El amor, es uno de los sentimientos más bonitos y gratificantes que podemos tener. Pero si no es correspondido, o si nos engañan, también puede ser uno de los sentimientos más destructivos; que pueden amargarnos la vida y llevarnos a establecer relaciones adictivas.

Con toda seguridad, no existe ninguna relación sentimental que sea perfecta. Y con perfecta quiero decir; que sea una relación en la que no exista ningún roce, ninguna discusión, ni ningún desacuerdo. En todas las relaciones hay momentos mejores y peores, altos y bajos, buenos y malos.

Esto es lo normal; porque en las relaciones con cualquier persona es imposible que no haya nunca ningún desacuerdo, como mínimo. El problema está en aquellas relaciones adictivas y tóxicas que, a una de las partes, le produce una continua sensación de malestar; que va desde el dolor a la frustración.

La toxicidad de las Relaciones AdictivasLa toxicidad de las Relaciones Adictivas

Estoy hablando de las relaciones adictivas, en las que, una de las partes no termina de comprometerse; simplemente porque no quiere o no tiene los sentimientos para ello. Mientras, la otra parte se siente incapaz de tomar la decisión de cortar, a pesar del sufrimiento que le produce.

En las relaciones adictivas hay una dependencia, tolerancia e incluso, síndrome de abstinencia; precisamente se llaman adictivas porque comparten algunas características con la adicción a cualquier otra droga.

Este tipo de relación adictiva es simplemente, destructiva. Mantenerla en el tiempo le produce a la persona un desgaste emocional importante; sentimientos de tristeza, dolor, frustración, rabia y altos niveles de estrés.

Además de todos estos sentimientos, le impide seguir con una vida normal y abrirse a nuevas oportunidades de relación. Esto se debe, como decía antes, a que se siente absolutamente incapaz de romper con esa dependencia que la envuelve, la limita y le daña.

Entonces, ¿por qué se mantiene? Por el miedo que produce no ser amado y aceptado; con lo que se adopta un papel de sumisión para seguir obteniendo algo de atención. Es decir, la “droga” que se necesita.

Estoy segura de que, si estás en una de esas relaciones adictivas, lo sabes perfectamente; aún así, te pongo a continuación una serie de situaciones que te ayudarán a verlo absolutamente claro.

Síntomas de que estás en una relación adictiva

  • Sabes muy bien que la relación te hace daño y te perjudica. Y aún así, no decides romper con ella.
  • Si en algún momento se te pasa por la cabeza romper, te entra una angustia que no puedes soportar; y desechas la idea de manera inmediata.
  • Te aferras a motivos para continuar con la relación. Que si los piensas bien, ni son reales ni son lo suficientemente importantes; porque no te compensan con lo mal que lo pasas.
  • Cuando por fin te decides y te alejas, sientes un malestar tan intenso que sólo se calma si vuelves a contactar con esa persona.
  • Tienes la sensación de que has perdido el control de tu vida. No sabes muy bien ni cuándo ni de qué manera, le has dado el control a esa persona, y sientes que tiene poder sobre ti más que tú mismo.
  • Sientes que tu autoestima se ha deteriorado y ya no es la que era.
  • Eres consciente de que has idealizado a esa persona.

Que hacer si te encuentras en una relación adictiva

Si te encuentras en una situación como esta, probablemente pienses que no podrás salir de ella. Te equivocas, sí que se puede. Para empezar, necesitas aceptar que existe un enganche y después, tener claro que quieres salir de ello. Piensa en cuál puede ser la razón por la que te mantienes ahí; por lo general, suele ser una baja autoestima.

En esto, puede ayudarte un profesional de la psicología. Cuando tengas claro que la fuente de amor está dentro de ti y que contigo tendrás el cariño y los cuidados que necesitas, pase quien pase por tu vida, no te hará falta una dosis de afecto y atención que, en los casos como en el que te cuento aquí, resulta ser una mentira.

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670

Valoras este post?