Evitar la manipulaciónQue no te manipulen

Seguro que en alguna ocasión, e incluso puede que en más de una, alguien te ha  convencido para que hicieras algo que en realidad no querías hacer, ya fuera porque no te venía bien o simplemente porque no te apetecía. El hecho es que al final has cedido y a pesar de que sentías que te manipulaban, no has podido decir que no.

Una persona puede manipularte de varias maneras, una de ellas es a través de la agresividad, imponiéndote lo que debes hacer. Otra puede ser con la adulación, te da muestras de cariño, te dice lo bien que te ve, lo mucho que te quiere y por último pide lo que quiere que hagas. En estos casos resulta difícil negarse. Pero sin duda, la peor de todas sería la que utiliza el chantaje y te hace sentir culpable si tu respuesta es negativa.

Sin embargo y a mi entender, lo más interesante no es saber de qué manera puede alguien manipularte. Lo interesante sería saber por qué nos dejamos manipular. Existen varios motivos por los que terminamos cediendo:

Si somos personas que hemos sido educadas con una baja autonomía: si siempre han decidido por nosotros, cómo vestirnos, qué estudiar, cómo comportarnos e incluso la pareja que nos convenía, tendremos la tendencia a “obedecer”.

Cuando necesitamos la aprobación de los demás: tenemos la falsa creencia de que si damos un no por respuesta, seremos rechazados.

Cuando hacemos lo que haga falta para evitar el conflicto.

Cuando somos personas con muchas dudas, personas que nos cuesta tomar decisiones, o lo que es lo mismo, personas inseguras, y nos resulta más fácil dejar las decisiones en manos de otros.

Reflexionar en la decisión nos ayuda.

Si te sientes identificado con alguna de estas formas de actuar, estos consejos pueden ayudarte:

Pide tiempo: si tienes la tendencia a decir que si de inmediato ante cualquier petición, pide tiempo, es decir, contesta algo así como, “me lo pensaré y te diré algo lo antes posible”, esto hará que tomes el control de la situación y puedas valorar tranquilamente si quieres o no hacerlo.

Aprende a decir “no”: no es tan difícil, es cuestión de práctica y además, es tu derecho. Piensa que, si accedes a algo que no quieres, estarás dando prioridad a lo que quiere otro y no a lo que tú quieres, y eso no es sano. Empieza con algo como, “me encantaría ayudarte pero…”, seguidamente das tu motivo, pero recuerda que no tienes por qué tener un motivo, simplemente puede no apetecerte.

Ten muy claro lo que quieres, lo que te gusta y lo que no y además, las cosas que para ti son innegociables, de esta forma, será mucho más difícil que alguien te manipule.   Trabaja tu autoestima y tu seguridad para no tener que necesitar la aprobación de otras personas. Si consideras que es ese tu punto más débil, háblalo con un Psicólogo

Rosa Armas.

Colegiada T-1670

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