Es bien sabido por todos que, la profesión de padre o madre no es nada fácil. Aquellos que la eligen, lo hacen lo mejor que pueden o lo mejor que saben.

Sin embargo, hay comportamientos y expresiones de algunos padres; aunque a lo mejor habría que decir que todos los padres tienen en ocasiones comportamientos y expresiones que resultan ser tóxicas para los hijos, por las consecuencias que pueden tener en el futuro para ellos.

padres tóxicosConductas tóxicas de los padres

Son conductas que se hacen de manera inconsciente, creyendo que son beneficiosas para sus hijos.

Se ha descrito la figura del padre tóxico, entendida como padre o madre por supuesto. Pero yo prefiero hablar de conductas o frases concretas, más que de padres tóxicos en general; conductas que tendrán unas consecuencias poco beneficiosas en la adultez de ese hijo.

La idea es educar a los niños para que, en el futuro sean adultos independientes. Pero independientes no quiere decir que hagan lo que les dé la gana sin control; independientes quiere decir que sean responsables, que tengan la capacidad para tomar sus propias decisiones y que sean consecuentes con ellas.

Por lo tanto, pensar que tu hijo es de tu propiedad es erróneo. Sí, por supuesto tu hijo es tuyo; pero, su vida es suya. Y será él o ella quien tenga que elegir sus parejas, su profesión, su carrera universitaria, etc. Es para eso para lo que debes educarle; para que tome sus propias decisiones. Si no, será un adulto inseguro; sumiso, con problemas emocionales, miedoso o con sentimientos de culpa.

El maltrato físico o verbal hacia los hijos es, por descontado, una conducta tóxica; pero, existen otras que, aunque parezcan menos agresivas, también pueden ser muy dañinas para el futuro de los hijos. Hablamos de alguna de esas conductas.

Conductas poco cariñosas

Hay padres que cubren perfectamente las necesidades materiales de sus hijos, pero, que no son nada afectuosos con ellos. Son padres que, aunque quieran mucho a sus hijos como es de suponer, no lo demuestran en absoluto.

Por supuesto, esto también se aprende y el niño que no tiene esas muestras de afecto, no las aprende y no las tendrá él tampoco en el futuro. Con lo que posiblemente tendrá algún problema en sus relaciones personales más adelante; como podría ser una dependencia emocional debido a esa carencia.

Así que, dale un beso, un abrazo y recuérdale que le quieres; que eso no es malo; ni para ti ni para tu hijo.

Conductas excesivamente protectoras

Claro que los padres quieren que sus hijos estén lo mejor que sea posible, pero, protegerlos en exceso y de cosas que no son peligrosas es una conducta tóxica.

Evitarles casi cualquier actividad por el miedo a que les ocurra algo malo, no sólo les limita la vida a los niños; sino que además, les convierte con toda seguridad en adultos inseguros y miedosos ante cualquier situación. No le limites, enséñale a defenderse, a protegerse y a enfrentarse a los problemas.

Una conducta demasiado exigente

Hay padres que pretenden que sus hijos sean perfectos en todo; y para ello son excesivamente exigentes, y no les permiten cometer ningún error. Cuando cometen alguno, ya se encargan de recordárselo constantemente con la intención de que no se vuelva a repetir.

De esta conducta, saldrá un adulto perfeccionista y poco tolerante al fracaso; que no usará sus errores para aprender de ellos como todo el mundo, sino para castigarse por haberlo hecho mal. Por tanto, deja a tu hijo que se equivoque; no hay mejor manera que esa para aprender.

Organizarle su vida y su futuro

Ya lo decía más arriba, hay padres que deciden las actividades a las que apuntan al niño, le gusten al niño o no le gusten, y también, deciden cuál será la profesión de sus hijos. En general, son padres que proyectan en sus hijos lo que ellos quisieron ser o hacer; y por lo que sea, no pudieron.

Si haces eso, tu hijo no estará viviendo su vida, vivirá la que tú querías vivir; y esto le creará frustración.  ¿Qué te parece si le preguntas qué es lo que le gusta?

El chantaje emocional

Hacerle chantaje emocional es una forma de manipularle para que el hijo haga lo que el padre quiere; aunque, discúlpenme las señoras, es más frecuente en las madres. “Haz lo que quieras, pero a mí un día me matas de un disgusto”, es algo que ha dicho más de una madre, y de dos también.

Algunas incluso enferman y se meten en cama cuando no les gusta la decisión que ha tomado su hijo. Esto crea en los hijos un intenso sentimiento de culpa. Pues bien, si te reconoces en esta parte, mejor deja que tu hijo viva; que decida por sí mismo, se equivoque y rectifique en todo caso.

Poca comunicación

Hay padres que nunca, o pocas veces mantienen una conversación con sus hijos. Es importante hacerlo, no tanto por lo que tú puedas decirle, sino por el interés que vas a mostrar hacia sus cosas; se sentirá escuchado y atendido. Poder expresarse con libertad, le permitirá sacar sus emociones y aprender a gestionarlas.

Existen algunas más como pueden ser, un exceso de crítica a todo lo que hacen los hijos, incluyendo a las amistades que tienen. O conductas poco ejemplares como alguna adicción de los padres; que se deberían tener muy en cuenta por los efectos dañinos que pueden tener en el futuro de los hijos.

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670.

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