La inteligencia emocional nos sirve para entendernos a nosotros mismos, pero también para relacionarnos mejor con los demás y además, para gestionar nuestras propias emociones de una forma adecuada y saludable.

Pero, gestionar las emociones no quiere decir eliminarlas; quiere decir manejarlas para que no nos desborden y tomen el control de la situación.

¿Qué es exactamente la inteligencia emocional?

Es la capacidad que tenemos para identificar y entender no sólo nuestras propias emociones, sino también las de los demás; sin que tengan que decirnos cuáles son.

La inteligencia emocional nos permite comunicarnos de manera eficaz, poder sentir empatía con la gente que nos rodea y enfrentarnos a los problemas que puedan surgirnos; sin que, como decía antes, nos desborde la emoción y no nos permita actuar.

La inteligencia emocional no tiene nada que ver con el cociente intelectual. Puedes ser una persona muy inteligente, pero, si no eres capaz de controlar el estrés, los nervios, tus impulsos… es posible que tengas algunos problemas. Por ejemplo, en una situación de examen, es normal sentir nervios; pero, si dejamos que nos ataque el pánico, probablemente nos bloqueemos y no lo hagamos demasiado bien.

En cuanto a reconocer las emociones de los demás; tener una buena inteligencia emocional nos sirve para identificarlas a través de su tono de voz, de la expresión de su cara e incluso de su postura corporal. Con esa información, tenemos más capacidad para ponernos en su lugar y entenderles.

Funciones principales de la ¿Qué es exactamente la inteligencia emocional?Inteligencia Emocional

Podríamos decir que las funciones principales de la inteligencia emocional giran alrededor de dos aspectos:

Autoconocimiento emocional.

Esta función consiste en conocernos a nosotros mismos para poder, de esta manera, actuar con la mayor eficacia. Saber qué estamos sintiendo con exactitud, por qué lo estamos sintiendo; saber cómo influyen algunas emociones en nuestra conducta, y saber mantener la emoción con la intensidad adecuada para cada situación.

La inteligencia emocional nos sirve, por ejemplo, para soportar las presiones y las frustraciones; para enfrentarnos con serenidad a los imprevistos, para que no pueda con nosotros el estrés; para evitar los impulsos  que no suelen ser una buena forma de actuar, y, además, para conocer nuestras fortalezas y debilidades.

Reconocimiento de emociones ajenas.

Esta función también es muy importante para relacionarnos de forma adecuada con nuestro entorno. Nos sirve para conocer lo que puede estar sintiendo otra persona sin la necesidad de que lo exprese. De esta forma, vamos a ser más empáticos, podremos relacionarnos mejor con los demás; tanto con amistades como con compañeros de trabajo. Podremos sin duda mejorar el trabajo en equipo y por supuesto, las relaciones personales.

Desarrollar la Inteligencia Emocional

Es conveniente entrenar este tipo de inteligencia en los niños, para que, en el futuro, puedan ser adultos eficaces, prudentes y empáticos.

A los niños se les puede entrenar preguntándoles acerca de lo que están sintiendo en algunas situaciones concretas; dándoles opciones para reconocer si esas emociones son exageradas para la situación en cuestión. También podemos hacerles pensar sobre qué o cómo puede estar sintiéndose otra persona; por ejemplo, un compañero de colegio, ante unas determinadas circunstancias.

Lo que no debemos hacer nunca con un niño es ignorar sus sentimientos pensando que son absurdos o que son cosas de niños; ni tampoco, darnos cuenta de sus emociones, pero no sugerirles emociones alternativas.

Con nosotros mismos, también podemos entrenarnos de la misma forma; si consideramos que no somos lo suficiente inteligentes en la parte emocional.

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670

 

La Inteligencia Emocional
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