Qué padre o madre no se habrá quejado alguna vez de su hijo adolescente, con toda seguridad, ninguno. Siempre hay algo, no muy agradable, que decir de un chico o chica de esa edad y, la gran pregunta es ¿cómo entenderlos?

entender a un adolescente¿Cómo entender a un adolescente?

La adolescencia, esa etapa que todos vivimos y tan mala de llevar es. Claro que, aunque todos la vivimos, parece que cuando más nos afecta es cuando la está viviendo un hijo nuestro. Me atrevería a decir que para los padres es una etapa casi trágica.

El niño está sufriendo muchos cambios, ya no es el niño obediente que era; ya no estudia y por supuesto, no aprueba todo como antes. Ya ni siquiera huele a colonia de niños ni mucho menos. Ahora el niño es rebelde, desordenado; siempre está enfadado, desobediente y en algunos momentos hasta retador. Digamos que todo esto, es la parte que fastidia a los padres; nada que ver con lo que fastidia al adolescente.

¿Que incomoda al adolescente?

Lo que incomoda al propio adolescente, son los cambios físicos, químicos, biológicos y hormonales que está sufriendo. Pero además, sufren también lo que ellos entienden como incomprensión, autoritarismo, control y crítica. Con la mezcla de todos estos ingredientes, optan por lo que les resulta más cómodo, que es el silencio y el aislamiento.

Y entonces, en esta parte, es cuando aparece otra de las preocupaciones de los padres. ¿Por qué no me habla si antes me lo contaba todo? Qué le está pasando, estará deprimido? ¿Tendrá alguna adicción? ¿Con qué tipo de gente se está relacionando?… Pero por más que le preguntes qué le pasa, la respuesta siempre es la misma; “nada”.

Lo que le está pasando al adolescente, es que está viviendo una especie de duelo. Un duelo por todos esos cambios de los que hablaba antes; y no sólo por los físicos y biológicos, sino también por los cambios con respecto a sus padres. Es decir, sus interpretaciones; que muchas veces son ciertas, de crítica, comparación, intento de control y autoritarismo.

Pero claro, los padres se preocupan y no paran de preguntarle qué es lo que está ocurriendo. Lo que se consigue con esa insistencia, es más percepción de que quieren controlarle y más aislamiento.

No preguntar, conversar…

Así que, y aquí va el primer consejo, deja de preguntar a tu hijo adolescente qué le pasa; en su lugar, dile que, si necesita hablar de alguna cosa que le preocupe, puede contar contigo. De esta forma, cambias la percepción de control por la de comunicación.

No le compares

Otra cosa que no debes hacer con tu hijo adolescente, porque además no consigues nada con ello, es compararle con otras personas. No le compares con otros chicos o chicas que tú consideras como un ejemplo; porque él lo entenderá como una infravaloración. Pero, tampoco lo compares contigo; eso de, “yo a tu edad…”. Porque la realidad y las circunstancias de cuando tú tenías su edad, no tienen nada que ver con las que tu hijo está viviendo ahora; así que, no es comparable.

No olvides que aún no es un adulto

Por otra parte, esos cambios físicos, hacen que el adolescente empiece a parecerse a un adulto, a un hombre o a una mujer, y por tanto, muchos padres intentan tratar a su hijo adolescente como si fuera un adulto.

Pues bien, no olvides que es un adolescente aún, que, aunque lo parezca, no es un igual a ti. Si bien es cierto que ya tendría la capacidad de pensar y razonar como un adulto; no esperes que lo haga, porque en realidad no lo es. Tener esto en cuenta, te ayudará a entenderle un poco mejor; pero sobre todo a tener más paciencia con él.

La importancia de las normas

Otro tema importante en la adolescencia es el establecer normas y horarios. Si bien es cierto que, a los niños pequeños se les pone una serie de normas y no hay por qué negociarlas, en el caso de un adolescente, que como decíamos antes, es casi un adulto, sí que vamos a tener que negociar con él.

En estos casos, eso de, “porque lo digo yo”, o “aquí se hace lo que yo digo”, sólo conseguirá crear más conflictos. Y, negociar significa que cada una de las partes va a tener que ceder en algo, hasta llegar a un punto de acuerdo. En esta negociación con tu hijo adolescente, hay una cosa que puede ayudarte. Y es, decirle a tu hijo que, si hace lo que él quiere y como él lo quiere, tu estado será de preocupación, por lo tanto, la alternativa a negociar tiene que pasar por una opción en la que tú puedas sentir más tranquilidad, como mínimo.

Es importante que a los chicos de estas edades, e incluso un poco antes, se les inculque una idea que, en mi opinión, es algo que todos tendríamos que tener muy claro; y es que siempre, absolutamente siempre, todo lo que hagan va a tener unas consecuencias que van a tener que asumir.

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670.

 

Entender a un adolescente
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