Los prejuicios en la sociedad actual siguen estando presentes de forma permanente. Aún hoy, a pesar de vivir en una sociedad supuestamente tan moderna y tan abierta de mente; se sigue discriminando a gente por su raza, sexo, clase social, religión, por su orientación sexual e incluso por tener una discapacidad.

Para que haya prejuicios y la consecuente discriminación, es necesario ver a una persona formando parte de un grupo; por el que se siente rechazo o como mínimo algo de desagrado. Los prejuicios han ocurrido desde el principio de los tiempos y continúan hoy en día.

La discriminación tiene una relación directa con los prejuicios, y de ellos vamos a hablar. Vamos a hablar de qué son y como se forman los prejuicios. Entendiendo el proceso mental que lleva a que se forme un prejuicio, podremos cambiarlo con más facilidad si así lo queremos; ya sea con respecto a una persona o a un grupo.

¿Qué es un prejuicio?¿Qué es un prejuicio?

Un prejuicio es exactamente eso, hacer un juicio previo de una persona; sin darnos tiempo a tener datos reales sobre ella. Pero es que, aún sin esos datos, la incluimos directamente en un grupo; y esto lo hacemos utilizando lo que denominamos como estereotipos.

A su vez, los estereotipos son las creencias, sentimientos o ideas que tenemos hacia las personas que pertenecen a un grupo concreto. Por ejemplo, podemos tener ciertas ideas sobre los abogados, los albañiles, las personas de raza gitana, etc.

Si bien es cierto que los estereotipos pueden ser negativos o positivos; también es cierto que en ninguno de los dos casos están basados en datos reales, de una persona en concreto.

Cuando hacemos una valoración negativa, atendiendo a unos estereotipos que ya están creados y que asumimos como absolutamente ciertos, estamos sin duda ante un prejuicio.

Prejuicios y discriminación

Cuando un prejuicio lleva a una persona a actuar de cierta forma con la persona o el grupo en cuestión, estaremos hablando de discriminación. Un ejemplo podría ser, impedir a una persona de una raza en concreto, entrar en un restaurante.

Podríamos decir que, debido a la gran cantidad de estímulos que recibimos, a los seres humanos se nos hace necesario establecer categorías, para poder entender y manejar mejor toda la información.

El problema está en que las categorizaciones llevadas al extremo, hacen que percibamos a las personas de un mismo grupo como iguales; y de esta forma los llevemos a formar parte de un prejuicio.

De los prejuicios a las generalizaciones

Esta necesidad que tenemos de formar categorías, hará que se establezcan los estereotipos; y aquí, rizamos el rizo y vamos más allá de una simple categorización. Nos hemos hecho capaces de atribuir a todas las personas del mismo grupo aspectos que son muy particulares y personales; como pueden ser los gustos, formas de pensar, ideas políticas, aficiones y todo lo que se te pueda ocurrir.

Por ejemplo, podemos llegar a pensar que un bibliotecario es una persona aburrida al que no le gusta ir a patinar. Por lo general, los estereotipos son erróneos y/o exagerados. Y claro, como los estereotipos y los prejuicios no se formaron la semana pasada; sino que se van pasando de generación en generación, a estas alturas forman parte de nuestra más profunda manera de pensar.

Tendremos que hacer un esfuerzo si queremos eliminarlos porque no será fácil. Posiblemente la mejor forma de hacerlo sea pensando; “voy a conocer a esta persona, antes de hacerme una idea propia que quizás sea equivocada”. De esta forma, evitamos perdernos experiencias que pueden ser interesantes.

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670

 

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