Suena el despertador y, según pones los pies en el suelo, empiezas a funcionar…eso si, a la carrera porque no hay tiempo. El desayuno, los niños, la ropa de los niños, el colegio de los niños, el trabajo, la compra, la reunión que tenías programada, la casa, ¡uf!… mejor no sigo porque no terminaría.

dedicarse tiempo a si mismo

¿Presumes de ser Multitarea?

Tienes tantas obligaciones y tan poco tiempo, que muchas veces haces hasta dos cosas a la vez para aprovecharlo mejor. Contestas el whatsapp mientras hablas con tu pareja, con lo cual, no atiendes ni a una cosa ni a la otra. Lees los correos o cualquier otra cosa mientras comes; con lo cual, puede que te enteres de lo que estás leyendo, pero ¿te has fijado a qué sabe lo que estás comiendo?

O quizás, haces una sola cosa cada vez. Pero, mientras haces eso, tu cabeza está situada en lo que tienes que hacer después. Por ejemplo, físicamente estás sentado a la mesa comiendo pero, mentalmente estás de camino al supermercado. Con lo que, ni estás en un sitio ni en el otro, estás… en la angustia y el estrés. ¿Te suena todo esto de algo? Probablemente sí.

Déjame que te pregunte, ¿de los mil cuatrocientos cuarenta minutos que tiene el día, hay alguno de ellos en que te pares para pensar en qué quieres hacer, que te apetece hacer, qué necesitas? Lo más seguro sea que no.

¿Le das siempre prioridad  a los demás?

Nos han educado para ser personas buenas, es decir, para atender a las obligaciones que nos imponen los demás; y también las que nos imponemos nosotros mismos. Pero nadie nos ha enseñado a guardar un poco de tiempo para nosotros.

Eso sería de “egoístas”, como no. La realidad es que no sólo no es de egoístas, sino que es de tener respeto por ti mismo. Porque eres la única persona que estará contigo todos los días, toda la vida. Con lo cual, tienes que estar bien contigo; y dedicar tiempo para ti, para lo que tú quieres hacer.

Pero claro, como eso no es lo que nos han inculcado, en el caso de que te lo permitas, podrían aparecer los sentimientos de culpa. Pero fíjate que ese sentimiento de culpa, aparece por la idea de que no estamos haciendo nada productivo; que es lo que creemos que debemos hacer, absolutamente todo el tiempo. Nada de descansar, leer, formarnos, pasear, hacer ejercicio… de eso nada; eso no es productivo.

Revisa tus prioridades

Por supuesto, no estoy proponiendo que dejes de atender a tus obligaciones. Lo que estoy proponiendo es que cambies el orden de las prioridades; y la prioridad tienes que ser tú, lo mires como lo mires.

No debes priorizar tener la ropa de planchar perfectamente al día, a ir a que te den un masaje que te alivie el dolor de espalda. No debes priorizar tener la casa impecablemente limpia; a terminar ese curso de fotografía que tanta ilusión te hace, por ejemplo.

Podría parecer que si hacemos muchas cosas, pero muchas, incluso de dos en dos, estaremos aprovechando mejor el tiempo y nuestra vida. Pues va a ser que no, al contrario; cuando haces eso y no paras ni un segundo, te estás perdiendo la vida.

No te pierdas de tu vida

Cuando consigues poner el freno y dedicar un tiempo cada día para ti, es cuando podrás estar a gusto contigo. Podrás sentirte en armonía contigo, será cuando podrás disfrutar de la vida y como consecuencia, podrás estar mejor con los que te rodean.

Además, reservar un tiempo para hacer lo que te apetece, te dará más claridad a la hora de pensar y de tomar decisiones. Eso sí, para que funcione, en ese tiempo que te dedicas has de ser capaz de desconectar de todo lo demás; y estar sólo contigo.

Sin duda, no estamos acostumbrados a hacer eso. No tenemos la costumbre de reservar ese rato para nosotros, para hacer eso que queremos y que tendría que ser innegociable. A lo que sí estamos acostumbrados, es a dejar de lado nuestras necesidades; para satisfacer las de otras personas.

Reserva tiempo para tus actividades

Empiezas a satisfacer tus propias necesidades, cuando entiendes de verdad que la prioridad eres tú. Que si tú no estás bien, nada de todo lo demás funcionará bien.

Cuando aprendes a escucharte para saber qué es lo que necesitas. Cuando, si eres de las personas que utilizan agenda, apuntas en ella eso que quieres hacer ese día, si o si: pero no al final del día, cuando ya tengas demasiado cansancio o cuando ya no tengas tiempo, sino que lo apuntas en un lugar prioritario.

Ese ratito debe ser para ti, y, en absoluto se trata de egoísmo, ni de perder el tiempo, se trata de quererte. Porque, al fin y al cabo, la cantidad de amor que sientes por ti estará en función de la cantidad de tiempo que te dedicas.

Si no respetas tus necesidades y siempre estás atendiendo a las ajenas, la sobrecarga de trabajo, de obligaciones y de rutina, terminarán por hacer que estés de mal humor la mayor parte del tiempo.

Además, podrás tener la sensación de que nadie valora lo que haces. De hecho, es una expresión muy frecuente, “no paro en todo el día y nadie valora lo que hago”.

Así que, ya sabes, reserva en la agenda ese rato que es sólo para ti, créeme, te sentará bien.

 

Rosa Armas
Colegiada T-1670.

La importancia de dedicarte tiempo
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