miedo al fracaso

Es evidente que, a todos nos gusta que nos salgan bien las cosas que hacemos. Todos preferimos tener éxito en nuestros proyectos por pequeños que sean a fracasar.

Lo que ocurre es que, en algunas ocasiones, no nos queda más remedio que aceptar que nos hemos equivocado, que hemos cometido algún error, y lo que habíamos planeado no salió o por lo menos, no como nosotros queríamos.

Aunque es cierto que no es nada agradable aceptar que hemos fracasado en una tarea, hay personas con un alto nivel de autoexigencia para las que, fracasar, es un verdadero drama. Pero, podría ser aún peor; podría ocurrir que el miedo al fracaso le impida a una persona realizar cualquier tarea. Y eso sí que es un drama, porque el que nunca se equivoca es porque nunca hace nada.

Miedo al fracaso y la frustración

Como digo, hay algunas personas que son totalmente intolerantes a cualquier error, por pequeño que sea. Estas personas viven como una auténtica catástrofe que las cosas no les salgan perfectas.

En general, son personas educadas en un ambiente familiar muy estricto y de perfeccionismo. Con lo cual, han desarrollado un alto nivel de autoexigencia. Se les ha inculcado que son perfectos; o mejor dicho, que tienen que serlo. Y por ello, tienen una autoestima distorsionadamente alta.

Esto puede parecer extraño; siempre hemos oído que debemos tener una autoestima alta. Pero,es tan malo tener una baja autoestima como una excesivamente alta. Ninguna de las dos cosas es sana y tampoco real. De la misma manera que una persona no puede ser mala en absolutamente todo; tampoco se puede ser bueno en absolutamente todo. Y esto no es que sea positivo o negativo; simplemente no es posible.

Lo ideal sería que, nuestra autoestima fuera realista e incondicional. Es decir: conocer, valorar y respetar nuestras capacidades, nuestras habilidades y nuestros conocimientos; pero también, conocer y aceptar nuestras limitaciones. Y no se trata de conformarnos y no intentar mejorar; se trata de aceptar lo que no podemos cambiar.

Consejos para evitar la frustración

En primer lugar, acepta que la perfección no existe. No somos seres perfectos por más que queramos, o por más que te lo hayan inculcado. Si hacemos cosas, existe la posibilidad de que nos equivoquemos. Y aceptar esto, ayuda a liberarnos de ese miedo a fracasar.

Habla bien de ti

Habla de ti mismo siempre con respeto, aunque hayas cometido un error o hayas recibido una crítica. Nada de expresiones del tipo, “soy un desastre”, “todo lo hago mal”,.. en su lugar, podrías decirte cosas como, “esta vez no ha salido bien, lo volveré a intentar en otro momento”  o “pensaré en qué he podido equivocarme para evitarlo en otra ocasión”. Puede ayudarte, pensar en qué le dirías a un amigo tuyo al que le hubiera pasado lo mismo que a ti. Lo más probable es que no le dijeras “eres un desastre”.

Ponte metas a corto plazo

Si estableces metas a corto plazo, que sean metas realistas y con una expectativa adecuada, es más probable que la consigas y que aumente tu sensación de éxito y seguridad. Muchas veces, nos planteamos objetivos que son a más largo plazo, en ese caso, no te centres en el objetivo final, sino en los pasos intermedios que has de dar para conseguirlo.

Ten en cuenta la oportunidad que puedes perder

Si eres de las personas que prefieren no arriesgarse por si fracasan, recuerda que, no intentarlo ya es un gran fracaso. Por supuesto, si no lo intentas no tendrás riesgos pero tampoco éxitos. Tú eliges si prefieres tener una vida con altos y bajos, o una vida plana.

Valora qué es lo peor que puede pasar

Piensa en qué es lo peor que podría ocurrir si te lanzas a hacer lo que quieres. A lo mejor te das cuenta de que lo peor que pueda ocurrir (si es que ocurre) tampoco sería tan malo; comparado con lo que puedes ganar e incluyendo el aprendizaje.

Piensa en un “plan B”

Esto tiene que ver con el punto anterior. Si has valorado qué es lo peor que puede ocurrir, piensa entonces  en qué podrías hacer llegado ese caso. Tener en mente una alternativa por si ocurriera lo peor, te dará mucha tranquilidad a la hora de actuar.

Da el primer paso

Es sabido que la única forma de superar un miedo es hacer lo que nos da miedo. Así que da el primer paso; actúa y a medida que avances y vayas superando obstáculos,  ganarás en seguridad e irá desapareciendo el miedo.

Aprende de los errores

Por último, utiliza, o mejor dicho, aprovecha los errores para aprender de ellos. No olvides que los errores que cometemos tienen una función muy importante, y no es otra que la de aprender una lección, y eso, siempre será algo bueno.

 

Rosa Armas.

Colegiada T-1670

 

Cómo gestionar el miedo al fracaso y la frustración.
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