pensamientos distorsionados¿Qué son los pensamientos distorsionados?

Los seres humanos, aunque a veces no seamos conscientes de ello, estamos constantemente pensando. Podríamos decir que estamos en continua charla con nosotros mismos. Ese es el funcionamiento normal, el problema puede presentarse cuando alguno de los pensamientos no se corresponde con la realidad, ni del momento ni de la situación. A éstos se les llama pensamientos distorsionados y, al no permitirnos ver la realidad, provocan en nosotros cambios en el estado de ánimo.

Los pensamientos que tenemos sobre nosotros mismos y sobre lo que nos rodea, surgen por la interpretación que hacemos de las situaciones. Una interpretación incorrecta nos provocará sufrimiento, ansiedad, rabia, depresión,…

Tipos de pensamientos distorsionados.

Algunos de los pensamientos distorsionados que podemos tener son estos:

El pensamiento polarizado: en este tipo de pensamiento, percibimos las situaciones en los extremos. Es buena o es mala. Es un éxito total o un fracaso absoluto. Por ejemplo: suspender un exámen y pensar “soy un mal estudiante”, o que un día te salga mala una comida y pienses “soy un/a malo/a cocinero/a.

El pensamiento filtrado: en éste sólo nos fijamos en uno de los elementos de una situación y, por lo general suele ser en el detalle negativo. Lo magnificamos y olvidamos el resto de aspectos positivos. Por ejemplo, haces una entrevista para un trabajo y no contestas como quisieras a una de las preguntas, “seguro que no me van a llamar, no contesté bien a una pregunta”.

La sobregeneralización: aquí podemos llegar a una conclusión general y absoluta a partir de una situación puntual. Por ejemplo, “he roto con mi pareja, nadie más me va a querer nunca”.

La interpretación del pensamiento: este es muy habitual y consiste en que, sin hablar con las otras personas, interpretamos lo que pueden estar pensando o sintiendo. Por ejemplo, “seguro que está pensando que soy tonto.

Visión catastrófica: con este tipo de pensamiento, esperamos siempre lo peor de cada situación. “y si se cae el avión…”. O “si voy me lo pasaré fatal”.

Personalización: creemos que cualquier cosa que haga o diga otra persona, lo hace o lo dice por nosotros. Por ejemplo, “mi amiga no estaba hoy como siempre, seguro que está enfadada conmigo”.

Los “debería”: con esto, nos pasamos mucho tiempo rigiéndonos por reglas inflexibles que no están escritas en ninguna parte. Las expresiones más comunes aquí son, “debería…”, “no debería…” o “tendría que…”.

Estos son algunos de los pensamientos distorsionados más frecuentes y de los que más daño nos hacen. Todos hemos tenido alguno de ellos en alguna ocasión, el problema está en utilizarlos continuamente. Si crees que es tu caso, sería bueno que hablaras con un profesional, puedes aprender a detectarlos y cambiarlos.

Rosa Armas. Colegiada T-1670

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