de maltrato; pero ocurre.

La necesidad de control de algunas personas, o la idea de posesión con respecto a su pareja, hace que esto ocurra, en todas las clases sociales y en todas las edades. Y es algo que, si lo permites desde el principio, cada vez se hace más difícil salir de ello.

Voy a empezar por desgranar el título que le he puesto a este artículo, y se lo he puesto porque algunas veces se oye esa expresión en personas que son maltratadas. “Me maltrata, pero sé que me quiere”, o bien eso de, “me maltrata, pero no puedo vivir sin él”.

Léelo otra vez, o mejor no, mejor te lo pongo yo otra vez; “me maltrata, pero me quiere”. Dime la verdad, ¿has oído alguna vez una frase más incoherente que ésta?

maltrato de pareja

Quien te maltrata no te quiere

Pues no, ya te digo yo que no; si te maltrata, no te quiere, te lo aseguro. Pero es que, además, tú tampoco puedes querer a alguien que te maltrata. Si lo dices, o lo crees, sin duda estamos hablando de otra cosa; pero no de amor. Te puedo asegurar que sí; sí que puedes vivir sin alguien que te maltrate.

¿Pero… por qué alguien es capaz de decir una cosa como esta y creer que es cierta? Pues, esto ocurre cuando una persona ha hecho una interpretación, es decir, una mala interpretación de los mensajes que ha recibido a lo largo de su vida. Y se ha quedado con una idea incorrecta de lo que es el amor; y te pongo ejemplos para que me entiendas.

Por ejemplo, un niño, que recibe maltrato físico. No de una manera puntual como castigo, sino de manera continuada. Y lo que oye seguidamente como explicación es, “lo hago porque te quiero”. Este niño termina por entender que una persona que lo quiere, lo maltratará; puesto que, si mamá o papá, que son los que más deben quererlo lo maltratan…. Esa podría ser una idea errónea de lo que es el amor.

“Es por tu bien o por tu culpa”

Otra explicación podría ser, “lo hago por tu bien”. Una frase más que puede dar a entender, o que puede llevar a asociar el maltrato con el amor.

Pero hay alguna más: “para que hagas las cosas bien”. No me digas que este argumento no lleva a una persona, que está siendo maltratada, a pensar que lo hace todo mal. Que todo es culpa suya y que, “para que haga las cosas bien”, le pegan.

De hecho, esto es bastante frecuente. Las personas que son maltratadas terminan pensando, casi sin excepción, que la culpa de todo la tienen ellas; porque así se les ha repetido mil veces.

Pero, en todo esto no terminan las explicaciones que pueden darle a un niño. Tenemos muchos mensajes por ahí que pueden indicarnos lo mismo. Sin ir más lejos, en nuestro refranero popular; ese refrán que a mí en particular me parece tan horroroso que dice, “quién bien te quiere, te hará llorar”, ¿no te parece otra incoherencia enorme?

Si por casualidad tienes este tipo de ideas, si has codificado el amor de esta manera, sería bueno que lo revisaras, porque hay algo que no encaja.

De niño maltratado a adulto maltratador

Está claro que el maltrato atrae al maltrato. Un niño o niña maltratado podría ser de mayor un maltratador; porque repetirá los patrones de conducta que ha visto desde siempre, y que ha interpretado como una forma de amar. Pero también podría ser un adulto que tolere recibir maltrato, por las ideas erróneas de las que te hablaba antes. Esas creencias que pueden hacer que atraiga a personas que le maltraten.

Pero, no sólo el maltrato que nos viene desde fuera atrae a más malos tratos, también el que nos damos a nosotros mismos lo hace. Por supuesto no me refiero a que nos peguemos a nosotros mismos, me refiero a cosas como hablar mal de nosotros. Como por ejemplo, “soy un desastre”, “todo lo hago mal”, o “soy un inútil”. Eso también es maltrato.

Pero aún hay más cosas dañinas que nos podemos hacer nosotros mismos. No darte el descanso que necesitas cuando tu cuerpo te lo pide, ir a sitios donde no te apetece nada estar por no decir que no, hacer cosas que no quieres hacer por la misma razón, etc. Todas estas cosas son ejemplos de malos tratos que nos damos a nosotros, pero sin duda, el peor trato que podemos darnos, es permitir y aguantar que otra persona nos maltrate. Es el no huir; es no ponernos a salvo cuando estamos viviendo un “mal trato”.

¿Maltrato o mal trato?

Y, si; ya lo he escrito dos veces de esta manera, mal trato. Porque, cuando oímos hablar del maltrato, o de la violencia de género, siempre pensamos en un golpe, o en una paliza… y no, no sólo una paliza es maltrato.

Maltrato también es que te insulten, que te griten continuamente; es también que se burlen de ti o de tus opiniones, que te empujen. También es que dejen de hablarte durante horas estando a tu lado. Maltrato también es que te prohíban vestirte como quieras, o que te prohíban hablar con tus amigos… todo esto y algunas cosas más, también son maltratos.

Y nunca, nunca debes aguantarlo. Y no me refiero a no aguantar el primer golpe, porque antes de él, seguro que ha habido muchas cosas más, que tampoco debes aguantar.

En resumen; lo que quería decirte, por si lo estás viviendo, o por si lo pudieras vivir en el futuro, es que no; que si te quiere no te pega. Que nadie te maltrata porque te quiere, ni tampoco por tu bien. He oído muchas veces en mi consulta, esas expresiones, “me pega, pero yo sé que me quiere”, “sí, me maltrata, pero no puedo vivir sin él”.

Las personas que lo dicen, lo creen sinceramente. Creen que su maltratador las quiere a pesar del trato que les dan. Pero no, ninguna de esas dos cosas son ciertas. ¡No te lo creas!

Y ya puestos, yo voto para que se cambie el refrán por el de “quien bien te quiere, te hará reír”…y tu ¿lo votarías también?.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670

Maltrato de la pareja: “me maltrata, pero me quiere”
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