Los padres se pasan muchos años de su vida cuidando de sus hijos; educándoles de la manera en que consideran más adecuada. Algunas veces negociando con ellos y otras veces no tanto; adaptándose y enfrentándose a los problemas típicos de cada edad a medida que van creciendo. Recibiendo alegrías de los hijos en unas ocasiones y disgustos en otras; en definitiva, viviendo con ellos y para ellos.

Pero, llega el momento en que los hijos crecen; se van a estudiar fuera o emprenden su vida laboral. Y por supuesto se independizan. En este momento hay padres y madres, aunque es más frecuente en las madres, que sufren lo que llamamos el síndrome del nido vacío. En estos casos, nuestro equipo de Psicólogos te puede ayudar.

Probablemente sea más frecuente en mujeres porque desde siempre se les ha otorgado el papel de cuidadora de los hijos; y en la mayoría de los casos, es la que ha pasado más tiempo con ellos. Si bien es cierto que, en la actualidad, ese rol se comparte cada vez más entre la madre y el padre.

el síndrome del nido vacíoCaracterísticas del síndrome del nido vacío

El síndrome del nido vacío se caracteriza por una serie de sentimientos y emociones negativas; que pueden sentir algunos padres cuando uno o varios de sus hijos se van de casa.

Es normal que, cuando ya no están en casa los hijos, los padres dispongan de más tiempo libre; y que, algunos padres, no sepan qué hacer con todo ese tiempo. Digamos que se inicia un proceso de adaptación a una situación diferente a la que había antes.

Las emociones que suelen darse son las de tristeza, soledad, irritabilidad y ansiedad; aunque el sentimiento más intenso suele ser el de soledad. Pero también y en algunas ocasiones, la sensación de que han perdido la influencia que tenían sobre sus hijos, hace que las emociones negativas se agudicen.

Además de esos sentimientos molestos que aparecen, se dan otros síntomas como pueden ser: problemas para conciliar el sueño, ganas de llorar con mayor frecuencia que de costumbre, somatización, sensación constante de aburrimiento, etc.

No confundirlo con una depresión

Hay que tener en cuenta que, el síndrome del nido vacío, es muy conocido por mucha gente; pero, sus síntomas son parecidos y por tanto pueden confundirse con los de una depresión. Por lo tanto, deben darse los síntomas semanas o meses después de que se haya ido de casa uno o varios de los hijos. En el caso de que los síntomas se alarguen en el tiempo, sería conveniente consultar con un profesional; por si no se tratara de este síndrome y fuera un trastorno del estado de ánimo (depresión).

Prepararse para evitarlo

Si ahora mismo tienes en casa hijos pequeños o adolescentes, puedes prepararte ya para cuando les toque marcharse no pasar por este síndrome. Podrías, por ejemplo, tener tus hobbies, esas cosas que te gustan y que para ti son innegociables; para que tu única función no sea la de madre y que seguro que se pueden combinar perfectamente.

Además de eso, no olvides ser pareja de tu pareja, hay algunas que, cuando son padres dejan de comportarse como pareja y se dedican exclusivamente a ser padre y madre.

Por último, dale a tus hijos la autonomía que precisan a medida que vayan creciendo, es mejor que sean lo más autónomos posible; si no lo haces ya, cuando tengan que marcharse no te dejará vivir la preocupación de si habrán comido o no.

Si por el contrario, se te han ido de casa alguno de tus hijos y tienes estos síntomas, hay algunos consejos que pueden ayudarte.

¿Que hacer si sufres del síndrome de nido vacío?

Primero que nada, interpreta la independencia de tus hijos como algo normal; porque eso es lo que es, no lo vivas como algo que no podrás soportar. La actitud que tengas en ese momento, será determinante para desarrollar este síndrome o no.

Por otra parte, reactiva tu vida de pareja. Como decía antes, en muchas casas, se ha dejado a un lado la vida de pareja para dedicarse a ser padres; ahora que vas a tener menos obligaciones con los hijos, podrás dedicar más tiempo a tu pareja y a realizar actividades juntos.

También es buena idea que, cada uno tenga sus actividades propias; esas cosas que antes hacías y que dejaste de hacer, o bien, eso que nunca hiciste por falta de tiempo. Ahora es el momento perfecto para ello.

Ten en cuenta que, la relación con tus hijos no termina con el hecho de que se vayan de casa, sino que simplemente será algo diferente. Por otra parte, éste es un malestar que es pasajero; sólo durará el tiempo que tardes en adaptarte a la nueva situación y en reorganizar tu vida.

 

Rosa Armas

Colegiada T-1670.

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