En la mayoría de las ocasiones lo que me da la idea del tema sobre el que escribir, es ni más ni menos que la vida real. Las personas con las que hablo a diario por mi trabajo como psicóloga, las que me plantean sus problemas; son las que me inspiran los temas para escribir.

Hace unos días, hablaba con una señora que  me  contaba unos problemas con su hijo. Según ella, el niño se enfadaba muchísimo si ella y su marido no le daban todo lo que quería; se enfadaba hasta el punto de llegar a agredirles.

Alarmada por esta confesión, pregunté entonces a la señora, ¿qué edad tiene el niño? La señora me contesta que tiene veinticinco años y añade: “yo sé que la culpa es nuestra, es hijo único y siempre le hemos dado todo lo que ha pedido; tanto su padre como yo”.

decálogo para hacer un delicuenteUn potencial delincuente en casa

Entonces pensé que tenía que escribir sobre este tema, escribir para los padres que tienen ahora un niño pequeño en casa, y que están a tiempo de que no les ocurra lo que a estos padres. Y pensé en escribir sobre las consecuencias que tiene; y fíjate que no digo que puede tener, sino que tiene; darle a un niño absolutamente todo lo que quiera.

Pero después recordé a Emilio Calatayud, ¿sabes quién es? ¿Has oído hablar de él?

Bien, pues si no lo conoces, te hablo yo de él. Emilio Calatayud es un juez de menores de Granada, por muchas partes tiene publicado lo que él ha llamado, “decálogo para hacer de su hijo un pequeño delincuente”. No te voy a decir que me pareció más divertido contártelo de esta manera, porque desde luego de divertido no tiene nada; al contrario, es bastante triste. Pero si es cierto que, es lo mismo que quería contarte yo; sólo que dicho de una manera mucho más irónica, aunque no menos cierta.

Dale todo lo que pida

El primer punto del decálogo del juez Calatayud dice algo así como, ”desde pequeño, dele todo lo que pida, así crecerá creyendo que el mundo le pertenece”. Efectivamente, esto hacen muchos padres; unos dicen que por darle al niño lo que ellos no tuvieron, otros porque no quieren verlo llorar.

Pues bien, eso mismo hizo la señora de la que te hablaba al empezar; darle todo lo que quería, consiguió que el niño creyera que el mundo le pertenece. Con lo cuál, ahora no pide; ahora exige.

Si tienes claro que eso es lo peor que puedes hacerle a tu hijo, será muy fácil de gestionar. Unas cosas las podrá tener, otras no y, otras tendrá que ganárselas. Es lo normal y es lo que le hará un adulto coherente. Si desde siempre se lo das todo, terminarás teniendo en casa a un verdadero déspota; y lo tendrás en casa porque si lo tiene todo ahí, no irá a estudiar ni a trabajar a ninguna parte; te lo aseguro.

Anímale a ser un patán

Otro de los puntos del decálogo dice, “cuando diga palabrotas, ríase, así se animará a hacer cosas más divertidas y no entenderá por qué le riñen en el colegio por lo mismo”. ¿Esto es muy frecuente que pase verdad? El niño dice una palabra mal sonante y se le ríe la gracia. Claro que, cuando la suelta con una visita de compromiso ya no resulta tan gracioso; entonces se le  intenta corregir pero el niño no hace ni caso.

Claro, si se lo has reído siempre, no va a cambiarlo ahora. Piensa una cosa, si quieres que repita una conducta, préstale atención o ríete de ello. Si quieres que no lo haga entonces mejor le dices que eso no se hace, ¡pero desde el principio!

No lo regañes ni castigues

“No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace, podría crearle sentimiento de culpabilidad”. Aquí estamos más o menos en el mismo punto que el anterior. Recuerda una cosa y no la olvides si tienes hijos. Tú eres el adulto, tú eres quien le está educando; de ti dependerá que sea un adulto como tú querrías que fuera o no.

Así que, corrige lo que tengas que corregir; enséñale lo que tengas que enseñarle. Porque cuando es un niño, es justo el momento de hacerlo. No pienses que cuando sea adulto ya aprenderá; no es así, enséñale desde niño.

Hazle absolutamente todo

Otro de los puntos de este decálogo tan curioso dice así, “recoja todo lo que él deje tirado, así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás”. Y como ves, es más de lo mismo, seguimos hablando de educar a un niño para que sea un adulto educado, sensato, responsable…

No te hagas cargo de sus cosas, ha de hacerlo él. Es la única manera en que un niño aprende a hacerse responsable de sus cosas. Si lo haces tú, crecerá creyendo que los demás tienen la obligación de atenderle a él; y tú sabes que eso no es ni será así.

Así que si se lo haces todo desde pequeño; no pienses ni por un momento que cuando sea mayor lo hará él sólo, únicamente con que se lo digas.

Que nunca se quede sin dinero

“Dele todo el dinero que quiera gastar, no vaya a sospechar que para obtenerlo es necesario trabajar”. Te decía antes que algunas cosas tendrá que ganárselas. Pero, es que no es ni más ni menos que la forma en que funciona la vida real. A ti te pagan si no trabajas? ¿Te dan todo el dinero que necesitas quedándote en casa viendo la tele?

Pues eso mismo le pasará a tu hijo cuando sea un adulto, que no podrá gastar lo que quiera si no trabaja; que no le pagarán si no trabaja y tú sabes que, todas estas cosas se aprenden desde pequeños.

Nunca le digas que no a nada

“Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres, el sacrificio y la austeridad podrían provocarle frustraciones”. Esta forma de tratarle también le convertirá en un déspota exigente. Lógicamente, el niño tendrá unos privilegios; es necesario que los tenga. Pero, de la misma manera, deberá tener unas obligaciones; también es necesario que las tenga. Y, créeme, no le pasará nada por tener obligaciones; al contrario, esto le hará ser un adulto responsable.

Defiéndelo aunque no tenga la razón

“Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores, piense que todos le tienen manía y quieren fastidiarle”. Pues mira, no! Si el niño hace algo mal, no le libres de las consecuencias.

Si no hizo la tarea porque no quiso, no le justifiques con un papelito donde diga que estuvo malo. Deja que asuma las consecuencias de lo que hace mal; no se morirá, le servirá para aprender la próxima vez. Pero no sólo con la tarea; con todo lo que haga que esté mal hecho, asumir las consecuencias es la única forma de aprender.

El decálogo completo lo puedes ver en el siguiente vídeo.

Te aseguro que si haces lo que digo yo, tendrás en el futuro un hijo del que sentir orgullo. Si por el contrario, quieres seguir el decálogo del juez Emilio Calatayud, como él mismo dice, estarás haciendo de tu hijo un delincuente. Tú verás lo que prefieres.

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670.

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