Ten cuidado con tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras.

Ten cuidado con tus palabras, porque se convertirán en tus actos.

Ten cuidado con tus actos, porque se convertirán en tus hábitos.

Ten cuidado con tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.

Mahatma Gandhi.

Esta gran frase de Mahatma Gandhi refleja muy bien lo que opinamos la mayoría de los psicólogos, o por lo menos yo. Los pensamientos negativos que mantenemos en nuestra mente; esos a los que invitamos a comer y aguantamos todo el día con nosotros como una visita molesta, son el inicio de muchos de nuestros malos ratos.

Estos pensamientos negativos: los miedos, las preocupaciones intensas, las ansiedades y muchos de los problemas psicológicos que podemos tener, son producto de cómo nos hablamos a nosotros mismos a diario.

El efecto de los Pensamientos Negativos

El filósofo griego, Epicteto, decía que, “no nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos sobre lo que nos sucede”. En realidad, es así. Nuestra conversación interna plagada de pensamientos negativos, es la que nos crispa, la que nos da miedo; porque nos pone en alerta ante peligros inexistentes; la que nos entristece o la que nos hace preocuparnos.

Todos habremos dicho alguna vez de alguien que “nos pone de los nervios” por ejemplo. Pues bien, nadie puede “ponernos de los nervios” lo que nos altera es nuestro diálogo interno; ¡ esto es intolerable!, ¡cómo se le ocurre decirme a mi…!, esto es realmente lo que nos pone malhumorados; lo que nos decimos.

Y así, con todo, sentimos miedo cuando pensamos de manera catastrofista e irracional lo que podría sucedernos. Sentimos rabia, agobio, preocupación, … cuando nos decimos que algo es insoportable, intolerable, insufrible, etc.

Gestionar los pensamientos negativosEl efecto de los Pensamientos Negativos

Pero… no me malinterpretes. No estoy diciendo que lo ideal es pasarse al extremo contrario y verlo todo de color de rosa; eso es lo que yo llamo “estar en modo Heidi” y tampoco es eso.

De lo que se trata es de ser realistas con nuestros pensamientos negativos y dejar de ver dramas por todas partes. Porque, a no ser que sea un asunto de vida o muerte, la realidad no es tan dramática. De lo que se trata es de darle la vuelta y enfocarlo desde otro punto de vista.

Puedes pensar, “tengo un problema muy gordo que no voy a saber resolver” o puedes pensar, “la vida me está poniendo un reto y tengo que encontrar la forma de superarlo”. En ambos casos estamos diciendo prácticamente lo mismo; pero la emoción que provoca un pensamiento negativo es muy diferente a la que provoca el pensamiento positivo.

Visto así ¿parece fácil verdad? Pues no te voy a decir que no lo es porque si, es así de fácil; lo que no es, es rápido. No es mágico, con lo cuál no vale con hacerlo una sola vez y creer que ya está. Hay que ser constante y ponerlo en práctica. Se trata de “desaprender” una manera de pensar instalada desde mucho tiempo atrás; para aprender otra nueva que no nos genere tanto malestar. Y eso lleva su tiempo.

Aparte de hacer esto y enfocar el pensamiento desde otro punto de vista, hay algunos otros consejos que pueden ayudarte a gestionar los pensamientos negativos.

Consejos para manejar los pensamientos negativos.

En primer lugar, cuida tu lenguaje corporal. Si te mantienes cabizbajo y poco erguido, esa postura de tristeza o abatimiento generará una emoción de eso mismo, de abatimiento y esa emoción te llevará a tener pensamientos negativos. Mantente erguido, con la cabeza alta y si puedes, sonríe.

Habla de ellos. Cuando decidimos hablar con alguien de los temas que nos preocupan, tenemos que ordenar las ideas para expresarlas en palabras. Esto puede hacer que cambies el enfoque que le estabas dando a tus pensamientos, que es justo lo que te decía más arriba.

Vacía la mente. Si hay momentos en que te asaltan esos pensamientos negativos tan molestos y agobiantes, hay un ejercicio que te puede ayudar. Deja la mente totalmente en blanco, ya sé que no es nada fácil hacer eso, se trata de que lo pongas en práctica, en un principio sólo podrás hacerlo durante unos segundos, pero, con sólo un minuto que lo hicieras, notarás que se alivia ese agobio.

Recuerda que tú siempre puedes elegir en qué piensas. Aunque te asalten pensamientos que no quieres tener, (eso nos pasa a todos y es lo normal), tú eliges si los apartas o los mantienes en tu cabeza para que te fastidien la vida.

 

Rosa Armas.

Colegiada T-1670

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