En términos generales, practicar sexo es una actividad placentera. Y digo en términos generales; porque para tener sexo se requiere una reacción física que hace que pueda llevarse a cabo; y que efectivamente resulte placentero. Algunos factores como pueden ser la ansiedad, el estrés, las preocupaciones o el miedo; pueden provocar que esa respuesta física no se dé, y que, por tanto, algo salga mal.

Que algo salga mal en una relación sexual, puede generar el miedo a que vuelva a salir mal la próxima vez. Lo cual ayuda a que vuelva a ocurrir. Y entonces, ya no estamos hablando de una actividad placentera; sino de algo estresante que produce miedo, ansiedad y hasta rechazo. A esto se le llama disfunciones sexuales.

las disfunciones sexuales

Disfunciones sexuales más comunes

Las disfunciones sexuales son más habituales de lo que se suele creer; o mejor dicho, más habituales de lo que se suele confesar, por el tradicional pudor que nos produce hablar de este tema. La disfunción eréctil o la eyaculación precoz, son de las disfunciones más frecuentes en los hombres.

Entre las mujeres, se dan con mucha frecuencia la anorgasmia o el bajo deseo sexual; que suelen ser el producto de una estimulación incorrecta y/o una escasa comunicación con la pareja en el primer caso. O bien, la pérdida de atracción hacia la pareja actual; que no se daría con otra persona en el segundo caso.  Si que es cierto que, la alta frecuencia de estas disfunciones sexuales, se da de manera puntual y no tanto de una manera crónica.

Además de los factores que nombramos más arriba; como los que pueden impedir que la respuesta física sea la adecuada para el sexo, existen otros que pueden hacer que algunas personas estén más predispuestas a las disfunciones sexuales como son: haber tenido una educación religiosa y moral excesivamente estricta, haber recibido una información sexual incorrecta, haber sufrido alguna experiencia traumática relacionada con el sexo, el miedo a “hacerlo mal”, etc.

Factores que causan las disfunciones sexuales

Hay otros factores pueden ser los desencadenantes de las disfunciones sexuales: como el efecto de alguna medicación que se esté tomando, la depresión o la ansiedad. O el efecto de alguna otra enfermedad como pueden ser problemas de corazón, el periodo después de un parto, o una mala relación afectiva con la pareja.

Por último, hay otros aspectos que hacen que una disfunción sexual que pudo ser algo puntual se alargue en el tiempo. Algunos de estos serían: anticiparse al fracaso (es decir el miedo a que salga o vuelva a salir mal), la falta de atracción hacia la pareja sexual, que haya poco juego previo a la relación sexual, sentimientos de culpa ante el sexo; o tener una baja autoestima, entre otros.

Las disfunciones sexuales que afectan a la mujer son: la poca lubricación en la fase de excitación, el vaginismo que es la contracción involuntaria de las paredes de la vagina que dificultan el coito, la dispareunia que es el dolor al realizar el coito, y la anorgasmia o ausencia de orgasmo.

En el hombre, las disfunciones sexuales pueden ser: la falta de erección, o la pérdida de la misma una vez alcanzada, la eyaculación precoz que consiste en eyacular antes o muy poco después de iniciar la penetración.

Estas disfunciones se dan o pueden darse en alguna de las fases de la relación sexual; pero, hay otras dos que hacen que, directamente no sea posible iniciar una relación sexual. Y éstas son la falta total de deseo sexual y la fobia al sexo.

Que hacer ante una disfunción sexual

Probablemente todos hayamos tenido alguna vez uno de estos problemas en el sexo, por diferentes circunstancias; porque no todos los días estamos igual. Porque, como vimos antes, hay muchos factores que nos pueden afectar. Lo mejor para que esto se quede en algo puntual y no se agrave prolongándose en el tiempo, es no darle demasiada importancia.

Que haya pasado una vez, no quiere decir que, a partir de entonces, vaya a pasar siempre. Si le das demasiada importancia, el miedo y la preocupación a que vuelva a ocurrirte, sin duda, facilitará que vuelva a ocurrir. Disfruta del momento; disfruta del juego sin ponerte ninguna meta a alcanzar. Céntrate en los sentidos y deja a un lado la preocupación.

El problema sexual deja de ser psicológico cuando no ocurre únicamente con la pareja sexual; sino que, además ocurre también en el sexo en solitario y en todas las ocasiones. En ese caso, estaríamos hablando de un problema fisiológico; y habría que consultar con un médico. Si las disfunciones sexuales se producen como consecuencia de alguno de los factores que nombramos antes; como sería el caso de alguna medicación, el problema se resolvería una vez finalizado dicho tratamiento y la ayuda de un Psicólogo es fundamental.

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670.

 

La psicología de las disfunciones sexuales
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